La mañana de este sábado no fue una cualquiera en el Mercado de Santa Eulària. Entre el bullicio de siempre, las bolsas cargadas de verduras y las cajas de fruta, había un aire distinto, como de última función. El puesto Frutas y Hortalizas María, regentado durante más de cuatro décadas por María Guasch Guasch y Juan Luis Ruiz Fernández —‘Joan’ para todos—, se despedía para siempre. Y lo hacía como han trabajado toda la vida: con humor, con cercanía y con esa complicidad que les define.
Desde primera hora había cola frente al mostrador, y no solo porque sus tomates rosas o sus melones de Formentera sean de los más codiciados. Muchos clientes venían a dar las gracias, a abrazarles, incluso a llorar un poco. «Hoy me he ido con la compra y con lágrimas», decía una vecina.
Un dúo inseparable desde los 14 años
La historia de Joan y María tiene algo de novela mediterránea. Él nació en Granada, pero con tantos años en la isla ya se le puede llamar ibicenco de adopción. Ella, en cambio, es payesa de pura cepa. Se conocieron con apenas 14 años. «Empezamos con un puestecito de un metro cuadrado, apenas cabíamos los dos detrás del mostrador. Vendíamos lo que podíamos y poco a poco fuimos creciendo», decían.
Joan confiesa que nunca habría llegado tan lejos sin María: «El nombre del puesto es suyo. Ella estaba delante, y yo me ocupaba del campo. Hasta que un día dije ‘venga, te ayudo’. Y aquí hemos estado, mano a mano, cuarenta años, con alguna risa de más y alguna verdura de menos».
De hecho, más de una generación de clientes ha crecido entre sus cajas de fruta. «Venían los abuelos, luego los padres y ahora los hijos… Es bonito ver tres generaciones que siguen viniendo al mismo sitio», apuntan, añadiendo que tienen en su móvil los números de muchos clientes con los que prometen seguir tomando café, aunque ya no sea entre tomates y patatas.
Productos con historia
Si algo distinguía al puesto era el empeño por mantener vivas variedades locales: la pavera blanca, el melón de Formentera, tomates rosas, pimientos con apellido propio. «Cada semilla tiene historia, me la han pasado payeses mayores, con el nombre de su casa. Eso no puede perderse porque son productos que se han adaptado a este clima duro y que, además, son parte de la identidad de aquí», explicaba Joan.
Por eso, aunque la jubilación ya sea oficial, no se imaginan del todo sin sembrar. «Tenemos un hortet, seguiremos plantando cositas para la familia… y si los que se quedan con el puesto quieren, también les ayudaremos al principio. Esto no es una despedida, es un hasta luego», aseguran con una media sonrisa.
Con su marcha, en el mercado quedarán 11 puestos activos. Todo un microcosmos de oficios que resiste en un tiempo en el que las grandes superficies han cambiado las reglas del juego.
Sara, de Carnicería Pepita y Emilio, lo resume: «El mercado va bien, aunque se vean puestos cerrados. Tengo fe en que nuevas generaciones lo reactivarán. Ellos merecen descansar y ahora toca dar paso a gente joven».
También se sumó a los mensajes de despedida Carmen Ferrer, alcaldesa de Santa Eulària: «Gracias a su trabajo constante, han llevado el campo directamente al mercado, acercando la verdadera esencia de nuestra tierra a toda la comunidad. Su historia es una prueba del esfuerzo, la dedicación y el amor por lo auténtico. Han construido una parada histórica que deja una huella imborrable en nuestro municipio».
Un adiós entre bromas y lágrimas
Lo cierto es que si algo ha caracterizado a Joan y María ha sido el buen humor. Siempre con una broma en la recámara, con un guiño, con esa naturalidad que hace que la compra acabe en charla. «Pasaba mucha vergüenza hasta los 50 años, luego se me gastó. Ahora digo lo que sea, hago reír y disfruto. El mercado es contacto humano, es hablar, es soltar barbaridades, es estar de buen humor», dice Joan.
Y así, entre abrazos, bromas y algún llanto inesperado, bajaron la persiana. El mercado se queda un poco más vacío, pero también un poco más lleno de historias, de esas que se transmiten como las semillas: de generación en generación.
Bona gent , que ho disfrutin.