La limitación de entrada y circulación de vehículos en Ibiza ha centrado parte del discurso institucional del presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, con motivo de la festividad de Sant Ciriac. Marí ha defendido la nueva ley, en vigor desde este verano, como una normativa «surgida del consenso» y fruto de «una reclamación unánime de la sociedad ibicenca», aunque reconoció que no ha sido bien recibida por «quien sigue viendo a Ibiza como una cuenta de resultados empresariales o una ilimitada caja registradora». El presidente del Consell ha reafirmado el compromiso de la institución insular para seguir gestionando y ordenando una movilidad «segura y más sostenible» en la red viaria, pese a las dificultades y obstáculos que han surgido en su aplicación durante estos primeros meses.
En un discurso pronunciado durante el acto institucional del 8 d’Agost, que conmemora la conquista catalana de 1235, Marí ha destacado que la regulación de vehículos no es la única medida puesta en marcha para preservar la calidad de vida en la isla. Entre las prioridades del Consell, ha indicado, se encuentra la lucha contra el intrusismo y la economía sumergida, especialmente en sectores como el transporte y el alojamiento turístico no reglado, prácticas que, según ha advertido, generan «precariedad laboral y social» y «desprestigian a la isla como destino».
En este sentido, ha agradecido la labor de las administraciones, cuerpos de seguridad, ayuntamientos y el Govern balear por su implicación en las tareas de inspección y control contra las actividades ilegales. Marí ha asegurado que «aquí ya no todo vale» y que quienes lleguen a Ibiza con intención de «aprovecharse» acabarán señalados. Ha recordado que las Festes de la Terra coinciden con el punto álgido de la temporada turística, un momento en que la isla «se llena de visitantes» y en el que se hacen más evidentes las necesidades de control y la falta de recursos.
Uno de los problemas más graves, ha señalado, es la sequía que atraviesa Ibiza, una de las más intensas de los últimos años, con reservas hídricas bajo mínimos. El presidente ha apelado a un uso responsable del agua y ha anunciado que la institución seguirá trabajando para mejorar las infraestructuras que garanticen la producción de agua desalada y la mejora de las redes de distribución. Además, ha abogado por reforzar el ahorro y la reutilización como fórmulas para recuperar acuíferos y pozos.
Sin embargo, Marí ha advertido que el reto hídrico «no es sólo técnico», sino estructural, lo que obliga a repensar el modelo de desarrollo y la actividad turística. En esta línea, ha recordado que la modificación reciente del Plan Territorial Insular ya incorpora medidas para compatibilizar el turismo con la disponibilidad de recursos y servicios básicos. «El crecimiento ilimitado y descontrolado no es compatible con la calidad de vida de los ciudadanos», ha apuntado, dedicando también parte de su intervención a la crisis de vivienda, uno de los problemas más acuciantes para residentes y trabajadores. Ha lamentado que las oportunidades laborales que ofrece la isla «choquen con la realidad» de muchas familias que no pueden acceder a un hogar asequible. «Si no hay vivienda, no hay oportunidades», ha recalcado, mientras defendía que el progreso y el desarrollo social no pueden «seguir abiertos a cualquier precio».
Ha agregado que en los últimos 30 años la población se ha duplicado, lo que ha generado nuevas necesidades que en muchos casos se han transformado en carencias. En esta línea, Marí ha subrayado la importancia de que toda actividad en la isla se realice de manera regulada para poder dimensionar el crecimiento demográfico y los servicios. Al respecto, ha advertido que la falta de control fronterizo ha provocado un incremento de la llegada de pateras, lo que ha tensionado especialmente los servicios asistenciales de menores. Por ello, ha instado al Gobierno central a dar una respuesta «firme» y a alcanzar acuerdos con Argelia para frenar la ruta migratoria que conecta con las Pitiusas y que, según ha lamentado, «no deja de crecer».
El discurso institucional ha incluido también una reivindicación cultural y patrimonial. Marí ha evocado las palabras de Joan Marí Cardona, figura clave en la cultura ibicenca, de quien este año se celebra el centenario de su nacimiento: «No se puede amar lo que no se conoce ni defender lo que no se ama». El presidente ha apelado a este legado para reforzar la necesidad de conmemorar y reivindicar la lengua, las tradiciones y el patrimonio histórico y personal de la isla como ejes para afrontar el futuro «con optimismo» y mantener la cohesión social y territorial.
Marí ha enmarcado todos estos retos en un contexto histórico, recordando que la conquista de 1235 supuso un punto de inflexión en la configuración social, política, cultural, religiosa y económica de Ibiza. «Como ocurrió aquel agosto, Ibiza se encuentra inmersa en un momento de transformación y volverá a demostrar que es fuerte y capaz de luchar por lo que considera justo para sus ciudadanos», ha afirmado, explicando que la apertura al mundo ha traído riqueza y proyección internacional, pero también ha planteado nuevos dilemas que exigen decisiones «innovadoras, valientes y responsables». A su juicio, parte de los problemas actuales derivan de «una tolerancia malentendida» y de la ausencia de orden en determinados ámbitos, situación que, ha asegurado, ya se está corrigiendo.
En su repaso a los desafíos de la isla, ha destacado que la movilidad, la presión demográfica, la protección del territorio y los recursos naturales, la sostenibilidad y la solidaridad deben ser prioridades en la acción política. Ha rechazado las «culpabilidades» que, según ha añadido, restan capacidad de acción y ha pedido centrar los esfuerzos en soluciones «rigurosas y factibles» que cuenten con amplios acuerdos. «Sólo desde la generosidad, los grandes pactos y la lucha por objetivos comunes se consiguen resultados», ha defendido.
El presidente del Consell ha cerrado su intervención apelando al compromiso ciudadano para escribir las próximas páginas de la historia de la isla. «No hay historia sin pueblo ni pueblo sin memoria», ha subrayado, animando a los ibicencos a ser parte activa de la transformación que garantice un futuro «justo y solidario» para las próximas generaciones. «El momento es ahora», ha concluido.
QUIÉN ES EL MAYOR ESPECULADOR DE LA ISLA?