Los problemas derivados de la ocupación de los terrenos de Casa Lola, en la zona de Devall sa Serra, junto a Es Cubells, continúan generando preocupación entre los residentes. Una vecina denunció este viernes haber sorprendido a dos de los ocupantes mientras, presuntamente, sustraían agua de una tubería del vecindario, un episodio que acabó provocándole una gran sensación de miedo e indefensión.
«Vi cómo un hombre subía por el camino y sospeché que venía de robar agua, pero lo que no me esperaba era encontrarme a otra persona agachada junto a la tubería. En cuanto me vio se levantó y empezó a perseguir mi coche mientras me gritaba de todo», relata la afectada.
Según explica, consiguió refugiarse en su vivienda y avisó inmediatamente a la Policía. «Entré en casa temblando de miedo», asegura.
Este incidente se suma a una larga lista de quejas vecinales relacionadas con el asentamiento que ha ido creciendo en los terrenos donde antaño se levantaba el polémico complejo turístico Casa Lola, demolido por orden judicial tras años de litigios urbanísticos. En los últimos meses los residentes han alertado de la llegada constante de nuevas caravanas y construcciones precarias, así como de conexiones irregulares a los suministros.
«Hay días en los que vemos columnas de humo y tememos que pueda producirse un incendio. Cuando no es una cosa es otra. Han pinchado la luz en una de las casetas, una construcción en la que ni siquiera se han molestado en hacer una puerta. Además, siguen llegando caravanas prácticamente a diario, algunas incluso transportadas por grúas», denuncia la vecina.
Los residentes recuerdan que hace semanas mantuvieron una reunión con representantes del Ayuntamiento de Sant Josep y con responsables policiales para exponer la situación. Sin embargo, aseguran que las soluciones siguen sin llegar.
«Nos dijeron que poco podían hacer. El Ayuntamiento nos trasladó que, en el momento en que la propietaria de los terrenos, Paquita Marsan, presentara la correspondiente denuncia, se podría actuar de manera inmediata. El problema es que finalmente no la ha presentado, pese a que, según nos dijeron, se había comprometido a hacerlo», lamenta.
La falta de una denuncia por parte de la propiedad ya fue señalada semanas atrás por el Ayuntamiento de Sant Josep como uno de los principales obstáculos para intervenir frente a la ocupación de la finca. Mientras tanto, los vecinos aseguran que continúan conviviendo con una situación que consideran cada vez más insostenible y reclaman medidas urgentes para garantizar la seguridad en la zona.
EivissaY zotal