El agua ha marcado el desarrollo de la humanidad. Que las civilizaciones nacieran junto a los ríos no es casualidad. Hoy celebramos el Día Mundial del Agua, una buena ocasión para recordar la importancia de este bien tan escaso.
Habitualmente solo se habla de las carencias hídricas globales. Es normal en momentos en los que la gestión del agua en los municipios se enfrenta a un escenario cada vez más complejo marcado por el cambio climático. Pero también existe otra mirada: la excelencia en la gestión. Un servicio de abastecimiento y saneamiento de calidad es esencial para la salud y el desarrollo.
Cada vez que un residente o un turista abre un grifo en las Islas Baleares, se activa un engranaje que, al funcionar a la perfección, no se llega a percibir. Un gesto cotidiano tras el cual no solo hay tecnología, sino la experiencia y buen hacer de los 222 profesionales de Aqualia que prestan servicio en las islas, en 13 municipios del archipiélago balear.
Este «trabajo invisible» sostiene una infraestructura de 1.000 kilómetros de tuberías, 14 depuradoras, 3 desaladoras y más de 60.000 puntos de abastecimiento que dan servicio a más de 300.000 personas en temporada alta. En un destino mundialmente conocido, el desafío es mantener el equilibrio entre el bienestar y la supervivencia de un ecosistema frágil. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, un turista puede consumir entre tres y cuatro veces más que un residente. Esta dificultad solo puede salvarse optimizando el ciclo integral del agua, con la digitalización y las fuentes alternativas como grandes ejes.
DIGITALIZAR EL AGUA PARA PRESERVARLA
El progreso en la gestión del agua no termina en el suministro o la depuración. En 2025, Aqualia invirtió más de 13,5 millones de euros en transformación digital, consolidando una estrategia que suma ya casi 50 millones en los últimos tres años. Esta apuesta sostenida permite integrar tecnologías avanzadas en el ciclo integral del agua a través del ecosistema Aqualia Live. Gracias al uso de Inteligencia Artificial y Big Data, la compañía optimiza la eficiencia operativa, predice la demanda y detecta fugas de forma temprana.
El impacto directo en el usuario es tangible, puesto que ya operan más de 855.000 contadores inteligentes (duplicando la cifra de hace dos años), una herramienta clave que permite a los ciudadanos monitorizar su consumo en tiempo real y fomentar el ahorro.
En Baleares, la digitalización de las redes comenzó con un proyecto piloto de telelectura en Llucmajor en el año 2012 y se ha extendido a todos los municipios en los que está presente Aqualia. Ha permitido monitorizar el flujo en tiempo real y prevenir fugas y roturas. Los resultados avalan esta transformación: municipios como Sant Joan de Labritja, en Ibiza, y Muro y Sóller, en Mallorca, así como la isla de Formentera, han alcanzado rendimientos hidráulicos que superan el 83%, el objetivo fijado por el Plan Hidrológico de las Islas Baleares para 2027.
En Sant Josep (Ibiza), la renovación y digitalización de las redes ha incrementado el rendimiento en un 17% en los últimos siete años, lo que se traduce en un ahorro diario de 2.250 metros cúbicos de agua, ahorro que ha permitido extraer únicamente un 5% de agua de los acuíferos. Un avance similar se ha registrado en el municipio de Muro (Mallorca), donde la modernización del servicio durante los últimos cinco años ha permitido aumentar el rendimiento en un 20%.
La otra gran batalla es la protección de las aguas subterráneas frente al estrés hídrico. La estrategia actual pasa por sustituir progresivamente el agua extraída de los pozos por agua desalada. Si hace apenas seis años el agua desalada no llegaba a suponer ni la mitad del suministro, en los años 2024 y 2025 ya ha representado el 74% del total en los municipios gestionados por Aqualia. En concreto, en la isla de Ibiza, el 84% del agua que se consume procede de plantas desaladoras, un factor que garantiza una mayor calidad del suministro y favorece una gestión hídrica más sostenible en la isla.
GARANTÍA GLOBAL PARA POTENCIAR LO LOCAL
Aqualia avanza de forma global y sus más de 14.200 profesionales se preparan para resolver los grandes retos del agua, trabajando para que este recurso sea un derecho igualitario y sostenible en cada comunidad donde está presente.
El camino recorrido demuestra que la gestión eficiente del agua es una condición para el desarrollo humano. Mantener vivo el hilo azul es, en definitiva, asegurar que el progreso llegue a todos por igual. Por ello, Aqualia transforma la innovación y los desafíos climáticos en bienestar y en oportunidades de crecimiento local, con el objetivo de que el agua siga siendo el derecho universal que nos une e impulsa a todos por igual.