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«Antes de tener una relación sana es esencial trabajar en uno mismo, pero nosotros lo hacemos al revés»

El psicólogo clínico y sexólogo Arun Mansukhani fue uno de los protagonistas de las II Jornadas de Psicología organizadas por el Colegio Oficial de Psicología de las Islas Baleares (Copib) en el Centro Cultural de Jesús

Arun Mansukhani, psicólogo especialista en psicología clínica y sexólogo | Foto: Moisés Copa

| Jesús |

El psicólogo clínico y sexólogo Arun Mansukhani (Lagos, 1970) ha sido uno de los protagonistas de las II Jornadas de Psicología organizadas por el Colegio Oficial de Psicología de las Islas Baleares (Copib) en el Centro Cultural de Jesús. En este encuentro, el especialista impartió la conferencia titulada Dependencia emocional, relaciones sanas y comunicación no violenta en la pareja, en la que reflexionó sobre cómo se construyen los vínculos afectivos y sobre la importancia de desarrollar habilidades emocionales para gestionar los conflictos dentro de la pareja. Antes de esta ponencia, Arun Mansukhani habló con Periódico de Ibiza y Formentera sobre cómo los seres humanos son, por naturaleza, profundamente sociales e interdependientes. También subrayó que el conflicto en las relaciones no solo es inevitable, sino que también puede ser saludable si se gestiona de forma adecuada. Para el psicólogo, la clave está en trabajar primero en uno mismo y aprender a comunicarse de forma respetuosa. El experto también diferenció entre los llamados «conflictos de crecimiento», que ayudan a las parejas a comprenderse mejor y fortalecen el vínculo, y aquellos conflictos destructivos que terminan generando heridas emocionales. Según Mansukhani, muchas de estas dinámicas negativas se producen por la falta de herramientas para comunicarse y manejar las emociones, lo que lleva a algunas personas a recurrir a palabras hirientes que deterioran la relación. En esta entrevista, el especialista profundiza en estas cuestiones y ofrece algunas claves para construir relaciones más sanas.

—Su ponencia gira en torno a la dependencia emocional, las relaciones sanas y la comunicación no violenta en la pareja. ¿Cuáles son las ideas más importantes que se pueden extraer de su intervención?

—Especialmente hablo sobre la idea de que somos seres absolutamente dependientes. Por lo tanto, no tenemos que pensar en términos de independencia. Somos una especie hipersocial y somos una especie hiperdependiente. Tenemos los niveles de dependencia más altos del reino animal. Por este motivo, necesitamos relacionarnos con los demás a un nivel social e íntimo. Tenemos la necesidad de tener relaciones de intimidad. No es una opción porque es parte de nuestro bagaje de comportamiento. Precisamente, sabemos que las relaciones son tan importantes porque somos una especie social. La calidad de las relaciones es la variable que más se correlaciona con la salud mental, salud física, bienestar y felicidad. El estudio del desarrollo adulto de Harvard, que es la investigación más longeva que tenemos, pretendía ver qué variables son las que más influyen sobre la salud y el bienestar.

—¿Qué variables son?

—Este estudio encontró que la variable que más influye es la capacidad de tener relaciones saludables y sanas. Es verdad que no comunicarte, no hablar o decidir no ver a gente es también una forma de relación, pero en la ponencia se aborda el tema desde esa imposibilidad de no relacionarnos y desde la necesidad de poder tener relaciones sanas. Es importante saber qué hacer para que una relación sea sana y, por tanto, podamos tener relaciones de interdependencia en parejas de adultos porque cuando esa dependencia se vuelve insana o patológica, daña severamente nuestras relaciones, la salud y el bienestar.

—¿Por qué puede resultar tan difícil encontrar una relación sana actualmente?

—Has dicho una frase que habría que empezar a corregir. No se trata de encontrar una relación sana porque este término hace referencia al amor romántico que no requiere trabajo de pareja, y eso no existe. El conflicto es parte de la relación humana. Es inevitable y es sano que haya conflictos. Lo importante es gestionar esos conflictos de forma sana. Por lo tanto, más que encontrar a alguien, se trata de trabajar primero en uno mismo. Colocarme en una posición en la que realmente pueda conectar de forma sana con otros. A partir de ahí, será mucho más fácil conectar con gente que también ha hecho ese desarrollo. De esta manera, la conexión puede funcionar. La primera parte del trabajo es trabajar en mí y nosotros lo hacemos al revés. Buscamos fuera la piedra preciosa que va a resolver todos nuestros problemas internos. Este comportamiento es un mal comienzo.

«Somos una especie hipersocial y somos una especie hiperdependiente»

—Antes de tener una relación saludable, ¿es imprescindible que uno haya superado sus carencias afectivas?

—La palabra carencia es muy importante porque hace que tengamos relaciones poco sanas en las que intentamos resolver nuestras carencias dentro de ellas. Esas carencias casi siempre tienen que ver con situaciones que arrancaron en la infancia. Intentar resolver estos problemas infantiles en la edad adulta es un mal comienzo y acaba mal porque la naturaleza de una relación entre adultos es totalmente distinta a la relación que uno debería haber tenido con su padre. Por este motivo, primero hay que resolver esas carencias. Hay que conocerlas, aprender a regularse y aprender a abrirse e intimar con gente. Todos esos conflictos o dificultades que hemos ido teniendo desde pequeños nos han llevado a ese patrón insano; ya sea un patrón ansioso o un patrón evitativo. Tenemos que analizar cuáles son esos problemas y preguntarnos: ‘¿Qué me impide a mí, realmente, conectar de forma sana con otras personas?' '¿Qué me hace encerrarme o conectar de forma ansiosa, o bien, incluso, necesitar tener control o dominio a la hora de intimar?' La intimidad despierta en nosotros grandes miedos.

—¿De qué manera las redes sociales influyen en la capacidad de las personas para formar conexiones más profundas e íntimas?

—Por un lado lo ha facilitado y, por otro lado, lo ha complicado. Lo ha facilitado porque las redes, realmente, son una gran ventana. Ahora tú tienes la posibilidad de cruzarte con un gran número de personas y antes era mucho más difícil. Si vivías en un pueblo pequeño, incluso era más complicado. Las posibilidades estaban muy limitadas. En este sentido, las redes proporcionan una gran ventana donde conocer gente con un nivel de seguridad más alto que antes porque dejas de comunicarte cuando quieras. No obstante, debido a las redes, somos un poco más evitativos y tenemos más dificultades para las relaciones reales porque pasar de una relación online a la gestión personal no es fácil debido a ese aumento de la tendencia evitativa. Además, las redes te colocan en un modelo mental analítico porque estás comparando perfiles como si estuvieses comparando coches.

«Las carencias casi siempre tienen que ver con situaciones de la infancia»

—Se trata al otro más como imagen que como persona.

—Sí. Se analiza a las personas como si fuesen objetos. Las áreas cerebrales que procesan los objetos son distintas a las áreas cerebrales que procesan a las personas. Nuestro cerebro, cuando observa a una persona, activa una serie de áreas y, cuando ve un objeto, activa otras. Son áreas que están un poco en contradicción. Es decir, cuando se activan unas, se desactivan las otras. Por lo tanto, cuando nos aproximamos a las personas a través de una aplicación, donde las percibimos como objetos, nosotros estamos activando áreas cerebrales que sirven para analizar y comparar objetos. Estas no son las áreas idóneas para conectar e intimar con personas. Así se genera este problema que, además, es de base neurológica, y no una decisión. No es que yo decida ver a los demás como objetos, sino que es el propio medio el que me hace activar esas áreas y percibir a los demás como objetos y compararlos.

—¿Cada día se lucha menos para mantener una relación?

—Este comportamiento tiene que ver con lo que te acabo de explicar. Tú, como estás analizando desde el lado de los objetos, tu cerebro está constantemente escaneando el resto de objetos que quedan. Por este motivo, no se profundiza porque profundizar es intimar y esto obligaría a conectar desde otro lugar y no estás en ese sitio porque tu cerebro está utilizando la parte comparativa.

—¿Esta situación está provocando que la exigencia marque las relaciones de pareja actuales?

—El nivel de exigencia, muchas veces, es una estrategia defensiva. La gente sigue esperando encontrar a esa persona con la que todo va a ser mágico, pero no es así. No nos educan para entender que las relaciones humanas son conflictivas. No pasa nada si el conflicto es constructivo y sano, y no se pierde el respeto. Es importante tener una serie de habilidades, que se pueden aprender, que nos permitan gestionar los conflictos. Esto no se enseña y, debido a esta falta de habilidades, el conflicto escala de forma rápida y se convierte en un conflicto destructivo. Es esencial que la gente entienda que el conflicto es inevitable y necesario.

«Debido a las redes, somos evitativos y tenemos dificultades para las relaciones»

—¿Cómo se puede lograr que esos conflictos realmente sean sanos?

—Son importantes los conflictos de crecimiento, que son los conflictos que te acercan a la otra persona, y no los problemas destructivos que te alejan de tu pareja porque te sientes herido o humillado. Mucha gente, como no tiene habilidades, empieza a hacer o decir cosas hirientes y humillantes.

—¿Cómo se pueden incorporar estas habilidades para poder tener una relación sana?

—Si las personas no tienen carencias graves, solo con empezar a entender y conocer sus carencias sería suficiente para poder incorporar esas habilidades. Si las personas tienen problemas graves, solo esta actitud no servirá. Tendrán que hacer, seguramente, un proceso terapéutico en el que trabajen esas carencias porque el problema no es tanto aprender o adquirir habilidades, sino que haya alguna razón emocional de fondo que te impida hacerlo. Depende del nivel de gravedad. A mucha gente, simplemente estando en las conferencias y entendiendo ciertos términos, le servirá para empezar a incorporarlas.

—¿Y para las personas con carencias más graves?

—Para la gente que tenga más carencias, no servirá igual porque el problema no es tanto tener o no tener la habilidad. Cuando uno se siente abandonado o insuficiente para alguien cada vez que su pareja le hace una crítica, el problema no es que no tenga la habilidad, sino que hay un problema emocional de fondo. Primero tienen que asumir que tienen un problema conductual. Si en nuestra era no somos conscientes de que no nos han enseñado a comunicarnos, vamos mal. Tú aprendiste en función de la familia que te tocó y, estadísticamente, por probabilidades, no sería generalmente una familia con una gran pauta de comunicación. Si tienes la suerte de estar en una familia con una gran pauta de comunicación, seguramente no tienes mucho que corregir. También existe ese grupo de personas que, casi de forma natural, generan relaciones sanas.

—Hay personas, por ejemplo, que tienen los gritos interiorizados como forma de educar.

—Esta situación no es una cuestión consciente, sino una cuestión del cerebro, de nuestra memoria y de nuestro aprendizaje procedimental donde lo que veo mientras crezco es lo normal. Si yo crezco en un entorno en el que no se come cerdo, pues lo normalizo. Si es un entorno vegetariano, ni me lo cuestiono. Cuando abordo estas habilidades, hablo de herramientas emocionales, de autogestión emocional y de comunicación, que son tácitas y sutiles. Todo esto se aprende casi sin darte cuenta. Lo que tú observas es lo que te parece normal y es lo que, generalmente, vas a repetir y vas a buscar en el otro. De manera que, si el otro no se relaciona contigo desde ese lugar, también te vas a sentir raro y vas a seguir buscando ese patrón conocido porque es lo que te parece normal y, ante esta normalidad, nuestro sistema nervioso se relaja.

«Mucha gente, como no tiene habilidades, empieza a hacer o decir cosas hirientes»

—De ahí la importancia de la comunicación no violenta en la familia.

—No siempre me gusta utilizar este término. La comunicación no violenta se basa en aprender cuáles son las pautas que llevan a un conflicto destructivo y cuáles son las pautas que llevan a un conflicto mucho más constructivo, que es el necesario para tener relaciones sanas.

—Como sexólogo especialista, ¿defiende la importancia total del sexo en la relación de pareja?

—El sexo es la corporalización de la relación. Las relaciones se expresan a través del cuerpo y las relaciones de intimidad se expresan a través de la intimidad corporal, que es el sexo. Ha habido diferentes modelos de definición de lo que es una pareja a lo largo del tiempo, pero, en nuestra definición del siglo XXI, el sexo es una parte esencial. Ese nivel de intimidad, no solo emocional, sino física, es una parte importante de la pareja. Además, cumple funciones de cercanía, intimidad y resolución de conflictos. Toda la gente que ha tenido una pareja de larga duración lo ha podido sentir. A veces hay una distancia y, después de haber tenido una relación íntima por la noche, al día siguiente, de forma natural, se sienten más cercanos. Es un momento de gran intimidad.

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