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Entrevista

Advierten que Ibiza perderá competitividad si no se solucionan problemas crónicos

Aboga por la colaboración entre el sector público y el privado para no perder competitividad como destino ante la crisis económica actual. Sobre la evolución de la temporada, afirma que se han superado las expectativas iniciales

Alicia Reina durante la entrevista | Daniel Espinosa

| Ibiza |

La empresaria, abogada y doctora en Turismo, Alicia Reina (Ibiza, 1974), asegura que, pese a los buenos datos turísticos registrados en las Pitiusas, la temporada no está exenta de problemáticas e incidencias que complican al sector su trabajo diario.

—Empezando septiembre, ¿qué valoración puede hacer de la temporada?

—En general, es positiva. Se han superado las expectativas iniciales en cuento a ocupación y producción. Sin embargo, no se puede dar la temporada por finalizada ya que hay datos que aún se han de consolidar. Nos preocupa la rentabilidad dada la inflación y la subida de todos los costes en general, así como la falta de mano de obra cualificada, un hecho que se está convirtiendo en una tónica habitual y constante en el sector. Esto último está haciendo que esta temporada sea especialmente complicada e intensa si se quiere mantener la calidad del servicio prestado.

—Por tanto, se han cumplido las previsiones.

—Las previsiones, gracias al trabajo incansable de todo el sector, se han conseguido superar.

—¿Cómo valora las quejas de los hoteleros de Vila sobre la falta de limpieza o los problemas en el sector del taxi?

—En cuanto a este tema, me remito a lo que ya manifesté en un    artículo de prensa en el cual aseguré que, tratando de ser imparcial y analizando los hechos de forma objetiva, es cierto que la realidad es la que es y es muy mejorable. Por eso, animé a las administraciones públicas objeto de crítica a que lo asuman como una oportunidad de mejora. Una oportunidad para hacer que Ibiza sea excelente, limpia, segura, con las infraestructuras de movilidad mejor dotadas y con la mejor oferta turística público-privada que pueda ofrecer un destino de élite. Creo que ambas partes implicadas en la controvertida polémica deben dejarse de discusiones infructuosas y tienen que sentarse ya para dialogar y hallar soluciones eficientes y efectivas al grave problema de la movilidad en Ibiza, además de a los temas que menciono en mi artículo como son la falta de limpieza o el intrusismo. No hay tiempo que perder.   

—Estos empresarios explicaban que muchos turistas les aseguraban haber visto una Ibiza más decadente.

—Esta situación es ya preocupante, y no solo para los turistas, sino también para los propios residentes que tenemos que bajar la cabeza por vergüenza cuando vemos que la imagen que se proyecta de nuestra querida isla no se corresponde con lo que debería ser: una Ibiza segura, limpia, bonita, con infraestructuras más que suficientes para estar a la altura de lo que representa como destino turístico puntero a nivel internacional.

—Qué es lo que está fallando entonces cuando se supone que es una isla con recursos.

—La naturaleza del problema es compleja y debería ser analizada con mayor rigor. A pesar de ello me atrevo a decir que, en mi humilde opinión, lo que falla principalmente es la voluntad política y social de comprometerse a abordar esta problemática desde todas las perspectivas, sin tener miedo a tomar decisiones valientes que primen el bien general por encima de los intereses particulares.   

—¿Ha detectado otras problemáticas esta temporada?

—Sí. Para ser más precisos, es frustrante que, año tras año, sigamos teniendo los mismos problemas y que quienes tienen la responsabilidad de encontrar soluciones, no tomen cartas en el asunto de una forma eficaz. Entre los eternos problemas que seguimos teniendo, merece la pena destacar algunos como la escasez de taxis, que no son suficientes para procurar la movilidad de nuestros turistas y viajeros; la falta de seguridad policial en zonas turísticas maduras; el abandono y la ausencia de una limpieza eficaz en las calles y zonas públicas de la isla; el intrusismo y la competencia desleal; la ejecución de obras municipales no prioritarias en plena temporada, generando una muy mala imagen de la isla. Si seguimos sin solucionar estos problemas, vamos a tener serias dificultades para mantener la competitividad de Ibiza como destino turístico de nivel.    Además, estos problemas no solo afectan a los viajeros y turistas, sino que perjudican también a los residentes y a su calidad de vida en cuanto no se hace posible una convivencia armoniosa.

—En breve se van a elegir los proyectos a financiar con el Impuesto Turístico Sostenible y usted defiende que sea el propio turista quien elija el destino final del dinero recaudado.

—Así es y sigo defendiendo esta opción. Creo que es evidente que si el propio turista, sujeto pasivo del impuesto, pudiera elegir el proyecto al que destinar lo recaudado, esto supondría un estupendo ejercicio de transparencia y de corresponsabilidad respecto a la preservación del medio ambiente en Baleares. Además, representaría una macrooperación de marketing que nos haría destacar respecto al resto de destinos competidores por nuestro compromiso con el medio ambiente, implicando al viajero en este objetivo de sostenibilidad. La realidad es que este impuesto, tal como está diseñado, es muy mejorable y no está cumpliendo la finalidad para la que fue concebido, que es preservar el medioambiente del destino, intentando contrarrestar los efectos menos positivos del turismo en los recursos naturales de las Baleares. Los hechos hablan por sí solos y, a pesar del montante recaudado -que no es poco-, nuestras Islas Baleares siguen en un continuo deterioro y no existe una mejora en la preservación y estado de sus recursos naturales. Esto es frustrante, no solo para nosotros los residentes, sino para el propio turista que cuando vuelve a las Baleares no entiende, a la vista del estado de las cosas, dónde han ido a parar los impuestos que pagó.

—¿Han mejorado las relaciones entre responsables políticos y empresarios?. ¿Sienten que les tienen más en cuenta?

—Las relaciones siguen como antes y creo que podrían mejorarse propiciando un diálogo, lejos de imposiciones, a fin de que pueda materializarse un consenso real en los temas cruciales que afectan a la economía balear. Por ello, seguimos abiertos al diálogo y esperemos que algún día sea bidireccional.

—¿Cómo están las cosas en la asociación balear que preside?

—En la asociación, como siempre, escuchamos a nuestros asociados en todos los temas que les preocupan en su día a día. En este sentido, les preocupa actualmente la subida de costes por la crisis energética y el efecto en los resultados de la próxima temporada si se repercuten dichos costes en el cliente final. También, la falta de personal cualificado o cómo van a poder implementar de forma competitiva la ley turística sin incurrir en costes y burocracia excesiva que ahoguen a los pequeños y medianos hoteleros. Todos estos temas son, entre otros, los que mantienen en vilo a nuestros asociados y simpatizantes del sector y desde la AEDH los intentamos solventar desde muy diversos enfoques.

—¿Teme que la crisis actual frene en breve la llegada de visitantes?

—En mi opinión, más que temor hay que tener respeto a esta situación de crisis actual y poner sobre la mesa cualquier escenario posible para estar preparados ante cualquier contingencia. Evidentemente, la posibilidad de que haya un freno en la llegada de visitantes puede convertirse en una realidad. Por eso, es necesario que se trabaje de forma conjunta y coordinada entre el sector público y el privado para lograr no perder competitividad como destino, abordando los problemas que ya he citado, de una forma inteligente y con vocación de mejora del destino para que éste esté preparado para lo peor. Si lo hacemos, podemos convertir esta situación en una oportunidad de éxito.

—Sigue la preocupación y malestar por la ley turística?

—La preocupación y malestar persisten y han creado una situación de frustración, sobre todo, en la pequeña y mediana hotelería que es la más perjudicada por la reciente reforma de la ley turística. A pesar de ello, los hoteleros somos muy persistentes y luchadores y no nos damos por vencidos.

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