El Ayuntamiento de Sant Josep ha puesto en marcha un nuevo proyecto de conservación de la lagartija pitiusa. La iniciativa, según indicó este lune sla concejala de Medio Ambiente, Felicia Bocú, consiste en la instalación de un total de 80 refugios artesanales en los jardines municipales «con el objetivo de ofrecer espacios seguros donde esta especie endémica de las Pitiusas pueda protegerse de sus depredadores y favorecer su reproducción».
El proyecto, adelantó, ya ha permitido la colocación de 37 de estos refugios en distintos puntos del municipio. En concreto, las primeras actuaciones se han desarrollado en zonas como Sant Jordi, sa Carroca, Can Burgos y Can Guerxo, mientras que los trabajos continúan en el núcleo urbano de Sant Josep y se extenderán progresivamente al resto de áreas verdes municipales.
Explicó que estos refugios han sido diseñados para integrarse en el entorno natural de los jardines municipales y proporcionar a la sargantana espacios donde resguardarse de amenazas como las serpientes, consideradas uno de los principales factores de riesgo para la especie en Ibiza. «Además de servir como escondite, estas estructuras también facilitan la reproducción en condiciones más seguras, contribuyendo así a la preservación de la fauna autóctona», apuntaron desde el Ayuntamiento.
Por su parte, Raúl Luna, técnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento, explicó que la lagartija pitiusa «es una especie protegida por su carácter endémico y está catalogada como vulnerable debido a la presencia de serpientes y otros depredadores».
Actuaciones
Señaló que el Consistorio desarrolla diferentes actuaciones para favorecer su supervivencia, como la instalación de trampas para el control de especies invasoras y, ahora, la creación de estos refugios específicos.
Desde el Ayuntamiento también agregaron que las estructuras han sido elaboradas siguiendo las indicaciones técnicas del COFIB (Servicio de Protección de Especies del Govern). Para su fabricación, Luna explicó que se han empleado materiales reutilizables, principalmente cajas de madera de fruta, adaptadas para cumplir con los requisitos de seguridad y funcionalidad necesarios para la especie.
«Cada refugio incorpora además un distintivo visual con la imagen de una lagartija, lo que permite identificarlos fácilmente dentro de los espacios ajardinados», manifestó Bocú, destacando durante la presentación el carácter transversal de la iniciativa y el valor añadido que aporta más allá del ámbito estrictamente ambiental.
También destacó que el proyecto es fruto de la colaboración entre la administración pública, la empresa privada y el tejido social de la isla. «Es una iniciativa que nos hace mucha ilusión porque es un ejemplo claro de cooperación. No solo estamos protegiendo nuestra fauna y nuestro entorno, que sabemos que está amenazado, sino que también generamos un beneficio social para la isla», afirmó Bocú, quien agradeció la implicación de todos los agentes participantes. En este sentido, la iniciativa cuenta con la participación de la empresa Ibiza Green, encargada del mantenimiento de los jardines municipales, y de la entidad social Apfem Aktua, cuyos usuarios han sido los responsables de fabricar los refugios de manera artesanal.
Raquel Aparicio, coordinadora del servicio, destacó el impacto positivo de esta actividad en los usuarios. «Esta actividad les permite mejorar la atención y la concentración. Son conscientes de que su esfuerzo tiene una repercusión real en la conservación del entorno y en la comunidad en la que viven», puntualizó, indicando que ha sido un proceso laborioso que ha permitido a los participantes desarrollar habilidades prácticas y fomentar el trabajo en equipo. Los propios usuarios pusieron en valor la experiencia. José, uno de los participantes, destacó que formar parte del proyecto «ha sido un placer», tanto por su aportación a la protección de la fauna como por el impacto positivo en el grupo.
«Ha sido una experiencia muy enriquecedora que nos ayuda a compartir y a crecer», apuntó, al tiempo que agradeció la confianza depositada por el Ayuntamiento. En la misma línea, Jaime resaltó la satisfacción de contribuir al cuidado de especies en peligro de extinción.
«Me ha gustado participar en la construcción de los refugios. Hemos hecho las cajas con distintos materiales y han quedado muy bien. Somos un gran equipo», afirmó. Desde el Ayuntamiento también recordaron que esta actuación se enmarca dentro de una estrategia más amplia de protección de la biodiversidad local, que incluye medidas como la instalación de trampas para controlar la población de serpientes y la señalización de zonas sensibles donde se restringe la presencia de animales que puedan suponer una amenaza para la fauna.
Asimismo, Bocú señaló que este proyecto, que comenzó a gestarse el año pasado, tendrá continuidad en los próximos ejercicios hasta completar la instalación de los 80 refugios previstos.
«Todos los jardines municipales son espacios que queremos preservar como hábitats seguros para la sargantana. Este es solo el primer paso de una línea de trabajo que continuará en el tiempo», precisó, señalando que con esta iniciativa, Sant Josep refuerza su apuesta por la conservación del patrimonio natural de la isla, combinando la protección de una especie emblemática con la integración social y la colaboración entre distintos sectores.
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