Salir adelante cuando tu negocio se ha inundado en apenas unas horas. Esta es la difícil situación a la que se enfrentan decenas de personas en el barrio de Es Pratet y el Puerto de Ibiza. Las intensas lluvias que azotaron la isla este martes inundaron por completo los las calles del centro de Vila, afectando a numerosos locales comerciales de estos barrios, que se han enfrentado a una dura jornada de limpieza.
Las palas, las fregonas las escobas y los cubos eran los elementos predominantes durante la mañana del miércoles. En el parking de Es Pratet trabajaba la maquinaria de la Unidad Militar de Emergencias -UME- tratando de achicar la enorme cantidad de agua que todavía estaba sobre el lugar. Calles aledañas a esta también eran objetos de intervención de la maquinaria de los efectivos del ejército desplazados a la isla para atender las diferentes emergencias surgidas.
Entre este barro, lodazal y acumulaciones de agua, se encuentran las historias personales de toda esa gente que ve como su comercio, que con tanto esfuerzo han levantado durante años.
Comercios
Es el caso de Andrés, dueño de un pequeño taller dedicado a la carpintería en la calle del Diputat José Ribas. En el momento en el que las lluvias comenzaron él estaba, junto a su empleado, realizando un servicio fuera del taller. Cuando comenzó a llover torrencialmente, ya no pudieron acceder a Ibiza, y él ha llegado a su negocio a primera hora de este miércoles, con el local lleno más de medio metro de agua.
«Mucho trabajo que ya tenía adelantado se ha perdido todo. Las herramientas está por ver si las podemos recuperar», asegura Andrés. Buena prueba de ello son todas las piezas que están colocadas a las puertas del local.
A escasos metros, en la cristalería Isla Azul, la situación es muy similar. Completamente anegados por el agua, trabajan durante toda la mañana para tratar de sacar el agua de sus instalaciones, tarea que cada vez se les torna más complicada. El barro y el lodo ha avanzado de manera más que notable a su interior. A las puertas del establecimiento, el material, perdido por completo.
Foto: Toni P.
En el Hipercentro de la zona, todos los empleados se coordinan para echar el agua al exterior. Julián, su responsable, muetra vídeos de la situación del establecimiento del día de ayer, con el agua llegando a las rodillas a quienes estaban en el interior del local.
«Las máquinas frigoríficas no sabemos si van a funcionar. Tenemos que hacer cálculos de cuanto hemos perdido, pero es muy difícil saberlo con exactitud en este momento», detalla.
Bares y ocio
En la zona de los locales comerciales y de ocio nocturno, la situación ha sido, también, crítica.
En uno de los lugares más emblemáticos de la zona, el Teatro de Ibiza estaba a rebosar de agua, que entre tres hombres trataban de achicar durante horas. En el interior del establecimiento, la imagen era de caos, con los muebles subidos unos encima de los otros, con las tablas del suelo, de madera, completamente levantadas.
Michele, un hombre italiano encargado de un restaurante ubicado en la calle Carlos V, cuenta su experiencia en tan fatídico día: «llegué por la mañana y estaba en el local cuando comenzó a llover. El agua no se filtraba por el alcantarillado como tocaba y las calles estaban inundadas. Yo no pude salir hasta altas horas de la madrugada», cuenta este hombre, decepcionado con que ningún servicio de emergencias acudiera para socorrorle.
Desde primera hora del miércoles trata de poner algún tipo de solución a un local que ha quedado anegado por las lluvias. «Como mínimo se han perdido 8.000 euros, porque las cámaras frigoríficas han quedado inutilizadas, y son muy caras», asegura.
Muy cerca de ahí, uno de esos locales de ocio nocturno, el Malafama, también presentaba una imagen poco habitual. Su interior estaba lleno de barro y su propietario, Dani, junto a un amigo, trataba de limpiar el establecimiento.
Fot: Toni P.
Tal y como él mismo explica, Dani tiene experiencia en la zona, puesto que hace años que es propietario de varios establecimientos en el lugar. Sin embargo, asegura que esta es, de lejos, la peor experiencia vivida hasta la fecha.
«Esta zona siempre ha sido propensa a las inundaciones. Siempre nos entra agua cuando llueve un poco, pero nada que ver con esta vez. Hace años tuvimos alguna inundación imporante, pero nada como esto», explica.
Vehículos
Además de los comercios, son muchos quienes están trabajando en sus vehículos a pie de calle. «He intentado hablar con mi taller, pero no dan abasto a todas las llamadas que tienen», asegura Olatz, que intenta arreglar su coche junto a dos amigos que han acudido a ayudarle. «He hablado con un amigo que es mecánico y me ha dicho lo que tengo que ir haciend. Me ha dicho que, por si acaso, no trate de arrancarlo en unos cuantos días». Y es que en su coche, como en tantos otros, el agua llegaba «por encima del freno de mano».
Es Pratet es una zona baja y por tanto muy propensa a inundarse. Ahora con el tema del cambio climático y la climatología adversa que vamos a tener frecuentemente, zonas como Es Pratet son malas para tener comercios. Cada pocos años vamos a tener una lluvia fuerte y su consecuente inundación. Yo si tuviera comercio en Es Pratet u otras zonas similares con riesgo me plantearía seriamente trasladarme a una zona mas alta y mas segura. Estas son cosas que hay que pensarlas bien de antes, para no tener que lamentarse después.