El ensayista, historiador y profesor universitario palestino Salah Jamal ofreció ayer en Ibiza la conferencia ‘Parlem de Palestina’, enmarcada en el ciclo ‘Palestina i Israel a debat’, organizado por la Universitat de les Illes Balears (UIB). Durante la charla, Jamal denunció la «impunidad» con la que actúa Israel en el conflicto con Palestina y vinculó el respaldo internacional que recibe con el auge de la extrema derecha y las ideologías supremacistas. Jamal realizó estas afirmaciones durante su intervención en esta conferencia centrada en el conflicto palestino-israelí, en la que abordó tanto el origen histórico como la situación actual.
Según Jamal, existe una convergencia ideológica entre la extrema derecha israelí y la extrema derecha europea y global. «Lo que une hoy a las extremas derechas no es la defensa de los judíos, sino el supremacismo y la xenofobia», afirmó. En este sentido, señaló como «paradoja histórica» que movimientos que tradicionalmente fueron antisemitas y persiguieron a la población judía sean actualmente los principales aliados de Israel. «Los fascistas actuales, que históricamente fueron antisemitas, son hoy los únicos que apoyan a Israel», sostuvo.
Sionismo religioso
El historiador palestino enmarcó estas reflexiones en un análisis más amplio del conflicto, insistiendo en que la cuestión palestina no puede reducirse a los acontecimientos de 1948. «El problema empieza antes, con el sionismo político en 1897, y aún antes con el sionismo religioso en el siglo XVIII. A partir de ahí se inicia un proceso de colonización que se intensifica durante el siglo XX», explicó. Para Jamal, comprender este origen es clave para entender la dinámica actual del conflicto. Durante su intervención, el ponente calificó los últimos años como «los más crudos y horribles» vividos por la población palestina. «Estamos ante una tragedia humana sin precedentes y, además, televisada. El mundo está viendo cómo se arrasa una región entera, cómo mueren decenas de miles de personas y cómo se condena a la población al hambre, al frío y a la falta de atención médica», afirmó. Jamal acusó al Estado de Israel de actuar al margen del derecho internacional y de ignorar resoluciones y advertencias de los organismos internacionales.
Lo que une hoy a las extremas derechas no es la defensa de los judíos, sino el supremacismo y la xenofobia»
«Los líderes israelíes están señalados por la justicia internacional y nadie hace nada. Es un Estado impune que hace lo que quiere», aseguró e indicó que esta inacción revela la falta de voluntad política para frenar el conflicto. El conferenciante también abordó las razones por las que los gobiernos occidentales no adoptan medidas más contundentes. Entre ellas, citó el peso de los lobbies proisraelíes y el uso del Holocausto como argumento para deslegitimar las críticas. «A la mínima que criticas al Estado de Israel, te acusan de antisemitismo. Se utiliza el trauma del Holocausto como un arma arrojadiza, especialmente contra Europa», afirmó. Según Jamal, este «chantaje emocional» se combina con presiones económicas y políticas. «Hay miedo. Los gobiernos saben que cuando un país o una sociedad se enfrenta abiertamente al Estado de Israel, puede sufrir consecuencias económicas o políticas», señaló.
España
En relación con el papel de España, Jamal reconoció el valor simbólico del reconocimiento de Palestina, pero lo consideró insuficiente. «Es de agradecer, pero sobre el terreno no sirve para nada. Palestina ha sido reconocida por 156 países y eso no ha cambiado la realidad», afirmó, destacando que medidas como un embargo de armas tendrían un impacto mucho más directo. «Prefiero que dejen de vender y comprar armas a Israel. Eso, como mínimo, evita que se mate gente de forma inmediata», defendió. Respecto a la situación actual, el historiador se mostró muy crítico con los anuncios de alto el fuego. «Hablar de una segunda fase de alto el fuego es una falacia. Cada día siguen muriendo personas y continúan los bombardeos», aseguró. Según explicó, los ataques no solo provocan víctimas directas, sino que buscan hacer inhabitable el territorio. «Se destruyen hospitales, escuelas y servicios básicos. Si no hay médicos ni medicinas, la gente se ve obligada a marcharse», indicó.
«Estamos ante una tragedia humana sin precedentes y, además, televisada»
Jamal describió esta estrategia como una «limpieza étnica silenciosa». «Hoy no se mete a la gente en camiones para expulsarla. Se la asfixia poco a poco, hasta que no tiene otra opción que irse, especialmente cuando hay niños enfermos y no hay forma de atenderlos», explicó, añadiendo que comprende «humanamente» a quienes se ven forzados a abandonar sus hogares.
Hartito ya del argumento este de que el que no piense como yo es un fascista. Que yo sepa Israel es una democracia y los de Hamás... no.