La desorganización llegó a extremos llamativos: un conductor realizó la primera parte de su turno —de 6:30 a 10:00 horas— con normalidad, pero al inicio de su segundo tramo, de 10:00 a 14:30 horas, estuvo parado porque su autobús no aparecía. Cuando había de realizar el intercambio en la estación del Cetis, se encontró con que el vehículo no estaba, y tampoco hizo acto de presencia en toda la mañana A lo largo de ese tiempo, realizó llamadas a la empresa, que no supieron ofrecerle más información. De hecho, se llamó incluso a Tráfico, pero tampoco pudieron ofrecer detalles de la ubicación del vehículo.
Al mismo tiempo, otro vehículo que había de realizar la misma línea de ese conductor parado permanecía inmovilizado en la estación sin que nadie supiera dónde estaba el conductor al que correspondía. Sin embargo, ese conductor parado no podía hacerse cargo del autobús estacionado por una cuestión de seguros, por lo que la incidencia era doble en una sola línea.
Hasta el propio personal de Alsa traído desde Madrid para apoyar el arranque reconocía ante los usuarios que la situación «estaba siendo muy caótica», aunque aguantaron de manera estoica y con buenas formas la desesperación de algunas personas que no encontraban respuesta.
Con estos inútiles del Consell es lo mínimo. Pandillas de enchufados y coruptos.