El Pleno del Ayuntamiento de Ibiza ha dado luz verde este jueves al plan Ibiza Habita, un programa de intervenciones en la ciudad que tiene un presupuesto de 14,9 millones de euros. El Consistorio aportará cerca de 6 millones y el resto del dinero procede del a UE, en lo que el concejal responsable del plan, Rubén Sousa, ha calificado como «la subvención más grande de la historia» recibida por el Ayuntamiento de Ibiza.
Dividido en varios ejes, el plan presta especial atención al problema de la vivienda, al que destinará un presupuesto de 4,1 millones de euros. El proyecto más ambicioso, con un presupuesto de 3 millones, es el de la construcción de 15 viviendas para jóvenes en un edificio municipal ubicado en la avenida de Isidor Macabich, frente al parque de la Paz. El edificio tendrá aparcamiento subterráneo y cinco plantas de altura. Las viviendas tendrán entre 41 y 68 metros cuadrados. Según se indica en el documento aprobado este jueves, serán de alquiler social para jóvenes. El objetivo del proyecto es «dar respuesta a la creciente demanda de viviendas asequibles para este colectivo, enfrentado a al dificultad de acceso al mercado inmobiliario». Serán viviendas «diseñadas para un alojamiento funcional y económico, adaptado a las necesidades de los jóvenes que buscan hogar independiente pero accesible». Con estas viviendas, además, se pretende «fomentar la integración social, creando un entorno de convivencia que permita a los jóvenes interactuar y formar una comunidad».
A través de Ibiza Habita se activará también un proyecto de coliving en otro edificio de propiedad pública, el de Sa Campanera, ubicado en el barrio de Dalt Vila. En este caso la inversión será de 411.000 euros y, aunque en el plan no se detalla el número de personas que podrán beneficiarse, sí se indica que se trata de «una solución innovadora que no solo responde a la necesidad de accesibilidad económica sino que también promueve una forma de vida colaborativa que fomenta la interacción social, el intercambio de experiencias y la construcción de comunidad». Con este edificio se pretende «ofrecer una alternativa moderna y funcional para los jóvenes, haciendo un cambio de uso en un equipamiento existente a uso residencial y transformando un espacio municipal actualmente inutilizado».
También en Dalt Vila se rehabilitará un inmueble para alquiler social, con un presupuesto de 565.000 euros. Y, además, se reformará otro en el barrio de Sa Penya con el mismo fin y un presupuesto de 161.000 euros.
El plan, por otro lado, contempla la «habilitación de espacios para la inclusión social». En este caso, los objetivos son fomentar la integración social, mejorar la calidad de vida de los residentes, fortalecer la cohesión comunitaria y aumentar la oferta de infraestructuras recreativas y de ocio. Las actuaciones van desde la reforma de los centros vecinales de Platja d’en Bossa, Figueretes y San Pablo hasta la creación de un gran parque de 10.000 m2. Este área estará en el barrio de Cas Serres y el proyecto propone que su objetivo sea «fomentar la convivencia y el bienestar de personas de todas las edades, creado un entorno inclusivo, participativo y socialmente enriquecedor». Así, se prevé que el parque cuente con áreas de juego infantil, equipamientos biosaludables para el ejercicio físico, jardines terapéuticos, circuitos de movilidad y espacios para actividades culturales y recreativas. El parque, se asegura en el documento, «permitirá romper el aislamiento social, especialmente entre las personas mayores, y proporcionará un entorno donde los más jóvenes pueden beneficiarse de la experiencia y la sabiduría de sus mayores». Por ello, se prevé la realización de actividades como «talleres de jardinería, clases de yoga, cuentacuentos o juegos de mesa» que «fortalecerán los lazos intergeneracionales y promoverán el respeto mutuo y el aprendizaje colaborativo».
Durante el pleno de aprobación, el concejal responsable del documento, Rubén Sousa, ha asegurado que se trata de «un plan ambicioso» que deja a un lado la ideología para convertirse en «un proyecto de continuidad sobre las necesidades de los ciudadanos». Sousa ha recordado que se basa en los acuerdos de la Agenda Urbana 2030, en cuya elaboración participaron todos los grupos políticos y los agentes sociales y económicos. «Lo bueno del plan», ha subrayado el concejal, «es que viene a solventar los problemas del pasado, del presente y puede que hasta del futuro».
El plan ha contado con el respaldo de los dos concejales de VOX. El portavoz de esta formación, Héctor Andrés, ha dicho tras el pleno que se ha decidido apoyarlo «por responsabilidad y por el interés general». No obstante, también ha señalado que «su éxito dependerá de su aplicación efectiva». «La clave del plan», ha añadido, «será su capacidad para dar respuesta al problema real de acceso a la vivienda que sufren los residentes de Ibiza. Las medidas deberían traducirse en vivienda accesible, tener continuidad en el tiempo y priorizar a quienes viven y trabajan en la ciudad durante todo el año». Andrés también ha señalado que, aunque está bien que el plan se centre en los barrios más desfavorecidos, «no basta con invertir sino que es necesario transformar de forma real y duradera».
Sobre el elevado presupuesto del plan, Andrés ha reclamado «una ejecución rigurosa» porque «tan importante como aprobar el plan será cómo se gestiona, cómo se ejecuta y qué resultados reales genera». El portavoz de VOX, finalmente, ha dejado claro esta formación no comparte algunos de los puntos del plan por estar vinculados a la polémica Agenda 2030. Pero también ha subrayado que este partido mantendrá «una actitud constructiva» durante la ejecución de los proyectos aunque también «vigilante para garantizar que tenga un impacto real y responda a las necesidades de los ciudadanos».
El concejal del PSOE, Pep Tur, ha criticado, por su parte, las «incoherencias» entre los proyectos contemplados por el plan y la acción real del Gobierno municipal. Tur, además, ha criticado que el Consistorio esté destinando suelo dotacional a la construcción de vivienda. El PSOE, sin embargo, se ha abstenido en la votación.
Vergüenza de presupuesto.