En un momento clave para la sanidad pública en las Pitiusas, Periódico de Ibiza y Formentera habla con el portavoz de Simebal en Ibiza y Formentera y médico del 061, David Fernández (Zaragoza, 1976), quien ha retomado recientemente el cargo tras haberlo desempeñado durante la crisis de la covid. La profesión médica se encuentra ante un escenario complejo y, según él, potencialmente histórico con la firme negociación del Estatuto Marco de Sanidad. Además, según señala, la falta de personal, la fuga de médicos al extranjero, la obsolescencia de la normativa laboral y la creciente demanda de los pacientes hacen que este sea un momento crítico para garantizar la calidad asistencial. Durante la entrevista, analiza los retos a los que se enfrenta la profesión médica y explica la importancia de las reivindicaciones del colectivo, «fundamentadas en la justicia y en la necesidad de actualizar las condiciones de trabajo de los facultativos». También aborda cómo la situación del mercado laboral, con una competencia creciente dentro de la Unión Europea, obliga a las administraciones a buscar fórmulas para retener y formar a los profesionales, mientras que la conciliación y los derechos laborales se consolidan como elementos esenciales en un sector históricamente exigente.
—¿Qué tal estos primeros meses como portavoz de Simebal en las Pitiusas?
—Muy bien. Ya fui portavoz de Simebal en las Pitiusas durante la covid y ahora lo he retomado. Lo más interesante de esta portavocía es que estamos ahora en un periodo de tiempo muy importante para la profesión. No sé si calificarlo de histórico porque eso lo decidirá el tiempo, pero sí que es cierto que es un momento clave. Asumo este puesto con el reto de saber comunicar, no tanto a mis compañeros que saben perfectamente cuál es la problemática e idiosincrasia de la profesión, sino al resto.
—¿Se refiere a los pacientes y los medios de comunicación?
—Sí, a los medios. El gran reto muchas veces de un comunicador es que la gente comprenda exactamente cuáles son las claves del mensaje que tú estás lanzando y, para eso, hay que desprenderse un poco de la parte más técnica, sobre todo cuando se trata de una cuestión que está muy profesionalizada. Cuando se habla del marco laboral, hay que ser conscientes de que son unas condiciones muy concretas y diferentes al resto. Es importante que la gente entienda que tu reivindicación sí está apoyada en un sentimiento de justicia, que entiendan que tenemos que dar un paso adelante porque la normativa se ha quedado totalmente obsoleta. Este es mi gran reto. A título personal me gusta haber llegado a la portavocía en este periodo de tiempo.
—Sí. Esta negociación del Estatuto Marco con Sanidad supone un momento histórico para el colectivo. ¿Es un ahora o nunca para la profesión médica?
—Sí. Es un poco el sentir de la profesión. Estamos viviendo un momento clave. Yo creo que se juntan varios condicionantes para que así sea. Ahora mismo el médico es un profesional muy demandado y el mercado laboral es muy conveniente para nosotros. Ten en cuenta que hay una fuga constante de médicos de la sanidad pública hacia otros ámbitos laborales que son mejores. Por lo tanto, hay un deseo de las propias administraciones de conservar este sistema sanitario funcionando al nivel que demanda la sociedad. ¿Qué está ocurriendo? Desde hace unos cuantos años es más evidente – quizás desde la covid – cómo la inercia de la sanidad pública se va frenando porque no ofrece el servicio que el ciudadano espera y que las propias administraciones se plantean como reto. Para conseguir los objetivos de las instituciones, y para lograr que el paciente tenga esa atención, hace falta un reclutamiento y fidelizar a los médicos, además de formarlos.
—Usted comentó que, debido a la situación laboral de los facultativos, se estaba registrando una fuga de profesionales al extranjero. ¿Nunca antes se había vivido una época con tanto déficit de médicos?
—Nunca. Respecto a la fuga de profesionales al extranjero es porque ahora tenemos grandes competidores como la propia Unión Europea. Antes sí que es cierto que había una competencia entre las comunidades autónomas y también dentro de la propia entidad territorial. Por ejemplo, en Baleares, Mallorca era la isla que absorbía a más médicos porque los profesionales tenían en esta isla una mayor proyección profesional. No obstante, esta situación, de alguna manera, se ha compensado económicamente en Ibiza pagando los pluses de difícil y muy difícil cobertura. Con estos incentivos, los mínimos se han conseguido cubrir. Sin embargo, tenemos una fragilidad continua debido a la falta de personal: jubilaciones, traslados, bajas por maternidad o paternidad... Cada vez la conciliación está más promovida. Antes, los médicos no teníamos opción a conciliar y no había bajas paternales.
—¿Qué derechos de conciliación tiene el colectivo actualmente?
—Actualmente, nosotros solo tenemos derecho a la conciliación en la jornada ordinaria. Es cierto que se está promoviendo más en las guardias, pero esto, al final, va en detrimento de la atención. Si tú das opciones a conciliar a tus médicos, tienes que proporcionarles de alguna manera un relevo para que la atención al paciente no se vea mermada. No obstante, no tenemos capacidad suficiente para atraer a médicos que sustituyan a los profesionales que concilian o a los facultativos que se marchan de la isla. Esta situación hace que se perciba la sanidad pública con una sensación negativa.
—La semana pasada finalizó la segunda semana de huelga y no ha habido avances por parte del Ministerio.
—No, no hay avances. Al comité de huelga no se le ha llamado en ningún momento. El Ministerio, de alguna manera, a través del Foro de la Profesión Médica, ha querido realizar una especie de interlocución con el comité de huelga. Si desde la profesión médica trasladamos que no es suficiente lo que el Gobierno aporta, ¿por qué se empecinan? Al final es eso. Intentan convencer desde distintas posiciones: desde el poder negociador que tiene el Ministerio, pero no nos convencen. La comisión interterritorial, que es el Consejo que hay entre el Ministerio y los distintos consejeros de las distintas comunidades autónomas, se reúnen porque la atención sanitaria está transferida a las comunidades autónomas, que son las que están sufriendo realmente los efectos de la huelga médica.
—¿Cuáles son las reivindicaciones urgentes e indispensables que exige el colectivo? Hace unos días la ministra de Sanidad explicó que reducir más las horas de guardia es complejo debido a la falta de médicos.
—Nosotros no pedimos que la situación se cambie de la noche a la mañana. No hay personal, obviamente, pero sí que se puede realizar una estrategia conjunta. Sería un compromiso institucional para que, en un plazo medio, unos diez años, se llegue a una situación en la que la jornada laboral del médico haya cambiado. Para ello, pedimos también mesas de negociación propias porque entendemos que esta medida, regulada por el Ministerio, se podría liberalizar para que cada comunidad autónoma gestione como quiera los horarios. Hay muchísimas fórmulas y todas a explorar. Hay tiempo porque, con esta carestía de médicos, se van aumentando las plazas de estudiantes de Medicina en las facultades y se van ampliando las plazas de residentes en los hospitales. Durante este tiempo, ¿por qué no vamos a pedir que desaparezcan estas jornadas maratonianas? Ha costado la salud y la familia a muchos médicos.
—¿Y qué otras medidas son innegociables? ¿En qué orden se encuentra la reclasificación profesional?
—Nosotros no estamos en contra de que se reclasifique la categoría de los compañeros que tienen un grado universitario, pero es necesario recordar que nosotros tenemos una formación infinitamente más extensa que otros compañeros, que tienen cuatro años de formación antes de entrar en el mercado laboral. Nosotros tenemos un mínimo de diez años de formación. Además, hemos tenido que realizar una oposición muy importante, como es el MIR. Esta prueba era una limitación a la hora de ejercer en la administración pública. Sin embargo, ahora hay gente trabajando sin la cualificación profesional que exige la normativa española y europea debido al déficit de médicos existente. Mucha gente no tiene la especialidad homologada, especialmente en zonas como Baleares y Canarias. Esta situación se acentuó a partir de la covid.
—En Ibiza, además de Urgencias, ¿qué servicios sanitarios son los más deficitarios?
—Ahora mismo en Atención Primaria tenemos a médicos con muchas tarjetas sanitarias. Atienden a muchos pacientes porque en Ibiza la población está creciendo por encima de la media nacional y esta situación hace que tengamos médicos con muchas tarjetas. Es cierto que en los últimos cinco años se ha ido corrigiendo este problema, pero, pese a ello, el número de jubilaciones en Atención Primaria supone un gran inconveniente. Además, la mayoría de las personas que acaban la carrera de Medicina con las mejores notas tiene otras ambiciones. Por lo tanto, muchas veces, estos médicos renuncian a hacer la residencia de Atención Primaria si las notas del examen MIR no les permite optar a una especialidad. Por lo tanto, se ha estado dando la paradoja durante los últimos cinco años de muchas plazas vacantes de residentes de Medicina de Familia ¿Qué es lo que ha hecho el Ministerio para paliar esta situación? Ha eliminado la nota de corte y la puntuación mínima en el MIR. Esto significa que, aunque saques un cero, accedes si tienes plaza. El Ministerio también ha intentado captar a médicos de otros países, que no tienen la especialidad homologada en España o, simplemente, tienen la carrera, para que vengan a trabajar aquí.
—¿No tienen ningún tipo de formación?
—No, algunos ninguna formación como especialista, ni siquiera una experiencia laboral como médico. Estos sanitarios llegan a Ibiza con unas buenas condiciones laborales al entrar dentro del sistema por esta vía que dicta la propia necesidad. Empiezan a cobrar inmediatamente como cualquier otro médico que ha recorrido el camino, y lo hacen bajo las mismas condiciones económicas y laborales. Esta vía está abierta, normalmente, para médicos que ocupan puestos de trabajo en Atención Primaria y Urgencias, tanto en los centros de salud como en atención hospitalaria, incluso también en el 061, concretamente para atender las emergencias extrahospitalarias. Aunque nosotros somos un caso aparte porque tenemos dos exámenes para acceder a nuestro servicio. Cuando llegué a la isla recuerdo que había que realizar exámenes para entrar en bolsa para determinados servicios. Ahora no piden nada y reclutan a gente para dar asistencia. Gerencias responsables como la que tenemos ahora, o como la que teníamos antes, ofrecen programas formativos para estos sanitarios. Una formación muy dirigida hacia la propia asistencia médica. Ahora mismo no hay otra opción si se quiere paliar este déficit de médicos en España. Si tú vas a denunciar esta situación a un juzgado, el juez te dirá que prima antes la asistencia a los pacientes que la formación médica especializada.