El Ayuntamiento de Eivissa y la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) prevén que, de cara a la próxima temporada turística, no desembarquen más de 8.000 cruceristas al día en los muelles de es Botafoc. Así lo explicó este miércoles el concejal de Turismo, Rubén Sousa, quien añadió que el turismo de cruceros «tiene que convertirse en una oportunidad para la ciudad y no en un problema».
«Desde el Ayuntamiento pensamos que es clave la gestión de este tipo de turismo», ha dicho Sousa, «el objetivo es lograr una mejor convivencia entre residentes y cruceristas». De ahí que el Consistorio y la APB ya acordaran para la temporada de 2024 «fijar franjas horarias que impidan el desembarco simultáneo de más de un crucero».
Para esta temporada de 2026, anunció el concejal de Turismo, Vila y la APB tienen previsto también que no coincidan en Botafoc varios cruceros de gran tamaño al mismo tiempo, «como ocurría hasta el año pasado». Esta situación provocaba que coincidieran en el dique «cerca de 13.000 cruceristas», lo que causaba un grave problema para el transporte en la ciudad. Para esta nueva temporada la previsión es que «los días que haya tres cruceros serán días contados y como no serán de gran tamaño no llegarán entre todos a los 8.000 cruceristas porque la capacidad de los barcos que lleguen a Ibiza será inferior».
Sousa, finalmente, precisó que es importante destacar cómo ha evolucionado el flujo tanto de cruceros como de pasajeros en los últimos años. En este sentido, el concejal de Turismo ha explicado que en 2023 llegaron a Ibiza aun total de 190 cruceros a bordo de los cuales viajaron 550.000 cruceristas. Para 2026 la previsión es que lleguen a Ibiza 176 cruceros con 490.000 cruceristas a bordo. «Estos números de pasajeros», concluyó el concejal, «no son del todo reales porque muchos cruceros no vienen totalmente llenos. Estamos hablando de capacidades máximas. De todos modos, hay que seguir gestionando estos flujos para que el crucerista se convierta en una oportunidad para la ciudad y no en un problema. Además, es muy importante recordar que este tipo de turismo es vital para el barrio de La Marina. Para sus comercios y restaurantes los cruceros son una cuestión de supervivencia».