Por las escaleras del número 7 de la calle Mallorca, en Ibiza, apenas se escuchan pasos. El edificio, de varias plantas y sin ascensor operativo, se ha convertido en una especie de jaula para varios de sus vecinos. En sus rellanos reina el silencio de quienes ya no pueden bajar: personas mayores, con problemas de movilidad o que necesitan oxígeno para respirar. Hace más de dos años que la comunidad pagó la instalación de un ascensor nuevo. La obra se ejecutó, el hueco se abrió, el aparato se colocó y fue revisado, pero nunca ha llegado a funcionar.
«Hace dos años que nos hicieron el ascensor, que no teníamos antes, y a día de hoy seguimos sin poder usarlo», lamenta Toñi, vecina del inmueble y una de las afectadas. Camina con muleta y reconoce que salir de casa se ha convertido en un desafío. «Hay gente con silla de ruedas, personas mayores, vecinos que van con bombona de oxígeno… De diez vecinos, cuatro no podemos bajar. Yo, si salgo una vez, ya no vuelvo a bajar porque tengo que subir otra vez», destaca, lamentando la falta de accesibilidad en el inmueble. Los vecinos de este edificio son, en su mayoría, personas jubiladas. «Yo tengo 61 años y soy de las más jóvenes. Hay una señora de 70 con oxígeno, otra de 68, otra de casi 80. Y una vecina en silla de ruedas que no puede salir de casa», describe esta vecina con resignación. Las escaleras, estrechas y empinadas, son el único acceso posible. «Si bajo, me quedo días sin salir. A veces tengo que pedir a alguien que me suba las bolsas. Ya no puedo con mi cuerpo», confiesa. En verano, el calor agrava la situación: «Subir es un suplicio. Me tengo que parar en cada rellano». Hay que señalar que el edificio logró, tras varios años de gestiones, financiar y ejecutar la instalación de un ascensor con el objetivo de garantizar la accesibilidad a todos los vecinos, pero la ilusión se desvaneció pronto.
Según explican los residentes, el ascensor se terminó de instalar hace más de dos años, pero nunca se puso en marcha porque el suministro eléctrico no tiene la fuerza necesaria para que este sistema funcione. «Nos dijeron que faltaba corriente de luz. Que era un problema de papeleo, que si la culpa era del Ayuntamiento, que si de la empresa de la luz… Y así llevamos desde entonces», cuenta la vecina Araceli, conectada a una máquina que le proporciona oxígeno. En esta línea, la administradora de la comunidad, aseguran los vecinos, se puso en contacto con el Ayuntamiento de Ibiza y con la empresa encargada del suministro, Elecnor, pero las gestiones se fueron dilatando entre departamentos.
«El Ayuntamiento pasó la documentación a la empresa eléctrica, y ahora dicen que el problema es de ellos. Llevamos más de dos años y pico con el ascensor listo, pero sin corriente», insiste la vecina. La frustración ha ido en aumento: «He llamado mil veces a la administradora. Al principio nos decían que estaban en ello, pero ahora ni nos cogen el teléfono. Ayer pedí todos los papeles: presupuestos, facturas, todo... Queremos saber qué ha pasado, porque nosotros pagamos el ascensor y sigue sin funcionar».
Al respecto, los vecinos aseguran que la obra fue pagada con fondos propios. «Si dijéramos que no hubiéramos pagado, todavía. Pero es que hemos pagado. Lo más grave es que hay gente que no puede salir de su casa», denuncia Araceli, explicando que la situación genera impotencia entre los residentes, que ven el ascensor nuevo, pero inutilizado en la planta baja. «Cada vez que lo miro me da una rabia...», añade.
Cabe recordar que la normativa estatal y autonómica obliga desde hace años a garantizar la accesibilidad universal en los edificios residenciales, especialmente en aquellos donde viven personas mayores o con movilidad reducida. La normativa establece que los inmuebles deben realizar las adaptaciones necesarias «cuando sea razonable y proporcional» para permitir el acceso de todos los vecinos a sus viviendas y zonas comunes. En Baleares, el Govern mantiene una línea de ayudas para la instalación de ascensores y la eliminación de barreras arquitectónicas, pero el caso de la calle Mallorca evidencia otro problema: la burocracia y la falta de coordinación entre administraciones y empresas privadas.
«Tenemos el ascensor, pero no podemos usarlo porque no hay corriente. Es absurdo. Y mientras tanto, hay gente que no puede salir ni a comprar el pan», precisa la vecina Charo, quien asegura que, pese a las reclamaciones, nadie ha ofrecido una solución definitiva. «Ya no sabemos a quién acudir. Hemos hablado con el Ayuntamiento, con el administrador, con la empresa eléctrica… y seguimos igual. Nos dicen que lo están mirando, pero nadie viene a conectar nada», apuntan. Mientras tanto, los días pasan entre llamadas, promesas y esperas.
Los vecinos del número 7 de la calle Mallorca observan cada mañana el ascensor nuevo desde la entrada, sabiendo que no lo podrán usar. Su voz resume la sensación general de impotencia porque, como relatan, sólo quieren vivir con dignidad, poder salir de casa sin miedo a caerse o quedarse sin aire. «Lo único que pedimos es que lo pongan en marcha», concluyen.
Administradora de la finca
Por su parte, la administradora de la finca, de la empresa Fincas de la Torre, confirmó que estos vecinos llevan dos años sin poder utilizar el ascensor de su edificio, a pesar de haber invertido alrededor de 100.000 € en su instalación. El motivo, según corrobora la administradora de la finca, es que la empresa Elecnor, subcontratada por Endesa, no ha realizado la ampliación de potencia eléctrica necesaria para poner en marcha el elevador.
«El ascensor fue instalado por la empresa Mecano y Elevación, pero no está operativo porque Elecnor, que trabaja para Endesa, debe hacer la conexión de la potencia de luz», explicaron, asegurando que han remitido numerosas comunicaciones y burofaxes tanto a la compañía eléctrica como a su subcontrata sin obtener respuesta. «Llevamos dos años esperando que realicen la ampliación de potencia. No han hecho nada y los vecinos tienen un ascensor nuevo que no pueden usar», lamentaron.
Indicaron que, durante las obras del carril bici en la calle Pere Francés, advirtieron a la compañía de que era el momento idóneo para acometer la conexión, con el fin de evitar tener que abrir de nuevo la vía más adelante. «Se avisó expresamente, pero no se aprovechó esa oportunidad», subrayaron.
Según la administradora, Vila concedió la licencia para ejecutar la obra, pero la compañía aún no ha fijado una fecha para realizarla. Al respecto, subrayó que la situación es insostenible, especialmente porque la mayoría de los residentes son personas con movilidad reducida y la normativa exige que los edificios sean accesibles. «Sin suministro eléctrico es imposible», denunciaron.
Y que tal una denuncia en el juzgado a esta panda de inútiles aprovechados que si han cobrado pero no han cumplido ????