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Caso Club Náutico de Ibiza

El conocido juez internacional Antonio Cardona pide que se valore la repercusión social del Náutico Ibiza en el concurso de la APB

Recuerda cómo el Club Náutico Ibiza le cambió la vida al pagarle el curso de medidor. Tras ello, ha estado en tres Olimpiadas y ha ocupado destacados cargos

Antonio Cardona.

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El conocido juez internacional de regatas, Antonio Cardona Espín, reconoció ayer estar viviendo «con mucho dolor» el largo proceso en el que se ve inmerso el Club Náutico Ibiza para mantener la gestión de una marina social en el puerto de Ibiza.

Miembro de la entidad desde los 14 años (actualmente tiene 62), el ibicenco recordó ayer cómo cuando era un joven y regateaba en aguas del puerto, el Club le subvencionó un primer curso de juez de regatas, un hecho que le cambió la vida.

«En aquella época, yo no era nada. Era un crío que llevaba tres años navegando y apostaron por alguien que tenía la ilusión de hacer lo que yo hice», relató Cardona a Periódico de Ibiza y Formentera.

Gracias a aquello, el juez ha estado en tres Olimpiadas, fue el responsable técnico en Vela de las candidaturas de Madrid en 2012 y 2016 para acoger los Juegos y «he perdido la cuenta de los mundiales y de los europeos en los que he estado», señaló.

De su amplio currículum se puede destacar también cómo se convirtió en el primer español que ocupó la vicepresidencia del Comité Internacional de Medidores de la Federación Internacional de Vela y cómo fue el primer balear en ser medidor internacional.

A pesar de los años y del progreso de su carrera, nunca ha querido cambiar su licencia federativa que mantiene en el Náutico Ibiza. «Me enseñó a navegar de manera desinteresada gente como Domingo Guasch o Nito Miquelitus. Estoy convencido: ninguna marina privada haría eso. Ninguna empresa que se quede con el club va a dedicarse a promocionar a gente sin un retorno, sólo por el mero hecho de que los alumnos naveguen y disfruten del mar», consideró.

Cardona recordó cómo su padre ya formó parte de la junta del Náutico y lamentó que un club con 100 años de historia pueda perder todo aquello que ha conseguido. «Por mucho que el presidente de Autoridad Portuaria diga que el alma de un club son sus socios, si a éste se le quitan sus instalaciones, de qué va a vivir», advirtió.

«Si a un náutico le quitan la salida al mar, es como si a un club de baloncesto le quitan la cancha. El medio natural donde disfrutamos de nuestro deporte es el mar», apostilló también el conocido juez.

A las instituciones y a la clase política balear les exigió que valoren la repercusión social de la entidad ibicenca con programas como Un mar de posibilidades, además de por historias como la suya cuando le ayudaron a pesar de saber que no iban a obtener beneficios a cambio. «Ninguna empresa privada va a hacer una inversión en críos de 14 años como me pasó a mí», afirmó.

«No es verdad que sea un reducto de gente rica», reiteró también. Para Cardona, perder el Náutico «no tiene ningún sentido y el mercantilismo no nos va a llevar a nada».

Como tantos otros ibicencos, aguardará con inquietud al próximo mes de mayo hasta conocer la resolución del concurso de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB).

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