Águeda Ramón (Ibiza, 1987) es terapeuta y la subdirectora del centro de Proyecto Hombre en Ibiza. Este centro de tratamiento Integral de las Pitiusas conmemoró este pasado martes su 26 aniversario. Una celebración que este año se celebró bajo el lema ‘Brilla siendo libre’. «La entidad quiere poner el foco en la recuperación de la autonomía personal y en la capacidad de cada persona para rehacer su vida libre de adicciones», destacan desde la entidad, recordando el gran camino recorrido desde que, en marzo del año 2000, abrió sus puertas este centro en las Pitiusas.
- Este pasado martes, el centro de tratamiento integral de Ibiza y Formentera de Proyecto Hombre conmemoró su 26 aniversario. ¿Cómo ha sido la evolución de la atención en Proyecto Hombre Ibiza?
- La evolución más significativa fue a partir de 2020. Nos fuimos adaptando a todas las necesidades que fueron surgiendo y, a medida que fuimos detectando demandas a las que teníamos que dar respuesta, fuimos implantando nuevos itinerarios de tratamiento que existían en Palma de Mallorca, pero en Ibiza no se habían iniciado todavía. Pusimos en marcha el centro de día. Nosotros ya contábamos con el programa ambulatorio Solpost, pero añadimos también el programa Ítaca a partir del año 2020. También continuamos con el programa penitenciario, que se trata de un grupo de tratamiento en el centro penitenciario; ahora mismo tenemos dos grupos completos. Uno de los programas que ya estaban antes del 2020 era el programa de reinserción para las personas de Ibiza y Formentera que están haciendo un programa de tratamiento en Palma. Al finalizar ese proceso residencial, vuelven a las Pitiusas y continuamos con la terapia en el programa de reinserción para ayudarles en la siguiente fase hasta el alta terapéutica.
- ¿El número de personas atendidas por Proyecto Hombre en Ibiza ha aumentado en los últimos años?
- Este año hemos atendido a un 11,7 % más de usuarios que el año anterior. Lo que ocurre a partir de 2020 es que el centro empieza a contar con más personal y, con el tiempo, hemos ido creciendo. Hemos hecho un gran trabajo de difusión, tocando las puertas de los diferentes servicios sociales y entidades del tercer sector. También hicimos unas primeras jornadas de intercambio profesional y hemos estado impulsando el trabajo en red. Esta labor ha dado sus frutos porque muchas veces nos llega la demanda a través de esta red. También nos reunimos con profesionales de los puntos de atención continuada, los servicios de Atención Primaria y Can Misses.
«No saben que tenemos un centro en la isla»
- ¿El objetivo de estas reuniones es impulsar la derivación de pacientes con problemas de adicciones a Proyecto Hombre?
- El objetivo de estas reuniones es trasladar a los servicios información sobre el centro para que sepan dónde estamos, con qué perfiles trabajamos y que conozcan los itinerarios de tratamiento. Siempre intentamos que sea la persona quien se ponga en contacto con nosotros porque esa primera llamada es el primer abordaje.
- ¿Cree que los organismos desconocen todos los servicios que ofrece esta sede en Ibiza?
- A día de hoy, después de todo el trabajo realizado y el aumento de las personas atendidas, todavía hay profesionales que, después de una reunión, reconocen desconocer algunos servicios de Proyecto Hombre Ibiza. Incluso no saben que tenemos un centro en la isla. Todavía queda mucho trabajo de difusión y trabajo en red por delante.
- ¿Cuántos profesionales forman parte del equipo de Proyecto Hombre Ibiza?
- Ahora mismo somos siete profesionales. En 2020 éramos cuatro, incluso hubo un tiempo que solo estuvimos trabajando tres personas.
- ¿Considera que todavía hacen falta más recursos humanos en el centro para cubrir las necesidades actuales?
- Sí, hacen falta más medios humanos. La familia ha crecido mucho y el centro se nos ha quedado pequeño. Por lo tanto, necesitamos una sede nueva. Estamos en búsqueda activa de un nuevo local. Respecto al personal, considero que también es muy importante la estabilidad de la plantilla que tenemos. Somos un equipo interprofesional: psicólogas, trabajadoras sociales, educadoras...
- De cara a la nueva ubicación para implantar la sede, ¿se han planteado posibles espacios?
- La idea es ubicarnos en la periferia. No queremos estar en un local en pleno centro de Ibiza porque queremos asegurar la confidencialidad de los datos de los usuarios.
- Antes ha hablado de algunos de los servicios que ofrece la entidad, como, por ejemplo, el programa de tratamiento Solpost y el programa Ítaca. ¿En qué consiste cada recurso?
- El porcentaje más alto de personas atendidas en el centro de Ibiza está relacionado con el programa de tratamiento Solpost, que atiende adicciones mixtas. A este recurso acceden personas que tienen de media entre 35-40 años y un perfil estructurado. Estos usuarios suelen tener trabajo, vivienda y familia. Tienen una estructura social que compatibilizan con terapia dos días a la semana, incluso puede haber algún día extra. Este proceso dura aproximadamente unos 20 meses y se establece en diferentes fases. La primera etapa dura cerca de seis meses. Durante este tiempo trabajan una serie de pautas para prevenir las recaídas. Trabajan todas aquellas situaciones de riesgo y las formas de protegerse ante ellas. Se trata de implicar la parte más comportamental: rutinas y el día a día de la persona porque tiene que haber un cambio a través del abordaje integral, no solo de la persona sino también de su entorno.
«De manera transversal trabajamos también con la familia gracias a grupos de apoyo y seminarios»
- ¿El centro tiene algún programa dirigido al entorno familiar?
- Sí. De manera transversal trabajamos también con la familia gracias a grupos de apoyo y seminarios. También quiero destacar que en esta primera fase se generan todos estos cambios y se empieza a abordar la vida personal del usuario. Luego pasamos a una segunda fase donde no solo se trabajan los sentimientos, sino también las situaciones de ocio y tiempo libre. Aquí trabajamos las relaciones y la manera en la que los usuarios se relaciones con sus vínculos. No abordamos solo la adicción sino también lo que hay detrás de la dependencia. Llega un momento en el que no se habla de la adicción porque nos centramos en el problema, ya que entendemos que la dependencia es la consecuencia. En esta segunda fase entramos más profundamente en la historia personal del usuario. Trabajamos con sus pensamientos y con los esquemas que tiene dentro de ciertos aspectos de su vida. Esta fase dura aproximadamente unos ocho meses. Luego pasamos a la tercera fase, que es donde trabajamos los valores personales y la toma de decisiones que está condicionada por esos valores, con el objetivo de darle un sentido a la vida. Piensa que uno de los valores fundamentales de Proyecto Hombre es este: darle sentido a la vida. Un objetivo que se consigue una vez el usuario tiene el alta terapéutica.
- ¿Y esta tercera fase cuántos meses contempla?
- Son cerca de seis meses. En total, unos 20 meses de programa.
- ¿En Proyecto Hombre Ibiza se atiende a muchas personas con patología dual, es decir, con un trastorno mental y un trastorno por uso de sustancias?
- Suele ser habitual que, cuando hay una adicción, también haya algún trastorno de salud mental que concurra con la adicción. Si hablamos de depresión, ya estamos abordando un trastorno de salud mental que puede concurrir con la dependencia. Nos encontramos habitualmente con personas que padecen un trastorno límite de la personalidad, problemas de ansiedad o un trastorno bipolar.
- También ha hablado antes sobre el programa Ítaca de Proyecto Hombre. ¿En qué consiste?
- Este programa educativo terapéutico ambulatorio está dirigido a personas adultas con un problema de adicción alcohólica.
- ¿Qué programa tiene más usuarios?
- El programa Solpost, que es el que atiende adicciones mixtas, es el tratamiento con más usuarios. Lo más habitual es atender la mezcla alcohol-cocaína o alcohol y juego, o alguna adicción comportamental. No obstante, cuando solo hablamos de alcohol, tenemos el programa específico Ítaca porque entendemos que el abordaje tiene que ser diferente y con una duración menor. En total, este tratamiento es de un año. Paralelamente también tenemos el programa Eureka, que solo trata adicciones comportamentales.
- ¿En esta terapia entrarían las adicciones al juego?
- Sí, entraría la adicción a juegos presenciales de azar y a juegos online. También los juegos de apuestas, la adicción a videojuegos o la dependencia comportamental relacionada con el sexo.
- Desde el Centro de Estudio y Prevención de Conductas Adictivas explicaron que la ludopatía se había incrementado entre los jóvenes. ¿Han aumentado estos usuarios adictos al juego en Proyecto Hombre Ibiza?
- Como te decía antes seguimos implicándonos en ese trabajo en red para que el resto de servicios sepa que estamos aquí, luchando también contra el estigma que todavía pesa sobre Proyecto Hombre o cualquier otro servicio que se encargue de tratar adicciones. Con respecto a tu pregunta, sí tenemos usuarios adictos al juego, pero todavía no ha llegado un porcentaje considerable al centro.
- ¿Por qué cree? ¿Es por el estigma que mencionaba?
- Considero que esta adicción es menos visible. Cuando hay un problema de adicción comportamental, como puede ser el juego, la gente quizá no pide ayuda hasta que no toca fondo. No debería ser necesario tocar fondo para ello. Es una lucha que abordamos desde aquí. También, cuando hablamos de este momento crítico, estamos hablando sobre un posible desequilibrio de cualquier área de la vida del usuario. No me refiero a perder la casa o el trabajo, sino que es importante detectar las señales de alerta que trasladan la necesidad de pedir una cita en Proyecto Hombre y hablar.
- Antes ha destacado el trabajo en red con el resto de organismos sociales de Ibiza. ¿Cómo es la coordinación?
- Sí. Nosotros nos dimos cuenta de que Ibiza es un lugar complicado a la hora de hacer un trabajo en red debido a la falta de fluidez. El cambio de profesionales en los diferentes servicios dificulta el trabajo. A veces, tras presentar nuestro servicio a una entidad social de Ibiza, observamos que los trabajadores de esta asociación han cambiado de un año a otro. Por lo tanto, ya no nos conocen, volvemos a ser desconocidos para esa entidad. Lo que solemos hacer cada año es mantener las relaciones vivas con reuniones y presentaciones de nuestros servicios. También organizamos eventos e incluso asistimos a actos de otras entidades.
«Es verdad que en el último año hemos visto que el número de mujeres ha descendido un poco»
- ¿Cuál es el perfil medio de los usuarios de Proyecto Hombre y el porcentaje de mujeres atendidas?
- Son personas que tienen de media entre 35-40 años y el porcentaje de mujeres atendidas es de un 20 %, mientras que de hombres es de un 80 %. Es verdad que en el último año hemos visto que el número de mujeres ha descendido un poco. Aquí entra ese trabajo que tenemos que hacer desde el centro para apoyar a este perfil de mujeres que pueden acceder, pero no lo están haciendo por el estigma del que hablábamos antes.
- ¿Cree que hay un mayor estigma social sobre la mujer y su ingreso en Proyecto Hombre?
- Suele ser más complicado. No es que haya más hombres con adicciones, sino que a las mujeres les cuesta más pedir ayuda y venir al centro. Las que son madres suelen tener a cargo a sus hijos y no saben cómo pedir ayuda. También hay miedo a la hora de contar según qué cosas porque está el temor de lo que pueda pasar con sus hijos; si la situación les va a afectar o no. Hay una mochila que tenemos que ver entre todos los terapeutas que trabajamos con estas mujeres e ir liberando esta carga.
- ¿Cómo es la relación de los jóvenes de Ibiza y las adicciones?
- Hay una preocupación creciente por los jóvenes relacionada con las redes sociales y las nuevas tecnologías de la información porque este aumento no se está reflejando en el centro. Es importante destacar que si el usuario tiene la posibilidad de acceder a diferentes servicios de la isla, es esencial que utilice todos los recursos. Nosotros tenemos un itinerario, se llama el programa JAT (Just a temps), que es un programa ambulatorio adaptado a las necesidades de los jóvenes de hasta 23 años. En el caso de que sea muy joven, por ejemplo 13 años, trabajaríamos, especialmente, con los padres. También nos preocupa mucho las estadísticas de prevalencia del juego y queríamos trasladar que nosotros estamos aquí para ayudar.
- También está el programa de orientación laboral de Proyecto Hombre. ¿Cómo funciona?
- En este servicio de orientación laboral abordamos las actitudes del usuario, las cualidades que pueden aprovechar para realizar otros oficios. Es un programa muy beneficioso porque, cuando llevas tanto tiempo realizando el mismo trabajo, la gente cree que no sabrá dedicarse a otro oficio.
- ¿Quiere resaltar algún otro servicio importante que ofrezca la entidad en Ibiza?
- Sí. Nosotros desde aquí no solo ofrecemos un tratamiento, también tenemos un departamento que es el área de prevención. Cualquier demanda que nos llega por teléfono tendrá una cita lo antes posible, pero esta demanda no tiene por qué proceder de una persona que pide ayuda para sí misma o para un familiar, también puede ser para un profesional que pide ayuda para saber cómo atender a otras personas. Puede ser un cargo intermedio de una empresa que necesita ayuda después de detectar consumos entre sus empleados. En prevención trabajamos en varias áreas. Por un lado está el ambiente escolar con varios programas. También trabajamos la prevención familiar: aquí en el centro tenemos un espacio de apoyo familiar. Se trata de unas ocho sesiones periódicas y en ellas se ofrecen herramientas parentales. También está la prevención para profesionales, donde se realizan formaciones en el ámbito laboral.
Yo me drogo, durante años, me voy de fiesta y me lo paso de PM. Soy plenamente consciente de las consecuencias del consumo de drogas porque existe mucha información y además me lo repite mi familia y mis amigos. A pesar de ello, me lo paso por el forro porque me lo paso como Dios. Y ahora que tengo problemas, que soy adicto, quiero que vengan a ayudarme con el dinero de los demás. Que venga papá estado a salvarme o que mi familia, a la que he jodido durante años, ahora sé sigan jodiendo pagándome terapias y tratamientos. En fin…