Baleares acumuló de enero a noviembre 18,7 millones de turistas, con lo que igualó ya la cifra de todo el año anterior (de hecho, las superó ligeramente con 40.000 visitas más). Con las cifras de diciembre todavía pendientes de ser procesadas por los departamentos de las autoridades estadísticas, las proyecciones permiten augurar que en 2025 se habrán superado -por poco- los 19 millones de visitas. El crecimiento más significativo, no obstante, estará en el gasto de los visitantes: el turismo acabará dejando alrededor de 1.000 millones de euros más que en 2024. En el caso concreto de Ibiza y Formentera, de enero a noviembre del año pasado llegaron a las Pitiusas más de 3,6 millones de turistas. En ese mismo periodo, el gasto turístico que se alcanzó en Ibiza y Formentera fue de 4.517 millones de euros.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Institut d’Estadística de Balears (IBESTAT) publicaron este viernes las estadísticas de flujo de turistas (FRONTUR) y de gasto turístico (EGATUR) en noviembre. Los datos indican otro año de crecimiento en ambos sentidos en el acumulado anual, del 1,8 % en las visitas y del 4,7 % en la facturación.
Es decir, que a las puertas de cerrar las estadísticas del año completo, el ritmo de crecimiento del gasto es casi tres veces mayor al de las llegadas, una tendencia más o menos mantenida desde el arranque en el mes de enero.
El Archipiélago acumuló en los once primeros meses del año un total de 23.106,22 millones de euros en gasto turístico, lo que supone 752 millones más que todo el año anterior (se cerró con 22.353 millones de euros). Solo con repetir las cifras de diciembre de 2024, que registró 292 millones de euros de facturación, se superarían los 1.000 millones de diferencia en facturación, lo cual confirma que la apuesta por el crecimiento en valor y no en volumen está dando resultados: los turistas están dejando más dinero, incluso pasando menos tiempo de vacaciones.
Y es que las pernoctaciones han descendido un 0,7 % afectadas por la notoria caída experimentada en Ibiza y Formentera, que alcanza el -6,6 % (en Mallorca se han mantenido prácticamente igual y en Menorca incluso han subido un 3 %). Los turistas han recortado los días de estancia, especialmente los españoles, y gran parte de la explicación reside en ese mismo incremento de los precios.
Las empresas de la oferta complementaria ponen otros peros a ese crecimiento de la facturación, ya que llevan desde la primavera quejándose de que el gasto no se ha distribuido de manera tan equitativa como en años anteriores. El encarecimiento de los billetes de avión y del alojamiento, además de otros factores, han ajustado el presupuesto de los turistas y el resultado ha sido unas expectativas frustradas para sectores como la restauración, el comercio o las actividades de ocio.
El crecimiento más significativo del gasto en cuanto a nacionalidades se ha dado entre los visitantes franceses: más de un 19 % de incremento. Por otro lado, los alemanes continúan siendo, por el simple peso que tiene como mercado principal, la nacionalidad que aporta más al gasto global siendo responsables de un 26 % del mismo.
Los visitantes internacionales han sido el fuelle del crecimiento turístico en las Islas, la segunda comunidad más visitada por extranjeros solo por detrás de Cataluña. Las visitas nacionales, por contra, se han retraído (-1,6 %), un fenómeno que, de nuevo, se suele asociar a la subida generalizada de los precios de la oferta turística balear.
Con todo, es la oferta de alojamiento de no mercado la impulsora de este crecimiento del 1,8 % en visitas. La oferta conjunta del alojamiento de mercado (hoteles, pisos y resto de oferta reglada) apenas ha variado sus números; el alojamiento fuera de mercado -viviendas en propiedad y casas de amigos-, por contra, ha crecido más de un 10 % y ya constituye una quinta parte del total, unos 3,3 millones.
La economía ibicenca fuera de los meses de temporada está más parada cada año que pasa. Salvo construcción y auxiliares apenas se mueve y se ha acentuado más después de la pandemia.