B. ROSELLÓ/ C. ALCÀNTARA
Lo que en principio se postulaba como una manifestación más en
contra de los proyectos viarios se convirtió en la pesadilla de
centenares de conductores pitiusos que se vieron inmersos en un
gran atasco en las principales arterias de la ciudad. Más de un
centenar de alumnos de diferentes centros educativos (Escuela de
Arte, IES Blanca Dona y Santa María, entre otros) se concentraron a
la una del mediodía en las puertas del Consell Insular para dejar
claro que «ningún profesor nos incita a hacer esto, estamos
libremente aquí y queremos que nos escuchen», indicaba uno de los
asistentes, que aseguraba que el grupo se había convocado a través
del boca a boca, sin ningún tipo de organizador ni
autorización.
«Los jóvenes de Eivissa no quieren autopistas» fue el lema de una de las pancartas que encabezaba la manifestación, controlada por más de una decena de efectivos de la Policía Nacional y otros tantos de la Local, que se encargaron de desviar el tráfico por otras calles alternativas. Tras unos minutos sentados frente a la sede del Consell, los alumnos se dirigieron a la rotonda del final de la Avenida España donde se ubicaron estratégicamente en las cuatro entradas con el fin de impedir el paso del tráfico. Y lo consiguieron. Tras diez minutos de sentada de los alumnos y malas caras de los conductores, la manifestación se dirigió de nuevo a la sede del Consell Insular. Esta vez, los alumnos entraron en el edificio de la máxima institución y tomaron el hall, rodeados siempre de agentes de la Policía Nacional. «Los profesores no nos manipulan», «volveremos» o «únete, no nos mires» fueron algunas de las consignas gritadas dentro de la misma sede, bajo la atenta mirada de los miembros del Pacte (Vicent Tur, Patricia Abascal y Pilar Costa) y de los funcionarios. Por segunda vez, los alumnos volvieron a cortar el tráfico de la Avenida España, mientras el conseller de Turisme, José Torres, dejaba ver discretamente su cabeza desde su despacho para observar lo que sucedía fuera. En algunos momentos, la manifestación sacó de quicio a más de un conductor, que pretendía llegar a casa, y que se enfrentó a los jóvenes, mientras los agentes intentaban tranquilizar la situación solicitando un poco de paciencia. Una vez fuera del Consell, un grupo de profesores se aglutinaba en la acera de enfrente sin llegar a tomar parte ni participar de la protesta.
Pasadas las dos de la tarde, los jóvenes se dirigieron a la Avenida Bartomeu Rosselló para seguir gritando frente al edificio de las empresas Matutes lemas como «no volem una illa amb ciment», «dónde están, no se ven, los niñatos del PP».
A las 14,30 horas, la protesta se dirigió al primer cinturón de ronda de Eivissa donde los jóvenes consiguieron colapsar todas las calles de la ciudad impidiendo el paso a todos los vehículos, salvo a los motorizados. Durante media hora, el tráfico se paralizó entorno a la rotonda del colegio de Sa Real, llegando a afectar también a la Avinguda de Sant Jordi, puerto de Eivissa y la carretera de Sant Antoni. Tras varias conversaciones con los policías, que intentaban hacer razonar a los alumnos para que se disolvieran sin llegar a conseguirlo, la movilización (con menos participación) se dirigió por tercera vez a la puerta, cerrada, del Consell Insular. Pasadas las 15,30 horas, los jóvenes se disolvieron anunciando nuevas movilizaciones para el próximo domingo por la mañana y cada miércoles «para que nos oigan y poder conseguir algo».