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«Ibiza necesita la creación de un subparque de bomberos en Santa Eulària y otro en Sant Josep»

El jefe del Cuerpo de Bomberos Miguel Sevilla, que se jubila tras 41 años de trayectoria profesional, hace un recorrido por la evolución del servicio en la isla y por sus vivencias al frente del parque insular

Miguel Sevilla, jefe de Bomberos de Ibiza recientemente jubilado | Foto: Moisés Copa

| Ibiza |

Miguel Sevilla Pérez (Valencia, 1960) cumplió este jueves 65 años y vivió también su último día de servicio como jefe de Bomberos de Ibiza. Sevilla, que ha sido jefe del cuerpo en la isla durante 31 años y ha ejercido como bombero 41 años en total, se despide con mucha nostalgia de la que ha sido su vida por jubilación, haciendo un repaso por su amplia trayectoria, por la evolución del cuerpo y destacando algunas de sus vivencias en una entrevista con Periódico de Ibiza y Formentera.

—Felicidades por su amplia trayectoria en Ibiza y por esta nueva etapa de jubilación. ¿Cómo recuerda usted sus inicios profesionales como bombero en la isla?

—Muchas gracias. Yo soy de Valencia y vine a Ibiza en el año 79 a trabajar en el aeropuerto como fijo discontinuo. Mi padre era bombero y mi hermano también. Fue mi padre el que me dijo que habían salido plazas en la isla.

—¿Cómo han evolucionado y mejorado los equipos y técnicas de extinción a lo largo del tiempo en la isla?

—Han evolucionado mucho. Hace años cualquier vehículo se transformaba en un camión de bomberos. Hoy en día los vehículos tienen su serie y cumplen la normativa establecida. Está la norma ISO y las normas europeas, y, por lo tanto, los equipos están homologados. Antes se podía utilizar un coche Pegaso con una cuba de agua, igual que el vehículo que estaban utilizando los trabajadores de Coca-Cola. También, hace años, las bombas para impulsar el agua sólo se utilizaban para baja presión porque eran muy pesadas. Hemos trabajado con elementos muy rústicos. Con los años, empezamos a trabajar en alta presión y también de forma combinada con mejores caudales. Las mangueras no tenían capas y no eran de lona; ahora son mucho mejores y aguantan más, reaccionando mejor al fuego. Las boquillas también han mejorado mucho y desde hace tiempo disponen de un cierre que permite regular el caudal y sabes en todo momento qué cantidad de agua puedes utilizar porque eres consciente de la duración del tanque de agua.

—Los uniformes de bomberos también han mejorado mucho. Usted ha destacado antes la evolución de los trajes en materia de transpiración.

—Sí, nuestros uniformes han mejorado mucho. Ahora utilizamos prendas más ergonómicas, que no pesan tanto y tienen diferentes características. La normativa ha evolucionado mucho a través de distintas pruebas. Los uniformes actuales, que te permiten transpirar, también disponen de botas dieléctricas; todos los elementos son antiestáticos. Hemos llegado a utilizar incluso chaquetones con mosquetones metálicos.

—Por lo que relata, hace años ser bombero suponía un gran riesgo.

—Sí. También, como las botas no eran antiestáticas ni eléctricas, te podía dar la corriente porque a veces pisas instalaciones de alta tensión. Tampoco teníamos puntera de acero en el calzado y corrías el riesgo de pisar un clavo. Con los años, empezaron a llegar tejidos mejores y menos pesados.

—La evolución del equipo contra incendios ha evolucionado mucho. ¿Qué mejorías quedan por desarrollar dentro del Cuerpo de Bomberos de Ibiza? Usted lleva tiempo reclamando la creación de dos subparques de bomberos en la isla.

—Hay que seguir mejorando; no hay que dormirse. Es cierto, tenemos el problema de la falta de subparques porque si tú quieres llegar a cualquier sitio de Ibiza en un tiempo aceptable, por mucha gente que tengas disponible, tardas en llegar. Necesitamos un subparque que cubra un sector y otro espacio que cubra otra zona para reducir el tiempo de desplazamiento.

—¿Dónde se podrían instalar ambos subparques?

—Una en la zona de Santa Eulària, en la parte norte, y otro en la zona oeste, en Sant Josep. Tenemos comprobado que atendemos de media dos salidas diarias. Las salidas pueden ser para cubrir un incendio urbano, forestal o un accidente de tráfico. También una quema de contenedores, coches, accidentes, una quema agrícola… como sabes la gente que necesitarías para según qué tipo de intervenciones, realizas una valoración para determinar la cantidad de personal necesario en cada lugar. A día de hoy, cubrimos una guardia con siete o 10 efectivos y también con ocho bomberos que permanecen localizables. La idea en un futuro es tener a este personal en el parque de bomberos. Lo que intentamos hacer ahora es, como hay cinco turnos, buscar que sean iguales con el mismo número de efectivos.

—Actualmente, ¿está la plantilla operativa de bomberos completa? En la última entrevista con este rotativo usted dijo que uno de los mayores problemas en la isla era que la mayoría de interinos se marchaban a la Península a trabajar después de formarlos.

—El problema es que haces oposiciones y la gente tiene derecho a irse. Es cierto que inviertes mucho dinero y tiempo en la formación de los interinos, como mínimo son 300 horas de formación. Desde hace un tiempo hay un bolsín de estabilización y cuando acabe la fase de oposición por turno libre, tendremos a mucha gente dentro de esta bolsa. Ahora mismo la plantilla orgánica está fijada en 65 personas contando al mecánico y las dos plazas de técnico, que están vacantes. La escala ejecutiva está formada por dos cargos: el puesto de suboficial y el de sargento. Dentro de la escala operativa hay 10 cabos y 50 bomberos. En total, 65 plazas, aunque la plantilla actual está formada por 53 efectivos.

Miguel Sevilla, jefe de Bomberos de Ibiza recientemente jubilado.
Foto: Moisés Copa

—Tras su jubilación, ¿le reemplazará como jefe del servicio el actual sargento?

—Cuando yo no esté, la persona con mayor categoría es José Antonio López, que ahora ha sido nombrado sargento en atribución de funciones porque López tiene en propiedad una plaza de cabo. No obstante, logró la mayor puntuación en el proceso de selección para sargento. También hay que lograr cubrir las plazas de oficial porque hay en total 12 vacantes. Además, es muy importante cubrir la parte técnica encargada de la prevención y la gestión. Por ejemplo, si tienes una intervención en un edificio, nosotros tenemos que recurrir también a los técnicos municipales, que son realmente los que conocen los problemas del forjado. Es importante tener a los técnicos en casa. Yo estaré pendiente de esta incorporación, que servirá para mejorar el servicio.

—¿No considera la posibilidad de desconectar del trabajo durante la jubilación?

—Esta incorporación es una apuesta personal, pero intentaré desconectar. Durante 31 años estuve saliendo a todos los servicios y, a lo largo de cuatro años, estuve ejerciendo de jefe del parque y también ejercía como jefe de guardia. Sin embargo, en los últimos años me dediqué más a la investigación de incendios.

—¿Cuáles son las salidas que más les han marcado durante su trayectoria profesional?

—Me han marcado las que, tras la extinción del incendio, hemos encontrado algún cadáver. Estas situaciones te afectan mucho, y más cuando tienes una vinculación emocional al tener familia. Todavía recuerdo un suicidio colectivo de una familia en la calle Gaudí de Sant Antoni. También el incendio que se originó en la avenida de Bartolomé Rosselló, que la señora se quemó. Me impactó mucho un incendio originado por un calefactor, que los habitantes se escondieron debajo de la cama, o cómo en accidentes de tráfico cuando las personas te cogen de la mano y te dicen ‘no me dejes’. Otro de los casos que más recuerdo tuvo lugar en una vivienda del edificio Brisol donde había una mujer dentro de la casa cuando llegamos.

—Desde el Cuerpo de Bomberos se aconseja no salir de casa cuando se origina un incendio.

—Recomendamos cerrar las puertas y colocar toallas húmedas en la parte de abajo para poner obstáculos, y también irte a la habitación más alejada del fuego. Si sales, puede que el humo haya inundado la caja de escalera. En un caso ocurrido en el barrio Casas Baratas, una mujer cerró la puerta y colocó cajas y ropa, y sobrevivió al suceso.

—¿Los descuidos en la cocina son el origen de muchos de los incendios que atienden los bomberos cada día?

—Totalmente. En un caso, un joven puso la sartén a calentar y se fue a duchar. El aceite, cuando alcanza mucha temperatura, se autoinflama por los vapores. Aunque sea nuestro primer instinto, cuando una sartén se incendia, no hay que echar agua porque tiene lugar el boil over doméstico. Cuando una sartén está en fase llama, el aceite está entre los 300 y 450 grados. Si le tiras agua, como es más densa que el aceite, pasa a la parte de abajo. En un abrir y cerrar de ojos, se pasa a fase vapor y ese vapor se expande, pegándose a todas las paredes.

«Me han marcado las que, tras la extinción del incendio, hemos encontrado algún cadáver. Estas situaciones te afectan mucho, y más cuando tienes una vinculación emocional al tener familia».

—¿Qué aconseja cuando se incendia una sartén?

—Aconsejo mojar un trapo, escurrirlo y ponerlo encima. Es importante obstaculizar la salida del fuego y evitar exceso de oxígenos en el aire. También se podría verter más aceite saturado para poder apagar la llama.

—¿Se trabaja con protocolos de actuación establecidos en cada servicio?

—Sí, trabajamos con protocolos, pero te guías también por las condiciones que tiene la geometría del sitio. La propagación del fuego por fachada es una de las vías más rápidas de transmisión del fuego en los edificios, pero las paredes aguantan bastante el fuego. Lo que sucedió en el incendio del edificio del barrio de Campanar de Valencia fue una sorpresa para todos. Los casos son diferentes, pero es esencial impartir formaciones sobre prevención de incendios, sobre todo en centros educativos, y tratar cuestiones como los peligros de los incendios bajo rasante. Sin ir más lejos, desplazarte a lugares que están bajo rasante, como pueden ser garajes, supuso una tragedia durante la Dana de Valencia.

—Aquello marcó un antes y un después a la hora de abordar las inundaciones. ¿Cómo cree que se gestionaron las últimas Danas registradas en Ibiza que provocaron grandes riadas?

—Aquí se trabajó muy bien. Todos los servicios de emergencias y el ámbito político trabajaron de forma coordinada. También quiero destacar la labor del director de emergencias del Gover, Pablo Gárriz, un profesional muy preparado. Estas inundaciones las llevamos sufriendo desde hace años en las zonas que se inundaron, pero ahora resultan más perjudicadas, especialmente la carretera del aeropuerto de Ibiza. En este caso, el agua viene de los torrentes en su curso inferior recogiendo lo que encuentra a su paso y las bombas de agua que hay se instalaron hace años. Había un proyecto que necesitaba de autorización para abrir una zanja de drenaje, incluso había planos, pero Medio Ambiente del Govern no autorizó este proyecto. Es importante hacer infraestructuras para evitar las inundaciones. Es verdad que ahora se están colocando más obstáculos y se están realizando más intervenciones en edificios nuevos con bombas debido al nivel freático, aunque muchas de las viviendas tienen que mejorar estas instalaciones. El problema también viene porque se ha construido mucho en zonas inundables de la isla.

—Echará de menos formar parte de este cuerpo y su trabajo al frente del servicio? ¿Cómo afronta esta nueva etapa?

—Sí, lo echaré de menos, pero quiero disfrutar del tiempo y hacer deporte, leer, estudiar, viajar... nada de ir al bar (Se ríe). También quiero seguir con las formaciones. Me llamaron de una empresa de la Península para continuar con mis proyectos de investigación sobre incendios en Baleares. También podría formar a futuros bomberos, sin embargo, de momento no me planteo nada.

—¿Se despide del servicio satisfecho con su labor durante estos años?

—Sí, me voy satisfecho, especialmente con la evolución del servicio, pero también con mi crecimiento. Es verdad que he estado bastante solo, la soledad del jefe lo llaman, pero así funciona la estructura jerárquica. Me voy satisfecho también porque he tratado a todo el personal de forma equitativa. Si con los años me recuerdan como una buena persona, estaré satisfecho porque primero somos personas y luego bomberos. He escuchado a todos los efectivos y siempre he sido discreto. El trabajo que he tenido ha sido muy exigente y, además, he estado localizable todos los días durante muchos años y, lamentablemente, esta situación puede llegar a afectar familiarmente y me arrepiento. Yo siempre lo digo: un jefe de bomberos no puede estar 30 años al frente del servicio. Tiene que haber una estructura de mando mucho más grande. Por ejemplo, en otras ciudades están como mucho cinco o 10 años, aunque una década como jefe de bomberos ya me parece mucho porque estos puestos son muy exigentes emocionalmente.

—Claro, y esta estructura de mando fuerte no existe en Ibiza.

—No, aquí no existe. Por ejemplo, el organigrama del servicio de bomberos en Madrid no te cabe en una gran pizarra.

4 comentarios

user Reflexionando | Hace 3 meses

Buen compañero, siempre dispuesto a ayudar, incluso fuera de servicio, siempre en guardia. Hala Madrid Miguel!! Disfruta de tu jubilación!!

user Ibicenc | Hace 3 meses

Buena y merecida jubilación Sevilla. Se hará raro no verte llegar en las emergencias. Un abrazo

user Crispis | Hace 3 meses

luisaPara eso ya está el Ibanat bombers forestals. Hacen cortafuegos, desbroce, limpieza etc La pena que el dia que ves a alguno son 4 gatos y dos vehiculos Y la isla es enorme pero si además a la parte privada se le sumara tener el terreno en condiciones y la servidumbre de paso a los que deberian por ley, por medio ambiente y seguridad hacerlo q son los propietarios

user luisa | Hace 3 meses

felicidades a este Sr. pero lo que Ibiza necesita es que en invierno se hagan labores de prevencion de incendios, interviniendo en los bosques, igual esto es más prioritario que hacer más parques de bomberos, esta labor de prevencion tambien es funcion del servicio de bomberos. si se espera a que llegue el verano con casi 50º ya puede haber bomberos , que cuando salte la chispa no lo apaga hasta que llegue al otro extremo de la Isla.

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