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Heroína o villana

| Eivissa |

Sandra Mayans siempre recuerda que con solo cuatro añitos ella ya era del PSOE. Con un tío que fue el primer alcalde socialista de la democracia, Enrique Mayans, y un padre que fue concejal, se implicó desde pequeña. Es un argumento que ha empleado muchas veces para quejarse de los actuales dirigentes del PSOE, por aquello de que la veteranía es un grado. Comenzó a destacar en los medios cuando se alió con Roque López, quien le contó por capítulos en las famosas cintas de Eivissa Centre los presuntos cobros de comisiones. Fue una de las protagonistas principales de la crisis del PSOE de hace cuatro años y llegó a ser secretaria de Organización de la FSP y secretaria general de Vila. De hecho, fue proclamada candidata a la alcaldía, algo que luego quedó en agua de borrajas cuando López dimitió. Entonces, Mayans pareció volver al redil y aceptó ir en un puesto destacado a la candidatura de Vila. ¿Se vendió por un cargo? No lo sabemos. El caso es que desde entonces ha seguido en el Ayuntamiento sin apenas llamar la atención salvo por casos puntuales. Como cuando declaró como testigo por el caso Eivissa Centre y dijo que no ponía la mano en el fuego por ninguno de sus compañeros y reveló que en las reuniones del PSOE se hablaba de las comisiones como un problema. Más tarde estuvo negociando con varios partidos, como por ejemplo Nova Alternativa, para presentarse estas elecciones, aunque finalmente dijo que seguiría en el PSOE. Ahora asegura estar en desacuerdo con muchas cosas que se han hecho durante estos cuatro años, pero en ningún momento dimitió de su puesto como regidora. Quizás eso le hubiera dado una credibilidad mayor que darse de baja del PSOE solo unos días antes de las elecciones. Algunos dicen que Mayans es muy influenciable y que Roque López le comió la cabeza. Otros, que simplemente busca su propio interés y cargo, ahora quizás con otras formaciones políticas como el PP. Por contra, hay quien la defiende a capa y espada, y dice que es una chica que siempre ha dicho la verdad y es coherente. Ella misma se presenta como alguien cercana al pueblo y honrada. Lo que sí está claro es que su lado emocional le ha jugado muchas veces malas pasadas, con titubeos ante preguntas incómodas e incluso lloros ante la prensa. Pero esto tampoco es nada malo, simplemente quizás la política no era lugar para ella. El circo vuelve a estar servido. ¿A quién beneficiará?

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