Negocios de la zona del Mercat Vell de Ibiza denunciaron que las obras de remodelación iniciadas a principios de mes están provocando pérdidas económicas que cifran en torno al 40 % de la facturación respecto a los meses anteriores.
La causa, señalaron, no es únicamente el ruido o el polvo de las máquinas, sino sobre todo el vallado colocado en torno al recinto, que consideran «desproporcionado» porque «tapa el 80 % de la circulación peatonal» y dificulta el acceso a bares, restaurantes y tiendas en plena temporada turística.
Comerciantes de la zona insistieron en que la colocación de la valla ha reducido los accesos y pasillos para los peatones hasta apenas metro y medio en algunos puntos, lo que desincentiva el tránsito de clientes hacia los establecimientos. «Varios locales están vacíos durante horas; algunos incluso se han visto obligados a despedir personal antes de terminar la temporada porque no pueden mantenerlo», lamentaron los afectados.
Según explicaron, la estructura de protección fue instalada con una separación de entre tres y cuatro metros respecto a la zona de trabajos. «También se ha habilitado una gran puerta de acceso para camiones, lo que ha estrechado aún más el paso peatonal», lamentaron, resaltando que trasladaron esta queja al Ayuntamiento de Ibiza, pero todavía no han recibido respuesta. Incluso, según explicaron, hablaron con la jefa de obra, pero esta profesional desconocía cualquier instrucción para modificar la puerta o el vallado.
También recordaron cómo el inicio de las obras no podía retrasarse más porque existe un plazo que cumplir para que el Ayuntamiento no perdiera las subvenciones europeas comprometidas en el proyecto.
Hay que señalar que el calendario marca diciembre como fecha límite para la finalización de los trabajos. En este sentido, aunque los afectados reconocieron que las obras son necesarias y que entienden la premura, consideraron que el vallado se podría haber hecho de otra forma para no perjudicar a los negocios. El impacto, indicaron, llega en un momento delicado, puesto que los comerciantes destacaron que la temporada turística no ha sido especialmente buena.
Vila
Por su parte, desde el Ayuntamiento de Vila indicaron que este vallado es necesario para poder acometer los trabajos con total seguridad en la zona. También destacaron que las máquinas que intervienen en la obra tienen que tener espacio para poder maniobrar.
«Entendemos que estos trabajos son molestos, pero permitirán tener un mercado mejor; son necesarios. Se pospusieron unos meses para no perjudicar a los negocios durante la temporada alta», precisaron desde el Consistorio, recordando que estarán finalizadas a finales de año.
En verano las obras molan mucho más. Joden el doble: al residente y al visitante. De verdad que estos politicuchos, hacen méritos para llevarse un buen premio. Con forma de truño y del mismo peso que sus habilidosas mentes.