La ciudad de Ibiza registró este domingo 1 de marzo, Día de , un ambiente ligeramente más animado de lo habitual para estas fechas. Sin alcanzar, ni mucho menos, la intensidad de la temporada alta, puntos como Vara de Rey y la Plaza del Parque mostraban un trasiego mayor del acostumbrado en los meses invernales. A los paseos cotidianos de residentes e ibicencos se sumaban visitantes que han optado por descubrir la isla lejos del bullicio estival.
Entre ellos se encontraban Arnauld e Isabelle, una pareja parisina que ha viajado a Ibiza durante dos días para supervisar las obras de reforma de su vivienda recién adquirida en Dalt Vila. Acompañados de su mascota, Hortense, explican que su relación con la isla no es nueva. «Venimos a Ibiza desde hace ocho años», comenta Arnauld. Sin embargo, no son habituales del invierno pitiuso. «Es la segunda vez que venimos durante el invierno y, sinceramente, preferimos venir en verano cuando las temperaturas son más altas», añade. Isabelle matiza que «la Ibiza de invierno es muy distinta a la Ibiza del verano», en una comparación que sintetiza el contraste entre dos realidades estacionales casi opuestas.
También han elegido estas fechas Isi y Paco, procedentes de «tierras charras», como definen ellos mismos su origen salmantino. Durante su estancia han recorrido distintos enclaves de la isla: Cala Blanca, Portinatx o las cuevas de Sant Miquel figuran entre sus visitas. No obstante, reconocen que algunas expectativas no se han cumplido. «Esperaba que, siendo Ibiza, podríamos visitar también alguna discoteca, pero resulta que están todas cerradas. Apenas hemos podido encontrar un lugar donde tomarnos una cerveza», señala Paco. En cuanto al presupuesto para sus ocho días en la isla, no manejan una cifra concreta, aunque anticipan un gasto moderado. «Aunque quisiéramos gastar, no encontramos muchos lugares donde hacer una buena compra», explican, en referencia a la limitada oferta abierta durante la temporada baja.
Una percepción similar comparte María Dolores, llegada desde Barcelona con el mismo grupo del Imserso que Isi y Paco. Para ella también es su primera visita a Ibiza y, como otros compañeros de viaje, se ha encontrado con una isla más pausada de lo que imaginaba. «En invierno nos hemos encontrado con muchos lugares cerrados, no como cuando fui a Mallorca, donde todo está abierto y los transportes públicos están todos en marcha», comenta. Sobre el presupuesto de la semana que ha pasado en la isla lo define como «normalito», argumentando que «casi todo está cerrado», lo que condiciona tanto el gasto como las opciones de ocio y consumo.
El perfil del visitante invernal no es exclusivamente nacional. Christian, originario de Estocolmo aunque llegado este domingo desde Mallorca, aterrizó en Ibiza junto a su familia con una doble motivación: trabajo y ocio. «Yo he venido a preparar el verano con un proyecto de negocio, pero también espero disfrutar de la isla junto a mi familia», explica. Su vínculo con Ibiza se remonta a finales de los años noventa, cuando acudía asiduamente como marinero. «Estuve viniendo a Ibiza hace más de 25 años, pero es la primera vez que vengo en invierno», apunta. Recién llegado, confiesa que aún no sabe qué encontrará en esta versión más tranquila de la isla. De momento, el inicio ha sido prometedor: «Hemos desayunado de lujo en la Plaza del Parque y esperamos encontrar algún lugar donde comer bien; nos han recomendado visitar Ca n’Alfredo, donde dicen que podremos disfrutar de comida típica ibicenca».
El puente del Día de Baleares ha dejado, así, una estampa de invierno ligeramente revitalizada en el centro de Ibiza: más paseantes, acentos diversos y una actividad discreta que, sin desbordar la ciudad, rompe la monotonía de la temporada baja.
Deben tener guía viaje desactualizada pq con la cantidad d info q hay hoy día aun te vienencon esas. Yo me encontré hace unos años fuera d temporada veradisco a unos y les dije no hay nada, gracias a dios. Me miraron mal y yo con una sonrisa que les jodió más