En sus redes sociales, aseguran ser una comunidad que lucha por una isla viva, no vendida. También se reconocen como «apartidistas, pero no apolíticos». La Associació de Joves d´Eivissa se presentó este sábado en sociedad con un evento organizado en Can Jordi Blues Station. Según comentaron desde el colectivo, aunque la presidenta «sobre el papel» es Marga Torres, todos sus miembros colaboran y trabajan activamente en este nuevo proyecto.
En su manifiesto, dejaron claro que el cambio social registrado en la isla en los últimos tiempos «no ha sido a mejor», sino que se ha podido constatar que se vive «por y para el turismo» en detrimento de colectivos como el de los jóvenes, que sufren problemas como la falta de vivienda o la movilidad. «De alguna manera queremos colaborar para cambiar estos problemas», puntualizó Víctor Torres. En concreto, en su manifiesto explicaron que la asociación surge de la frustración «y sensación de incapacidad que muchos jóvenes sentimos ante la realidad actual de nuestra isla. Ibiza sufre una situación insostenible de explotación de la tierra, provocada por un modelo económico que nos precariza y convierte la vida y el territorio en un bien de mercado».
Además, aseguraron que sus vidas no pueden estar en manos de élites y administraciones que no defienden sus intereses, por lo que el colectivo surge para dar voz y poder garantizar un espacio de acción. «Si no hacemos nada, podemos perderlo todo», insistieron. Otro de sus objetivos, según destacaron en el escrito, será promover el uso de la lengua y las costumbres locales, facilitando la participación juvenil en la vida cultural, popular y social de Ibiza. «Queremos presionar para que los políticos actúen de una vez», afirmaron.
La asociación, como entidad colaboradora del 'Correllengua', aprovechó el evento para dar información sobre esta iniciativa. Una 'ballada' popular, un taller de serigrafía de camisetas o un concierto, completaron la presentación de este nuevo colectivo juvenil surgido en Ibiza.
Los nuevos perro flautas catalanistas de Can Jordi, payasetes!