La historia de Los Valencianos arranca en 1933, cuando la familia Galiana desembarcó en Ibiza con José al frente. La idea fue de su esposa, Edelmira Espí. Tras varias temporadas vendiendo helados en Menorca, pensó que la isla era un destino más cercano y accesible: «Ibiza estaba más cerca y era más sencillo llegar en una época en la que las comunicaciones eran mucho más precarias que las de hoy».
Naturales de Jijona (Alicante), los Galiana combinaban el helado en verano con el turrón en invierno. Lo hacían en la fábrica La Colmena, en su tierra natal. José aprendió el oficio de su cuñado, Primitivo Sirvent, que le transmitió el arte del turrón y del helado. Ese saber hacer, convertido ya en ADN familiar, ha sobrevivido cinco generaciones.
Se instalaron en plena primera línea del puerto, en la esquina entre la plaza Antoni Riquer y la calle Pou. Allí nació el negocio… y también sus hijos Antonio y José. Con los años, ambos se casaron —Antonio con Antonia Ballester y José con María Antonieta Teixidor— y las dos nuevas incorporaciones se sumaron de lleno al oficio heladero.
Negocio local
«Mi abuelo siempre me contaba que eran años en los que apenas había turismo y se vivía solo de la gente local», recuerda Daniel L. Galiana, nieto de Antonio y Antonia y actual responsable del histórico local de la plaza Antoni Riquer. «Hasta bien entrados los años 70, el negocio subsistió únicamente gracias a los ibicencos. Por eso mi abuelo nos inculcó su importancia desde siempre».
En aquellos primeros tiempos, Los Valencianos iban sobre ruedas. Con un carrito de helados recorrían buena parte de la isla: «Mi abuelo y su hermano llevaban el carro a la Plaça de sa Font, a Dalt Vila, a las fiestas de los pueblos… Había que ir a buscar a los clientes, no esperar a que vinieran ellos».
Del carro al local
El turismo masivo y las nuevas normativas sanitarias dejaron al carrito fuera de juego, pero no al negocio. En 1987 abrieron fábrica y sucursal en la avenida Santa Eulària, número 5. Años después, la familia se dividió en ramas: la heladería de la aveinda quedó en manos de los Galiana Teixidor, con Pepe y Javi al frente desde 2013; la de la plaza Antoni Riquer siguió bajo los Galiana Ballester, capitaneada por Mónica junto a sus padres.
Daniel, en cambio, guarda un recuerdo muy claro de su infancia: «El primer recuerdo que tengo es despertarme en verano e ir con mi abuela y mi tía abuela a abrir las heladerías. Pasábamos por Can Vadell a buscar pan y croissants, subíamos al entresuelo a ver a mis bisabuelos y, siempre que podía, me escapaba al obrador. Allí veía a mi abuelo y a los trabajadores haciendo los helados. Recuerdo perfectamente la mezcla de olores a canela, limón, chocolate…».
Daniel, con apenas 20 años, mezcla respeto por la tradición e ideas frescas. «Hemos creado sabores como café con Baileys, frígola, ‘herba lluïsa’, aceite de oliva —que presentamos en Madrid Fusión— o cacahuete con miel, que he dedicado a Mar, mi pareja».
El joven heladero también ha recuperado el turrón, un producto que la familia había dejado atrás: «Lo hemos retomado bajo la marca Turrones Los Valencianos by Dani Galiana, con el sello DGP de Jijona». Además, ha resucitado el espíritu itinerante: «Los vendemos en el Mercadillo de Navidad de Vara de Rey y este septiembre también pondremos un puesto de helados en las fiestas de Jesús. La base son las recetas de mi bisabuelo, pero adaptadas a la maquinaria actual y con el asesoramiento de maestros turroneros».
Y no se queda ahí: «Estamos a punto de abrir nuestra tienda on-line, el 2 de septiembre concretamente, para mandar nuestros turrones a cualquier parte del mundo».
La otra familia
Daniel no olvida a quienes han hecho posible el negocio. Menciona a Juan ‘el bueno’, «que todavía se sabe todas las recetas de memoria», o a Fina, «que trabajó toda la vida con nosotros como si fuera una más de la familia». Hoy la plantilla llega a quince personas. Entre ellas, Amparo en el obrador, o Cristina y Rosi, «que llevan muchos años con la familia, desde que estaban mis abuelos».
Clientes de siempre
El alma local sigue intacta: «El 70% de nuestra clientela es gente de Ibiza y turistas nacionales que vuelven cada año desde los tiempos de mis abuelos». Ejemplo de fidelidad es una pareja madrileña, Luis e Isabel: «Luis venía con sus padres de niño y sigue viniendo cada agosto con su mujer. Se sientan siempre en la misma mesa, la 31, y piden lo mismo: él un cubano, ella un blanco y negro».
Con orgullo, Daniel reivindica el legado de su abuelo: «Es innegable nuestro agradecimiento al turismo, pero nuestro mayor agradecimiento es a la gente local que sigue viniendo generación tras generación. Más aún en estos tiempos en los que hay mil heladerías donde elegir. Como siempre decía mi abuelo: ¡gracias por venir!».
Pues vayaNo ha entendido nada, no se trata de si lo puede pagar o no, se trata de si le parece a usted normal que 4 helados cuesten 20 euros, el margen de beneficio y más en un granizado esta más que amortizado. Pero por lo que se ve es el plan que hay en Ibiza y que algunos defienden con el "si te parece caro no vayas", algunos no entienden mucho como funciona la economia y la competencia de otros locales o destinos turísticos, se creen que la gente acudirá a los sitios por la gracia divina y porque aqui somos lo mas "luxury" del universo universal. Muchas familias han descubierto este verano que estan mejor en un pueblo con el agua bien fresca, sin colgaos y sin sablazos y asi nos hemos quedado nosotros, con toda la chusma y apenas familias.