Con su estilo particular, algo canallesco y diferente al perfil típico del hotelero, Diego Calvo dirige Concept Hotel Group, una cadena que no para de crecer en una isla en la que cuenta cada vez con mayor implantación. Actualmente, y agrupados bajo varias marcas, son un total de ocho establecimientos del grupo afincados en la isla. Calvo ha hecho balance para este rotativo de la temporada 2025 y de cuáles son sus impresiones de cara a la futura temporada, una temporada a la que define como «muy positiva, superando el año anterior, que siempre es algo que se agradece». De esta manera, su principal deseo para esta nueva temporada es seguir en esta línea y seguir creciendo. Al menos las previsiones para su grupo son, por el momento, muy buenas, ya que «el 80% del producto está por encima de lo que lo estaba el año pasado en estas mismas fechas».
Esto significa que, de los ocho hoteles que conforman el grupo, siete están en un nivel de reservas y de ADR (tarifa media diaria, por sus siglas en inglés) superior al que indicaban en el pasado Fitur. En cuanto a lo que exclusivamente a precios se refiere, las tarifas suben en torno a los 8 y 9 euros de media por habitación.
En cuanto a los cambios en los mercados, refiere Calvo que no han notado ese descenso del turismo nacional al que sí se refieren otros hoteleros del sector «porque dentro del mercado nacional estamos muy bien posicionados». Sin embargo, asegura, «nuestro mercado principal sigue siendo el inglés». Dentro de los emergentes, señala un importante crecimiento del mercado norteamericano, «cuando no era habitual ver esos índices de turismo de dicho mercado».
«Se le tiene que dar caña» es la manera en la que Diego Calvo se refiere a la lucha contra la oferta turística ilegal, un campo en el que «todavía queda mucho por hacer». Y no solo por afectar al mundo hotelero, sino porque afecta también al trabajador, «porque no tiene manera de encontrar alojamiento», y al residente, «porque a lo mejor un médico tiene que pagar el doble por encontrar un piso y decide irse a otro sitio».
La falta de vivienda en Ibiza afecta de manera notable, ya que «encontramos personal competente, pero luego no puede venir porque no encuentra una vivienda». Por el momento, como cadena, no se han planteado ofrecer vivienda a sus trabajadores. Sin embargo, se vieron obligados a hacer una excepción cuando la pasada temporada plantearon la apertura del nuevo hotel Los Felices. En esa ocasión, un hotel que iba a ser reformado para una futura apertura tuvo que retrasar su reforma para acoger a ese personal. Pese a esa decisión, Calvo lo plantea como algo excepcional, más que como una estructura estable para hacer frente a la dificultad para encontrar vivienda.
Las plazas turísticas legales en viviendas son tan legales como los hoteles, no son para alojar trabajadores de los hoteles a 1200 euros. De hecho, no requieren de dichos trabajadores, por lo que en términos de saturación de la isla seguramente sale mas rentable reducir plazas hoteleras. Veo que conoces bien el contexto y la evolución de las plazas hoteleras, que tanto defiendes y del que seguramente participas, pero estás desviando el tema de mi principal queja: los hoteles deberían ofrecer alojamiento a los trabajadores que no son de la isla, no perdirle a los demás que se lo solucionen. Las viviendas turísticas no requieren tantos trabajadores, ni de lejos.