Como cada 31 de enero la Diócesis pitiusa conmemoró la consagración de la Catedral de Ibiza, un hecho que tuvo lugar en 1817. El obispo Vicent Ribas destacó que esta fecha se celebra en todas las parroquias pitiusas. Este año, y debido a las obras que se ejecutan en el templo, la misa solemne tuvo lugar en la parroquia de San Pedro, en Dalt Vila. El desapacible tiempo, y que fuera un día laborable, probablemente restó participación a la celebración religiosa, aunque acudieron el deán de la Catedral, don Lucas Ramón; la presidenta de la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio, Nieves Jiménez, y un nutrido grupo de religiosas, entre otros.
En su homilía, el obispo destacó que la Catedral no es sólo un edificio de piedra, sino que es «un signo de la Iglesia viva», formada por gente que camina unida. También resaltó que, al mismo tiempo, la Iglesia es «la casa de todos».
Ribas afirmó que esta conmemoración supone «una fiesta muy especial» para los fieles pitiusos y consideró que, el hecho de que la Catedral esté cerrada por obras, «nos ayuda a comprender mejor el sentido profundo de lo que celebramos». En este sentido, reiteró que la Iglesia necesita cristianos «que sean templos vivos, acogedores y luminosos».
«La Iglesia no está donde se encuentra un edificio, sino donde hay una comunidad donde se vive la caridad», afirmó el obispo.
Historiador
Era obispo de las Pitiusas Felipe González Abarca cuando hace 209 tuvo lugar la consagración de la antigua iglesia de Santa María como Catedral.
Según destacó el Obispado de Ibiza y Formentera, la dedicación o consagración de los templos es una de las acciones litúrgicas más solemnes y un hito importante en la vida eclesial. Por ello, el Concilio Vaticano II estableció que debían celebrarse los aniversarios de estas dedicaciones, muy especialmente de las catedrales.
Desde la Diócesis explicaron además que, en Ibiza, el Obispado había sido creado en 1782, aunque la consagración no pudo realizarse hasta 35 años después debido a diferentes circunstancias. Finalmente, aquel 31 de enero de 1817 se llevó a cabo la ceremonia que incluyó la unción con el Santo Crisma de los pilares del edificio.