Vive en la isla de Ibiza desde hace casi una década, tiene trabajo estable, una menor a su cargo y se ha visto obligada a dormir en un vehículo ante la odisea que le supone encontrar un alquiler digno.
Esta vecina, que prefiere preservar su anonimato, quiere denunciar con su relato la emergencia habitacional que está afectando a tantas personas residentes en Ibiza. «Sé que mi caso no es excepcional, pero es que el propio sistema nos expulsa», asegura.
Tras tener que abandonar la vivienda en la que estuvo residiendo durante años, esta ciudadana reconoce haber comprobado que «pisos hay, pero no son compatibles con la realidad».
En uno de los casos, para acceder a un apartamento de 40 m² le pidieron 1.600 euros de alquiler «y me exigieron un mes de fianza, otro para la agencia, y además me pedían una nómina con unos ingresos de más de 5.000 euros si quería yo vivir en esa vivienda. Es inviable». En tantos otros casos, le reclamaron abonar seis meses de golpe, unos 15.000 euros en total.
El hecho de tener una hija le dificulta también poder alquilar incluso una habitación. «Me lo niegan o me dicen que la habitación vale 1.000 euros por cabeza, con lo que debería pagar 2.000 euros. Es triste pero, hoy en día, tener una menor, lejos de protegerla, penaliza. Me siento penalizada por tener una hija», lamenta.
La triste realidad es que muchos propietarios rechazan alquilar viviendas a familias con menores a su cargo por temor a que éstas dejen de pagar y después no puedan sacarlas de sus casas.
Según explica, tras acudir a los servicios sociales, ella y su hija pudieron acceder a un centro de acogida, aunque en unos meses deberán marcharse al agotar ya todas la prórrogas posibles para alargar la estancia. «¿Cuándo se acabe, qué va a pasar?», se pregunta.
Según insiste, quiere dar visibilidad a una situación que está afectando a muchas familias trabajadoras con menores sin que en la isla exista una respuesta estructural suficiente. «Suben los alquileres, el coste de la vida, pero los sueldos no», lamenta.
Ella se ha planteado marcharse de Ibiza «y la situación me empuja a eso», aunque por el momento descarta hacerlo pensando en su hija.
«Cuando dormimos en el coche, fueron momentos difíciles, muy dolorosos. Te coarta mucho contarlo a familiares o amigos», recuerda.
Según considera, también la sociedad debería hacer una reflexión y dejar de pedir esos alquileres tan elevados que muy pocos pueden afrontar.
«La realidad es que no existe una oferta compatible con una familia monoparental: precios inasumibles, negativas por tener una menor y requisitos que exigen ingresos que triplican o cuadruplican el alquiler, incluso para una habitación. El sistema no te deja acceder», concluye.
Consecuencias de las políticas que favorece a los inquilino- okupas. Y que ahora el PSOE con Bildu han prolongado. Antes darán alojamiento a los temporeros que trabajan el sector turístico que a los propios ibicencos que tienen trabajo durante todo el año y que acabarán marchándose. Ni siquiera en una caravana dejan aunque hayas nacido en la isla. Viva la Mafia Porca Miseria.