Este domingo 4 de enero, Ibiza vivió una jornada fría y tranquila, especialmente en la ciudad de Vila, donde las calles conservaban un ambiente inusualmente sereno durante la mañana. Pocos vecinos se aventuraban fuera de sus casas, disuadidos no solo por la temperatura real, sino por una sensación térmica más baja asociada al viento y la humedad. Muchos esperaban la llegada adelantada de los Reyes Magos durante la tarde de este domingo, según las previsiones meteorológicas que anuncian lluvias para las últimas horas del día.
Durante la mañana, los termómetros en Ibiza rondaban los 10-12 ºC, con máximas previstas de 11-12 ºC por la tarde antes de la llegada de los chubascos.
A pesar de que muchos residentes esperaban un invierno extremo, estos valores se sitúan dentro de un rango más bien moderado para la zona, aunque percibidos como fríos debido a otros factores climáticos.
La sensación térmica fue claramente más baja que la temperatura real registrada. Con viento fresco del mar y humedad elevada por la nubosidad y los vientos atlánticos, la percepción en la calle era de unos 2-4 ºC menos de lo que marcaban los termómetros. Este efecto, conocido como sensación térmica o «lo que realmente se siente», se produce cuando la combinación de viento y humedad acelera la pérdida de calor corporal y explica por qué muchos habitantes optaron por permanecer en espacios cerrados a primera hora de la mañana.
Aunque la sensación de frío fue notable, las temperaturas reales no representaron récords extremos ni anomalías severas comparadas con lo habitual en Ibiza en enero.
Las previsiones meteorológicas empeoran a partir de este lunes.