«Nosotros estamos en el mismo punto que una semana atrás». Esta frase del presidente de la Federación Socialista de Eivissa (FSE), Xico Tarrés, resume la postura que los socialistas mantienen respecto al nuevo proyecto de remodelación del puerto de Vila propuesto el pasado viernes por la asamblea de Eivissa pel Canvi (ExC). Tras una reunión de la Ejecutiva local, Tarrés defendió que su partido es «tremendamente respetuoso» con las decisiones de sus socios, «pero también tremendamente respetuoso con los acuerdos que teníamos cuando nos presentamos a las elecciones que, en uno de los puntos, hablaban del puerto, de la necesidad de arreglarlo y del consenso que había de llevarlo a es Botafoc».
El máximo dirigente socialista reiteró que «el acuerdo definía que, tal y como había un estudio y la propuesta de hacerlo en la zona de es Botafoc, se estudiaría si era posible el redimensionamiento de las plataformas, pero en ningún caso hablaba de contemplar la reubicación del puerto, y lo decía en estos términos: 'Si era posible'».
Además de considerar que la propuesta de ExC no se ajusta a sus pactos, los socialistas destacan que no trasladar el grueso del tráfico de pasajeros a es Botafoc presenta numerosos inconvenientes «tanto por razones técnicas como por eficacia». «El cambio puede tener alguna ventaja, pero en definitiva, tiene más desventajas», aseguró.
«Al final sigue proponiendo un puerto muy comprimido, en el que se pierde una vista importante de la ciudad. En la alternativa que se propone ahora, el impacto visual desde el Paseo Marítmo, por lo que supone de pasarelas y demás, se ha considerado que es más importante que la que se da ahora, aseguró Tarrés.
«Una de las discusiones con la Autoritat Portuària de Balears (APB) era que si se hacía la obra en es Botafoc y quedaba el muelle norte libre, algo que ahora no se da pues hay 15.000 metros reservados que se los queda el puerto para el tránisto de barcos que llevan vehículos y carga a Formentera, hay partidarios de que aquello se quede como muelle pero haciendo un espacio lúdico. Otros, lo que planteaban era que el muelle se recortara lo máximo para ganar espejo de agua», afirmó.
Entendimiento con la APB
Respecto a dichas negociaciones con la APB, el líder de los progresistas afirmó que «van por buen camino», tras lo cual aseguró que «sabemos que hay algún acuerdo en la reducción de plataformas», un extremo que matizó posteriormente. «Hemos tenido diferentes reuniones. Al principio se mostraban muy reacios y decían que 81.000 metros era lo mínimo aceptable. Nosotros creíamos que podía ser un poco más pequeño y pensábamos en un número en torno a los 60.000. Sabemos que la APB esta dispuesta a estudiar la reducción aunque no sabemos si eso llega a 70.000 o qué», añadió.
Tarrés aseguró que las negociaciones respetarán la condición impuesta por el gestor de puertos de que las obras se inicien en marzo. «Lo primero es el dragado de la zona y sacar estos materiales necesita hacerse en unos meses determinados por las corrientes, temporales y problemas técnicos», explicó.
Además de entrevistarse en septiembre con el presidente de la APB, Francesc Triay (un encuentro para el que no hay fecha), los socialistas se reunirán con ExC dentro de la Comisión de Seguimiento de sus pactos «y se tratará del tema del puerto o de lo que se quiera hablar; pero la cuestión está en manos de la Autoritat Portuària y se trata de una inversión del Estado que hace más falta que nunca».
La alternativa presentada por EXC ha sido enviada aL Consell Insular, Ayuntamiento de Eivissa y Govern con el fin de solicitar una entrevista con sus máximos dirigentes donde exponerles la situación del puerto y los pormenores de dicho proyecto.
Según afirmó ayer en declaraciones a Europa Press la diputada parlamentaria por EXC, Esperança Marí, esta iniciativa fue encargada a dos empresas distintas «para poder sentarnos a negociar la reducción del plan inicial con cifras y datos concretos».
Marí afirmó que la inversión prevista por la Autoritat Portuària de 115'7 millones «no se ajusta a las necesidades de Eivissa y tampoco a su realidad social», al considerar que responde «a un proyecto desfasado». Asimismo agregó «que menguar este montante no es una contradicción en un momento de crisis ya que los beneficios económicos reportarían en empresas foráneas a la isla». Con respecto a la cuantía a invertir ésta no debería superar los 20 millones, afirmó.