La pesca recreativa en Baleares da un paso adelante con la constitución oficial de la Asociación en Defensa de la Pesca Recreativa de Baleares, una nueva entidad de ámbito autonómico que nace con el objetivo de unir al colectivo, canalizar las quejas de todas las islas - especialmente de las menores como Ibiza, Formentera y Menorca - y actuar como interlocutor ante las administraciones públicas. En este sentido, desde la Asociación Pereyna de pesca recreativa de las Pitiusas, que forma parte de esta entidad, valoraron positivamente esta nuevo proyecto y recordaron el hartazgo de numerosos pescadores recreativos ante una normativa que consideran injusta y poco equitativa. Lamentaron que muchas de las normas se deciden en Mallorca y acaban imponiéndose en las Pitiusas con el argumento de que vienen de la capital o de Europa, sin tener en cuenta la realidad local.
Uno de los principales objetivos del colectivo es centralizar las denuncias y reivindicaciones de las distintas islas en Mallorca para hacer más fuerza ante el Govern balear. «Cuando una isla pequeña como Ibiza o Formentera reclama en solitario, es difícil que se la escuche. Con una estructura autonómica, la administración ya no tendrá excusas para ignorar los problemas que se generan en estas islas», subrayan a Periódico de Ibiza y Formentera. Esta nueva asociación, según indicaron, está integrada por personas con una larga trayectoria en la defensa de la pesca recreativa en Baleares y pretende dar cabida a todas las modalidades: desde la pesca submarina hasta la pesca con caña. En este sentido, desde Pereyna apuntaron que también existe malestar en Mallorca, donde asociaciones y pescadores se han sentido poco representados por otras entidades del sector.
Reivindicaciones
Entre las reivindicaciones de la nueva asociación destaca, según explicaron, la denuncia del agravio comparativo que sufren las Pitiusas en materia de restricciones. En especial, criticaron la extensión de zonas de prohibición de la pesca submarina y las limitaciones a la pesca al vivo o al curricán en aguas interiores. «No puede ser que en unas islas haya muchas más hectáreas prohibidas que en otras sin una justificación clara», destacan. En este contexto, el colectivo puso el foco en el decreto autonómico de 2015, que regula la creación de reservas marinas y que, según denunciaron, prohíbe de forma automática la pesca submarina y la pesca al vivo de caña en nuevas reservas sin estudios científicos rigurosos que lo avalen. «Es una injusticia que se excluya a la gente local, a la tradición y al autoconsumo. La gente que sabe pescar no puede hacerlo, mientras se mantiene un modelo que consideramos un fracaso», apuntan e indican que apuestan por un «cambio de enfoque en la política de conservación marina», defendiendo la creación de reservas integrales bien delimitadas y con base científica, en lugar de prohibiciones generalizadas que, aseguraron, castigan de forma desproporcionada a la pesca recreativa tradicional.
Además de estas reivindicaciones, el colectivo quiere reforzar la cohesión del sector y lograr que los pescadores se sientan representados. «El objetivo es apoyar a las asociaciones locales y darles fuerza dentro de un proyecto común», manifiestan. En esta línea, confirmaron que entidades de Ibiza y Formentera formarán parte activa de la asociación balear, con la idea de trasladar de forma conjunta sus demandas a Mallorca. Para dar a conocer el proyecto, la Asociación en Defensa de la Pesca Recreativa de Baleares ha convocado una reunión informativa el próximo jueves 29 de enero, a las 18:00 horas, en la carpa exterior del Real Club Náutico de Palma. El encuentro, que se celebrará en el marco de la Semana Master de Pesca Submarina 2026, servirá «para presentar oficialmente la entidad, explicar sus líneas de acción y abrir un espacio de debate con los asistentes». Desde la organización hicieron un llamamiento a todos los pescadores recreativos del archipiélago a sumarse a la iniciativa en un momento que consideran clave para el futuro del sector. «Solo unidos podremos defender nuestros derechos, nuestra tradición y el uso recreativo del mar de una forma justa y equilibrada para todas las islas», concluyen desde Pereyna.