La ministra de Igualdad, la socialista Ana Redondo, ha rechazado aceptar cualquier responsabilidad en el mal funcionamiento de la pulsera que tenía que haber evitado el pasado mes de enero la brutal agresión sufrida por una mujer en Sant Antoni por parte de su expareja. Redondo ha sido cuestionada en el Senado por el senador ibicenco Miquel Jerez (PP), quien le ha recordado que el funcionamiento de este dispositivo depende del Gobierno y no de las resoluciones judiciales.
Jerez ha exigido a la ministra explicaciones de lo sucedido, tanto técnicas como políticas. El senador ibicenco ha recordado en su intervención ante la Cámara Alta que la víctima «creyó que el dispositivo no iba a fallar, que el tiempo jugaría a su favor». Sin embargo, ha añadido, «aquella mañana el tiempo jugó a favor del agresor, el sistema se convirtió en una trampa». Tras lo sucedido, Igualdad indicó que la pulsera de protección había funcionado correctamente, a pesar de que la familia de la víctima indicó que esta se había activado cuando ya se había producido la agresión. Una versión que estaría respaldada por el atestado policial e, incluso, fuentes judiciales, según ha denunciado el senador. «No puede haber tres verdades distintas sobre un mismo hecho», ha afirmado Jerez, «o la pulsera funcionó o no funcionó. Esa es la cuestión de fondo que la ministra Ana Redondo debe aclarar con absoluta transparencia».
Jerez también ha recordado que el pasado mes de enero, tras registrarse problemas con las pulseras, Igualdad aseguro que se trataba de «fallos técnicos» que ya se habían corregido «y negó la existencia de un problema estructural». «Después de lo ocurrido en Ibiza, esa afirmación de que los fallos técnicos se corrigieron ya no puede darse por buena», ha dicho Miquel Jerez, «si se corrigieron, el sistema no podía fallar en el momento más decisivo. Y, al parecer, falló. Y, si no se corrigieron, seguros teniendo un fallo susceptible de mantener a mujeres desprotegidas».
El senador ibicenco ha descartado pedir la dimisión de la ministra porque, aunque cree que debería hacerlo, este gesto «es un acto de conciencia y dignidad». Para dimitir, ha indicado, «hay que tener sentido del honor y ética pública. Dimite quien antepone la protección de las mujeres a su permanencia en el poder. Y usted no se encuentra en esos supuestos».
La ministra de Igualdad, en su primera intervención, ha evitado las explicaciones técnicas y se ha limitado a afirmar que la pulsera funcionó correctamente. También ha recriminado al PP sus acuerdos con VOX aunque estos no tengan ninguna relación con la pregunta formulada por el senador Jerez. Ya en su segunda intervención, Ana Redondo, visiblemente molesta, ha asegurado que el sistema «no falló». Y ha afirmado que lo que sí falló fue la orden de alejamiento, de tan solo 100 metros. Una distancia que, según la ministra, es insuficiente para garantizar que la Policía pueda llegar a ayudar a la víctima cuando se activa la pulsera en presencia del agresor.