Tras un año de espera, la Virgen de los Dolores y el paso del Santísimo Cristo del Cementerio se reencontraron este viernes en las calles de Dalt Vila sin que las molestas obras que se ejecutan en la zona impidieran a los fieles vivir uno de los momentos más emocionantes de la Semana Santa ibicenca. Previamente, y tras una misa solemne, desde la Catedral había iniciado su estación de penitencia la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, formada en la isla en 1945.
Aunque su recorrido prácticamente no sufrió alteraciones, el encuentro con la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio tuvo que celebrarse este año a la altura del Seminario, bajando después todos juntos hasta la iglesia del Convent, sin poder llegar al Patio de Armas como en años anteriores.
Según aseguraba por la mañana la presidenta de la Cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio, Nieves Jiménez, esta procesión siempre reúne a mucha gente, por lo que en esta ocasión esperaban también una buena afluencia de personas a pesar de las obras. Horas antes, Jiménez quiso subir a Dalt Vila para comprobar el estado de las calles y explicó que el Ayuntamiento se había comprometido a limpiar la calle General Balanzat, donde el tramo previo al Convent seguía ayer en obras.
Tras llegar las dos cofradías a la iglesia de Santo Domingo, fue el coro de pequeño formato 'Voces Amigas' el que actuó este año interpretando 'Oh, testa lacerada' de Bach; 'Ave María' de Bepi de Marzi; 'Stabat Mater' de Argüello y 'Jesu, Salvator Mundi' de Menegali. Las sopranos Yolanda Veny y Sandra López y el pianista Juanjo Díaz acompañaron a las componentes del nuevo grupo vocal. Según explicó a este rotativo Lina Veny, este grupo está compuesto por miembros del desaparecido Coro de Puig d´en Valls, que en la última década ponía siempre el toque de música sacra a este acto, uno de los primeros en celebrarse durante la Semana Santa ibicenca.
El nuevo coro no interpretó el Miserere, aunque muchos asistentes siempre han creído que las piezas que se cantaban en ese recital eran fragmentos de esta obra religiosa, apostilló Veny.