El Cristo Cautivo volvió a cruzar las puertas del centro penitenciario de Ibiza en una de las visitas más emotivas de la Semana Santa ibicenca, un acto que acerca la tradición religiosa a quienes no pueden vivirla en las calles y que cada año despierta momentos de recogimiento, emoción y reflexión entre los internos.
La imagen fue trasladada al interior del recinto penitenciario, donde se celebró el tradicional Vía Crucis organizado por la Pastoral Penitenciaria, con la participación de voluntarios y reclusos. La ceremonia tuvo lugar en el polideportivo del centro, un espacio que se transforma por unas horas en escenario de oración y representación de las estaciones.
Vicente Nadal, miembro de la cofradía del Cristo Cautivo, explicó el sentido de esta visita: «Acercamos la procesión que hacemos en la calle a quienes no pueden acudir». Según relató, la reacción de los internos suele ser muy intensa: «Hay mucha gente que se emociona al ver el Cristo, le tocan el pie, le tocan la mano o se le quedan mirando fijamente pensando en sus promesas o en sus deseos».
Para la cofradía, esta salida es una de las más significativas del año, precisamente por el simbolismo que tiene la figura del Cristo Cautivo en un lugar como la prisión. «Es muy importante que nuestro Cristo sea un referente para que la gente pueda ver que todos nos podemos equivocar en algún momento y poder volver a comenzar desde cero», añadió Nadal.
Por su parte, el padre Carlos Herrera, delegado de la Pastoral Penitenciaria y párroco de San Salvador de la Marina, explicó que esta actividad se celebra cada año con muy buena acogida entre los internos. «Hoy hacemos el tradicional Via Crucis. Cada año lo hacemos con el obispo, que este año no ha podido venir por causas mayores, junto con los voluntarios. Tiene muy buena acogida por parte de los presos, que participan en las procesiones, lo viven mucho».
Herrera destacó además que la población penitenciaria cambia constantemente, lo que hace que cada celebración sea diferente: «Cada año cambia mucho porque hay mucha rotación de internos, por lo que no son siempre los mismos. Procuramos que puedan vivir la Semana Santa de un modo diferente. Los que participan lo hacen de manera muy activa y con mucha devoción».