Más de 100 bodegas de toda España se dieron cita ayer en la quinta edición del salón Viniterraneus, organizado por Enotecum, para conocer las últimas novedades en el sector vitivinícola. Mientras los profesionales que atendían los stands hablaban entre ellos, llenaban copas o repartían información a las personas interesadas, los alumnos del curso de bar y hostelería del SOIB recababan información sobre el proceso de elaboración del vino: «Tenemos que hacer un trabajo sobre el proceso productivo y para ello tenemos una serie de parámetros que analizar, como el tipo de uva o las barricas», afirmó Karen Figueroa, una de las alumnas de este curso.
En este salón se dieron cita caldos de tierras como Galicia, País Vasco o Castilla y León. «Para disfrutar bien del txacolí hay que escanciar un poquito el vino, pero no tanto como la sidra», afirmó Ignacio Ameztoy, uno de los propietarios que se dieron cita en este showroom del vino.
Muchos de los asistentes aprovecharon para obtener consejos sobre el arte de la cata: «Primero tienen que oler el vino, después beber un pequeño trago, dejar el caldo un rato en la boca para conocer toda su textura y, por último, deben escupirlo», afirmó Alfredo Marqués, de la bodega Pitácora, del Bierzo. Y allí también estaban los cafés más puros de la empresa Cafés Ibiza para despertar a quienes se habían tomado algún que otro vinito de más.
María José Real