El pasado 31 de diciembre marcó el final de una etapa histórica en la vida del Bar Norte, uno de los establecimientos más emblemáticos del barrio de Can Escandell, en Vila. Tras 45 años al frente del negocio, la familia Ribas, fundadora del bar en 1980, cerró su ciclo como gerencia del local que ha sido durante casi cinco décadas mucho más que un bar: un auténtico punto de encuentro vecinal y social.
La despedida no fue silenciosa. El sábado 27 de diciembre, el Bar Norte celebró una fiesta de cierre de etapa a la que acudieron amigos, vecinos y clientes de toda la vida —valga la redundancia—, además de las tres generaciones de la familia que han sostenido el proyecto desde sus inicios. Al frente, como siempre, Catalina y Vicent, fundadores del establecimiento; junto a ellos, sus hijos Juan Antonio y Vicent, responsables del bar hasta este mismo 31 de diciembre; y también los nietos, Vicent y Carmen, testigos del relevo generacional que ha definido la historia reciente del local.
Durante su última jornada tras la barra, ni Vicent ni Juan Antonio pudieron ocultar la emoción. Ambos han crecido literalmente entre las paredes del bar familiar, al mismo tiempo que lo hacía el barrio que ha girado en torno al Norte durante casi medio siglo. «No podemos más que estar agradecidos a la fidelidad de toda nuestra clientela de siempre a través de los años, así como del personal que ha estado con nosotros durante todo este tiempo», señalaron, con un recuerdo especial para trabajadoras clave del negocio: «Ana en la cocina, Yasnays, que lleva desde 2007, o Nati, que empezó a trabajar junto a la familia con solo 16 años».
El Bar Norte abrió sus puertas el 14 de julio de 1980, cuando Can Escandell era todavía una zona en desarrollo, con calles sin asfaltar y pocos servicios. Nació como bar y tienda de ultramarinos, pensado desde el primer momento como un espacio al servicio del vecindario. Con los años, el negocio fue creciendo, adaptándose a las necesidades del barrio, pero sin perder nunca su carácter familiar ni su vocación de proximidad.
Sus tapas caseras, su trato cercano y su condición de lugar donde «siempre hay alguien conocido» convirtieron al Norte en lo que muchos vecinos han definido durante décadas como el «ayuntamiento del barrio». Un espacio donde se compartían cafés, partidas, noticias, celebraciones y también duelos; un lugar que ha acompañado la vida cotidiana de varias generaciones de ibicencos.
Tras unos días de cierre para preparar el relevo, el Bar Norte volverá a abrir sus puertas bajo una nueva gestión, pero con el compromiso de mantener el espíritu, la esencia y al personal que han hecho del local un referente desde 1980. Se cierra así una etapa profundamente ligada a la familia Ribas, pero el Norte seguirá siendo Norte: el centro neurálgico de Can Escandell.
Molt bona gent