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«Más de la mitad de los abandonos de perros son por la falta de vivienda»

El refugio Can Gossos celebró ayer una jornada de puertas abiertas para darse a conocer entre los ibicencos

Toni Planells

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En 2019 ha aumentado el número de abandonos de perros, pero, «afortunadamente», también ha crecido el número de adopciones. Lo explica Jesús Plata, director junto a Laura Chía del refugio Can Gossos, que ayer celebró una jornada de puertas abiertas.

«Antes de verano, cuando la gente empieza a trabajar, es cuando se nota un pico, que este año ha sido mayor. La excusa principal para dejarlos es el problema de la vivienda. [...] Se dan cuenta de que no aceptan al perro donde van a vivir y deben buscarse la vida. En el mejor de los casos vienen aquí y lo traen y en el peor de los casos los abandonan. Más del 50% de los abandonos son a causa de la falta de vivienda», considera Jesús.

El centro tiene una media de 80-90 perros que reciben tratamiento veterinario, cuidados y adiestramiento para su integración en una familia. El procedimiento desde que llega un perro al refugio es la clave del éxito de las adopciones.

Aprovechando el espacio disponible (unas 17 hectáreas) y el equipo que integra Can Gossos formado por adiestradores, voluntarios y veterinarios; se prepara al perro para que aprenda a tratar con el humano y socializar con otros perros. A lo largo del año han dado en adopción unos 250.

Adoptar no es tan sencillo como ir, elegir un perro y llevárselo a casa. Antes se debe completar un formulario de preadopción a través del que se selecciona al perro óptimo para cada persona o familia. Tras la adopción se lleva a cabo un seguimiento del proceso de adaptación del animal. Esto minimiza las devoluciones prácticamente a cero. Desde 2012 han devuelto 2 perros de unos 2.500 entregados.

De perros y familias
Entre los casos de los que Jesús se muestra más satisfecho de este año, está el de Furby. Un perro macho, pequeño, que llegó al centro con leishmaniasis y filariasis. Enfermedades comunes en Ibiza pero que a este animal le habían llevado a estar moribundo por las calles de Sant Antoni. No tenía prácticamente pelo en el hocico y se mostraba muy temeroso con los humanos. Tras tres meses de recuperación parecía otro. Le había vuelto a crecer el pelo y se ganó la simpatía de una familia con la que ahora vive.

Ayer buscaban un perro con esas características Javier y Esther. Esta pareja dice haber viajado mucho por trabajo estos años. Ahora han entrado en un período de estabilidad y han decidido incluir un perro en la familia. Ayer hicieron su primera toma de contacto en Can Gossos. Seguramente pronto serán uno más.

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