Jacqueline de Ribes, entonces vizcondesa de Ribes, porque aún no había heredado el título de condesa, fue nominada varias veces ‘Mujer más Elegante del Mundo’. Musa de Yves Saint Laurent, que la llamaba «unicornio de marfil», y musa de Valentino, que la llamaba «reina de la elegancia», fue conocida mundialmente por su estilo y su elegancia. Y el presidente Sarkozy la condecoró con la Legión de Honor.
En 1968 me la encontré paseando por Vara de Rey. La invité a tomar un café en la casa que yo tenía alquilada en Sant Jordi y desde ese día nos hicimos muy amigos.
Jacqueline me contó que estaba enamorada de Ibiza y que había comprado una casa payesa en San Lorenzo y que estaba haciendo una urbanización en Cala Salada, llamada Punta Galera, donde compró una casa la Duquesa de Alba.
Era hija de los condes de Beaumont y estuvo casada con Édouard de Ribes, conde de Ribes y tuvieron dos hijos, Elisabeth y Jean, actual conde de Ribes. Tenían un barco y me invitaban a navegar. A Jacqueline le gustaba mucho s’Espalmador. Y con la idea de preservar esa pequeña isla virgen fue a Madrid a pedirle a Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo, que se prohibiese construir en s’Espalmador. Y el ministro le dijo: «¿Qué es Espalmador?».
Cuando hacían la carretera a Sant Antoni se talaron muchos árboles a ambos lados de la carretera. Y Jacqueline consiguió que la vía no llegase hasta la entrada de Sant Antoni para que no se talaran los árboles en ese trozo final de la carretera.
En su casa de Punta Galera organizaba comidas y cenas a las que invitaba a intelectuales, políticos, actores y aristócratas internacionales. Una muy buena publicidad para Ibiza.
Jacqueline asistía a mis fiestas y eventos. Y le gustaba mucho mi casa en Sant Carles, sin luz y sin agua, que alquilé para pasar 35 veranos. Recuerdo una noche que vino a cenar con Valentino, la princesa María Gabriella de Saboya, Ricardo Bofill y la princesa Lee Radziwill, hermana de Jacquie Kennedy.
Le gustó mucho mi fiesta Flower Power VIP, en Pacha. Vino vestida de hippy de lujo.
En la fiesta que organicé para presentar la colonia Lady Rebel de Mango posó en el photocall junto a su amiga la princesa Philoméne d’Arenberg y el cantante James Blunt. Yo creo que al ver a Jacqueline a James se le ocurrió la canción 'You’re beautiful'.
Cuando diseñó su primera colección de alta costura me invitó al gran desfile en París. Y me enseñó su espectacular palacio La Bienfaisance, con piezas de Luis XV, Luis XVI y de la reina María Antonieta.
En el año 2015 se expusieron 60 modelos de alta costura, con el título The art of style, en el Costume Institute del Metropolitan Museum de Nueva York. Yo asistí a la exposición y también a la cena de amigos que después organizó su hijo.
Jacqueline se hizo muy amiga de Abel Matutes. Y yo le presenté a Smilja Mihailovitch para que la ayudase en la Moda Adlib.
Cuando Jacqueline de Ribes cumplió 91 no estaba muy bien de salud y vendió sus dos casas de Ibiza. Y cuando publicaron el libro sobre su vida, titulado Divine Jacqueline, la llamé para decirle que ya tenía el libro. Fue la última vez que hablé con ella por teléfono y me sorprendió mucho su potente voz, diciendo que estaba indignada por la cantidad de falsedades que se contaban en ese libro.
La revista americana Vanity Fair le dedicó un reportaje de seis páginas titulado 'La última reina de Francia'. Y así es como se la recordará.
Una terrible coincidencia es que, dos días antes de fallecer la Condesa de Ribes, falleció la actriz Brigitte Bardot, un icono del cine francés.
Sobre una mesa de mi casa de Barcelona está su gran libro 'The art of style', que me dedicó. Descanse en paz.
Yo yo yo yo y más yo, que vanidad!