El último Informe Mar Balear recoge que la calidad del agua de baño en las playas de las Illes Balears ha experimentado un marcado deterioro en los últimos quince años, con un especial repunte de episodios de contaminación fecal y un notable aumento de la presión por parte de bañistas y embarcaciones, especialmente en Menorca. La entidad responsable del estudio alerta de que las incidencias microbiológicas en 2025 se han duplicado respecto al año anterior, que pasaron de cuarenta y seis a noventa y dos.
El informe subraya que, aunque el setenta por ciento de las playas logra aún la máxima calificación, la tendencia es negativa, ya que la proporción de aguas catalogadas como excelente disminuye año tras año, mientras aumentan las de calidad buena. Formentera y Menorca destacan por sus resultados, mientras que Ibiza y Mallorca reúnen los puntos con más problemas de calidad. De hecho, los únicos dos puntos con agua insuficiente se localizaron en Malllorca: Albercuix (Pollença) y Cala Egos (Santanyí).
Bañistas y fondeo
Desde 2018 y hasta 2024, el número de usuarios en las playas de Menorca creció un diez por ciento, y el porcentaje de arenales que superan el umbral de mil bañistas al día pasó del catorce al diecisiete por ciento. En el periodo más reciente analizado, un diecisiete por ciento de las playas menorquinas presentaron densidades muy altas —menos de cinco metros cuadrados por persona—, consideradas insuficientes. El informe destaca que el treinta y seis por ciento de los arenales superó su capacidad óptima, con especial presión sobre las playas vírgenes con servicios como Macarelleta, Cala en Turqueta, Cala Mitjana, Es Talaier y Macarella, donde la ocupación llegó a multiplicar por cinco su límite teórico.
Contaminación microbiológica: evolución y municipios afectados
Las incidencias asociadas a contaminación fecal sumaron 92 en 2025, de las cuales veinte fueron prohibiciones directas del baño y setenta y dos recomendaciones de no bañarse. Los municipios más afectados fueron Sóller, Santanyí, Calvià y Ciutadella. Entre 2020 y 2025, se notificaron trescientas noventa y seis incidencias: trescientas trece recomendaciones, ochenta y dos prohibiciones y una única autorización de baño tras mejora de la calidad. Once municipios presentaron problemas cada año del periodo, entre ellos Palma, Sant Josep de sa Talaia, Manacor o Llucmajor. Los muestreos oficiales solo se realizan en verano, dejando el resto del año fuera del control sistemático.
Embarcaciones fondeadas: impacto ambiental y necesidad de control
El análisis señala un aumento del cuarenta y ocho por ciento en el número de embarcaciones fondeadas diariamente durante los últimos cinco años estivales en Menorca. Las playas vírgenes con servicios sufren la mayor carga náutica, con una media de 26,4 embarcaciones diarias en 2024. En el periodo comprendido entre 2018 y 2023, el pico máximo registrado se dio en La Vall-Es Bot y Es Tancats, con hasta 142 embarcaciones fondeadas en un solo día. La presión derivada del alquiler de embarcaciones turísticas, el riesgo de daños ecológicos por anclaje y la contaminación hacen imprescindible ampliar la monitorización a todo el archipiélago y reforzar sistemas de gestión para preservar los ecosistemas marinos y garantizar la seguridad de los usuarios.
Retos futuros
El informe insiste en que la información sobre la carga de bañistas y embarcaciones todavía es limitada, ya que solo Menorca dispone de datos sistemáticos. La recomendación pasa por extender los programas de vigilancia a Mallorca, Ibiza y Formentera, e instaurar controles sanitarios fuera de temporada alta. Con ello, se busca mejorar la toma de decisiones, evitar la degradación ambiental y salvaguardar tanto los beneficios ecológicos como económicos de unas playas cuyo valor como reclamo turístico depende directamente de su conservación y buen estado.