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Bares de siempre

Bares de Ibiza: Cas Mestres, el latido de es Cubells

Cas Mestre lleva 45 años dando servicio en Es Cubells

Los fundadores acompañados de su hijo, su hija, sus dos nietas, Antònia y Khadija | Foto: Toni P.

| Ibiza |

En 1981, cuando buena parte del comercio de proximidad se concentraba en los núcleos urbanos, abrir una tienda en la zona de es Cubells parecía una apuesta temeraria. Pep Ribas Ribas, de Cas Mestre, y Maria Cardona Marí, de Can Toni Mariano, dedicaron prácticamente todo aquel año a levantar un proyecto que muchos consideraban inviable. «Todos nos decían que estábamos locos», admite Pep sin rastro de resentimiento, más bien con la satisfacción que da el tiempo.

La idea inicial era montar una tienda en ses Salines. Maria, natural de allí, conocía el oficio: había trabajado en establecimientos como Cas Formenterer, en Sant Jordi, o en el supermercado de Xicu de Cas Costes, en Sant Josep. Pep, por su parte, era carpintero y trabajaba junto a Toni d’es Puig en Sant Josep, profesión que abandonaría definitivamente al poner en marcha el negocio familiar.

Finalmente, el proyecto tomó forma en S’hora de Can Pere Corda, en la zona de es Cubells. Compraron el terreno a Maria de Can Pujolet «en tiempos de comer faves tendres» y, para junio, ya tenían la obra y los permisos —de tienda, bar y carnicería— listos. El 18 de junio de 1981 abrió sus puertas Cas Mestre.


Convivencia

Para acelerar el proceso y reducir costes, la familia se instaló en el propio edificio del negocio. Pep y Maria se trasladaron con sus tres hijos —Esperança, Paco y Toni; José María nacería años después— a vivir allí mismo. «Al principio pusimos unas literas, pero más tarde mi padre construyó aquí mismo una casa de madera donde vivimos durante muchos años», recuerda Paco.

Durante los primeros años, tienda y bar compartían espacio. Una barra en un extremo servía bebidas mientras el resto del local funcionaba como comercio. «El bar-tienda ocupaba la mitad de lo que ocupa ahora», explica Maria. Los hijos crecieron entre estanterías y cajas: «Jugábamos todo el día por la tienda, ¡yendo en bici y todo!», añade Paco.

El proyecto tomó forma en S’hora de Can Pere Corda.
Foto: Toni P.

La década de los 90 marcó un punto de inflexión. Se separaron los espacios de tienda y bar y se incorporó al negocio Xicu Llorenç, marido de Espe, quien, en palabras de Pep, «lo revolucionó todo». Se organizaron campeonatos de ‘cau’ donde los perdedores invitaban a comer a los ganadores, excursiones por la isla, torradas y paellas. Cas Mestre empezó a consolidarse como punto de encuentro imprescindible para los vecinos de es Cubells.

Abastecimiento

La tienda respondía al modelo tradicional de comercio rural: surtía de todo a una población dispersa y alejada de los grandes centros. «Conseguíamos cualquier cosa que los vecinos nos pidieran», señala Espe, que se incorporó al negocio al terminar sus estudios. Toni y Paco también entraron pronto en la dinámica familiar; José María optó por otros caminos profesionales.

«Teníamos de todo: butano, esparto, abono para el campo…», enumera Paco. «Y mercería: cordones, hilos, zapatos, medias», añade su hermana. Ese catálogo casi infinito desmintió desde el principio los pronósticos más pesimistas. «La gente de es Cubells respondió enseguida», afirma Pep.

La logística era, sin embargo, compleja. Cada madrugada, antes de las siete, Pep salía con su furgoneta Ebro hacia Eulària para abastecerse en el Mercat Vell de Vila. Para conseguir leche debía situarse antes de las 07.00 horas frente a la gasolinera junto a Juan XXIII, donde el repartidor la dejaba. Al cerrar, a las 23.00 horas, acudía a la casa de las monjas —único lugar con teléfono— para realizar los pedidos del día siguiente; si había demasiada cola, se desplazaba hasta la cabina de Sant Josep.

La carta ha sido ampliada durante estos años.
Foto: Toni P.

El propio vecindario contribuía a enriquecer la oferta: pescadores como Vicent d’en Curt y Antonio Pujolet llevaban pescado fresco dos o tres veces por semana, que se vendía con rapidez entre los vecinos.

Equipo

El factor humano ha sido otro de los pilares de Cas Mestre. Además del hermano de Maria, Toni, formaron parte del equipo Esperança de Can Graó, Catalina de Cal Tiu o Pepito d’en Curt. Antonia Ribas, de Can Curt, fue durante prácticamente toda su vida laboral una pieza fundamental del negocio.

Con el relevo generacional, la tercera generación ya trabaja en la empresa familiar. Ana y Claudia, hijas de Espe y Toni respectivamente, se han incorporado a la dinámica diaria. Y entre el personal actual destaca Khadija, con más de veinte años en el supermercado, hoy convertido en un establecimiento de dimensiones considerables.


Evolución

El bar también ha vivido distintas etapas. Tras la gestión de Xicu entre 1992 y 2010, periodo en el que se incorporó la cocina, Toni asumió el mando durante un tiempo hasta la llegada de Javi, actual responsable. Cocinero de formación, ha ampliado la carta con propuestas como la colita de cuadril de Angus o Wagyu, además de paellas, bullit de peix y tapas como la frita de polp.

La música en directo forma parte de la identidad contemporánea del local. Desde 2015 se celebran conciertos (antes concentrados en verano, ahora durante todo el año), que prolongan el espíritu festivo que la familia impulsó desde sus inicios. Maria aún recuerda el 25 aniversario: «Nunca he visto a tanta gente aquí. Hicimos cocas, sangría… ¡y yo fui la primera en emborracharse!», dice entre risas.

Cuatro décadas después de aquella «locura», Cas Mestre no solo resiste: late. Y con él, una parte esencial de la vida cotidiana y comunitaria de es Cubells.

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