Con motivo del 8M, las historias y situaciones que han vivido muchas profesionales de las Pitiusas por el simple hecho de ser mujer salen a la palestra. Científicas, deportistas e incluso una ‘sonadora’ de música tradicional, no lo han tenido siempre fácil para desarrollar sus trabajos y aficiones.
La doctora e investigadora ibicenca Estella Matutes aseguró ayer que, en su mundo, años atrás había una mayor preferencia por hombres antes que por mujeres a la hora de poder acceder a un puesto de trabajo en algún hospital o laboratorio. Cuando ella estudió la carrera, en los años 70, la presencia femenina en las universidades de Medicina era mínima, más en una época en la que «la mujer se quedaba en casa y poco más». Para Matutes, afortunadamente, todo ha cambiado y esta desigualdad de género hoy en día se ha podido reducir.
En el mundo de la abogacía, la letrada Eva Cardona no ha sentido discriminación en su ámbito laboral por el hecho de ser mujer. Más bien al contrario, Cardona recordó que en las profesiones jurídicas cada vez hay más mujeres, sobre todo en aquellos puestos para los que se necesita superar una oposición. «El partido judicial de Ibiza es un ejemplo», afirmó.
«La dificultad que las mujeres pueden encontrar al ejercer esta profesión tiene que ver con la conciliación. Más en relación a embarazos y bajas por maternidad porque existen protocolos para la suspensión de actas procesales, pero a los tribunales todavía les cuesta respetarlos», reconoció.
En su otra profesión como mediadora, Cardona aseguró que curiosamente en Baleares prácticamente el 100 % de profesionales en este ámbito son mujeres. «Tiene mucho que ver con escuchar y se dice que las mujeres lo hacemos mejor», afirmó.
Ester Torres tiene 26 años y hace unos años se convirtió en la primera ‘sonadora’ de las Pitiusas, algo que no le resultó fácil puesto que recibió duras críticas por parte de quienes consideraban que una mujer no podía ‘sonar’ una ‘flaüta’ o tocar un tambor payés. Curiosamente, recibió más críticas por parte de jóvenes de la isla que de gente mayor, algo que le sorprendió.
«A la cara no me han dicho cosas demasiado duras, pero sé que a mis espaldas sí me han criticado. Es gente que no estaba de acuerdo porque decía que estaba rompiendo la tradición y cosas así. Al mismo tiempo, recibí el apoyo de muchas personas. Me chocó que le dieran tanto bombo a esto», explicó la joven.
Como estudiante de música, Ester se preguntaba por qué podía aprender a tocar el piano o el trombón, pero no un instrumento de su tierra como una ‘flaüta’.
Con unos 17 años, empezó a aprender a ‘sonar’ en sa Colla de Vila. No lo hizo a escondidas, «pero tampoco lo íbamos diciendo por si acaso, ya que desconocíamos qué consecuencias tendría aquello».
Pasado un tiempo, en una ‘ballada’, Ester se animó a ‘sonar’ por primera vez delante de todos los asistentes luciendo el traje tradicional. También abrió uno de los multitudinarios conciertos de Ressonadors delante de miles de personas.
«Ahora ya sé que hay más chicas que están aprendiendo a ‘sonar’ y estoy muy contenta. Por lo menos, que en Ibiza haya gente que pueda mantener lo nuestro», destacó.
Pareja de pilotos
Marga Cardona es piloto de 4x4 y, junto a su copiloto, Sonia Planells, participa este fin de semana en Ibiza en una exhibición de su modalidad, en la categoría de mejorados. Su afición por el mundo del motor le viene de lejos y prácticamente desde que se sacó el carnet tuvo claro que quería prepararse y competir. De hecho, ha participado en varias carreras celebradas en otras zonas del país.
«En la prueba de este fin de semana, soy la única piloto. En Ibiza, casi todos somos amigos y rodamos juntos desde hace años, pero siempre hay alguno que hace el típico comentario un poco machista. Cuando he ido fuera, sí que les ha llamado más la atención que fuera mujer», explicó.
Incluso su madre, según recordó Marga, está orgullosa de que su hija sea piloto «y lo ve como algo normal».
Marga además es ‘motera’ y junto a otras dos chicas dirige la asociación ‘Ibiza Bikers Girls’, en la que participan otras aficionadas de la isla.
Otra científica, Priscila Monteiro, colaboradora de la Asociación Elena Torres por la Investigación contra el Cáncer, aseguró que ser mujer e investigadora significa dedicarse a la ciencia con curiosidad, rigor y perseverancia.
«También supone saber que cada paso que damos hoy puede ayudar a que más niñas y mujeres puedan imaginarse a sí mismas en un laboratorio el día de mañana», afirmó.
La directora general del Grupo Prensa Pitiusa, Sonia Escribano, reconoció que el periodismo no es una profesión encasillada por género, por lo que nunca ha sentido discriminación en los diferentes puestos de trabajo que ha desempeñado. Sin embargo, aseguró que en los últimos tiempos ha cambiado mucho la sensibilidad hacia el machismo y el micromachismo.
En este sentido, recordó cómo, en sus inicios, tanto ella como muchas compañeras asumían comentarios –incluso por parte de jefes– que hoy en día son impensables. Cuando Escribano comenzó a ocupar cargos de responsabilidad, también descubrió que muchos hombres no soportaban que una mujer les dirigiera.
«A un hombre le asusta mucho tener delante a una mujer joven, competente, con las cosas claras y que le manda cosas. Hoy en día, esto es diferente y hay tolerancia hacia ello», insistió.
Escribano explicó que en reuniones de trabajo con otros altos cargos ha llegado a ser la única mujer «y he sentido que me trataban con un poco de condescendencia». Al mismo tiempo, reconoció que en ninguno de sus trabajos ha cobrado menos que un compañero por desempeñar la misma función.
Buenos días Camaradas. Recordar que hoy es día 8 de Mordor y miles de seres infrahumanos de pestilente hedor y sobacos peludos pularan por las calles de España. No salgáis de casa sin una lata de Zotal.