La demanda de casos del servicio de salud mental infantil y juvenil va en aumento progresivo en los últimos años. Sólo en 2004 ha aumentado un 12,48% respecto a 2003, ya que pasó de 638 niños y adolescentes atendidos a 729. El número de visitas fue de 3.134 frente a las 2.655 del año anterior. Por sexos, los niños representan el 60,49% de los casos atendidos. «Pienso que hay problemas por igual, pero quizás los niños hacen más ruido, se mueven más y por eso se consulta más, no porque pensamos que sean más problemáticos», precisó Mercedes Corell, coordinadora del servicio de salud mental infantil y juvenil .
Por orden de importancia de los problemas psiquiátricos, el estrés y trastornos de adaptación por inmigración, separación de padres o nacimientos de un hermano son uno de los motivos de consulta en 45 casos y, además, el déficit de atención por hiperactividad ha registrado un aumento «alarmante» en los últimos años, con 40 casos. El ritmo de vida y la ausencia de la figura maternal por el trabajo son algunos de los motivos que explican el aumento de la hiperactividad, una de las patologías que van en aumento en los últimos años. Los trastornos de conducta han experimentado un aumento el último año pasando de 35 a 43.
Las situaciones psicosociales difíciles generan muchas consultas y, sobre todo, la discordia intrafamiliar entre adultos, con 58 casos. «Se están bloqueando las consultas de psicología, no diría por los niños sino por los adultos, que tras una separación son incapaces de ponerse de acuerdo y utilizan a los niños como una pelota de ping-pong, que van de un lado a otro y acaba generando trastornos», explicó. En cuanto a abuso sexual, se registraron 12 casos de los que seis son dentro de la familia, uno menos que el año pasado. Corell no cree que haya una bajada, sino que «se han detectado menos». En los abusos sexuales extrafamiliares también se incluye al abusador. «Cada vez más tratan adolescentes o niños un poco más grandes que cometen algún tipo de abuso respecto a compañeros más pequeños», añadió.