Mientras la Península Ibérica y las Islas Azores y Canarias se preparan para la llegada de la borrasca Therese, que promete dejar grandes precipitaciones y fuertes vientos, las Islas Baleares esquivan el pronóstico y se preparan para un fin de semana nublado pero con escasas probabilidades de precipitación.
Si bien 2025 y 2026 se han convertido en historia de la meteorología por el récord de nombramiento de borrascas, que se convirtieron en un 'tren de borrascas' que no dio tregua durante el mes de febrero, parece que, en esta ocasión, las Islas quedan fuera del potencial recorrido de Therese. En estos momentos Therese se arremolina en aguas del Atlántico y amenaza con sobrevolar las Islas Canarias a partir de mañana 20 de marzo, cuando alcanzará también el suroeste de la Península Ibérica.
A partir de ese momento, la borrasca irá perdiendo fuerza y se disolverá a lo largo del fin de semana, aunque se espera que su impacto sea fuerte en el área del sur de España y puntualmente en la costa levantina.
Previsiblemente, el fenómeno no afectará a las Baleares, que esperan mínimas de entre 8 y 11 grados y máximas que rondarán los 17 grados. Tanto el viernes como el sábado, día que comienza el equinoccio de primavera, se esperan cielos nublados y vientos suaves. El domingo, previsiblemente, tendremos cielos despejados con algo de nubosidad, también con vientos suaves y sin precipitaciones.