Una familia de Ibiza denuncia graves fallos de coordinación entre los servicios de emergencias que operan en Baleares tras una situación de riesgo real vivida a finales de marzo, cuando un joven diagnosticado de patología dual sufrió una crisis aguda.
Durante más de dos horas, según relata, la respuesta institucional fue «ineficaz, descoordinada y cargada de contradicciones», lo que generó una profunda sensación de desprotección. Los hechos se iniciaron a las 06.15 horas, cuando la madre contactó con el 112 para solicitar ayuda urgente. Según explica, su hijo presentaba un estado de «descompensación grave», tras pasar la noche sin dormir y mostrar signos evidentes de alteración. La mujer trasladó a los operadores la necesidad de una intervención inmediata ante la situación.
Apenas 15 minutos después fue el propio joven quien recibió una llamada desde el sistema de emergencias interesándose por su estado. Este contacto, según agrega la familia, lejos de calmar la situación, incrementó la tensión. A partir de ese momento, apunta, se sucedieron las comunicaciones sin que se produjera una actuación efectiva sobre el terreno. Más tarde, volvieron a contactar con la madre para solicitar datos de geolocalización y descripción física del joven, información que ya había sido facilitada previamente. Minutos después fue la Policía Local de Sant Antoni quien se puso en contacto con ella para requerir nuevamente los mismos datos.
Sin embargo, una hora más tarde, la Policía Local comunicó que no había logrado localizar al joven. Según denuncia la familia, los agentes le indicaron que fuera ella misma quien volviera a llamar al 112 para informar de esta circunstancia, trasladándole una «responsabilidad que corresponde a los propios servicios de emergencia». Durante esa conversación, también se le sugirió contactar con la Guardia Civil, pero, según lamenta, la persona que la atendió de la Benemérita no tenía claro el procedimiento a seguir.
La sucesión de llamadas, derivaciones y contradicciones, sin una intervención efectiva durante más de dos horas, generó en la familia una «sensación de abandono institucional» en un contexto de alto riesgo. La madre subraya especialmente la reiteración en la solicitud de datos ya aportados, la falta de coordinación entre los distintos cuerpos implicados – 112, 061, Policía Local y Guardia Civil – y la ausencia de protocolos claros para abordar crisis de salud mental con componente conductual.
Aspadif
El caso ha sido puesto en conocimiento de la Asociación de Patología Dual de Ibiza y Formentera (Aspadif), que denuncia que situaciones como esta no son aisladas. Según la entidad, muchas familias viven episodios similares, aunque no siempre quedan registrados con tanto detalle. «La frustración y la sensación de desprotección es unánime», señalan.
Desde Aspadif consideran que estos hechos evidencian carencias estructurales en el sistema de emergencias, entre ellas la falta de coordinación real entre servicios, la inexistencia de protocolos específicos para crisis de salud mental, la derivación de responsabilidades hacia las familias y la falta de formación adecuada de los profesionales implicados.
Por ello, la asociación reclama una revisión urgente de los protocolos de actuación y una mejora sustancial en la coordinación entre los distintos recursos. Asimismo, pide reforzar la formación de teleoperadores, fuerzas de seguridad y personal sanitario en la gestión de este tipo de situaciones, así como la creación de una mesa de trabajo con todas las partes implicadas para abordar el problema de manera integral. En este contexto, la madre afectada recuerda que su hijo había estado ingresado en el área de Psiquiatría entre agosto y diciembre del año pasado, primero en la unidad de agudos y posteriormente en subagudos en Mallorca.
Según explica, el alta se produjo «con premura», algo que, asegura, fue reconocido por el propio psiquiatra. Actualmente, el joven está bajo seguimiento de un equipo ambulatorio que le atiende en su domicilio. La mujer reconoce la complejidad de la situación, al tratarse de un problema sanitario que requiere equilibrio entre la protección del paciente y la responsabilidad por sus actos.
No obstante, insiste en que las familias «no pueden asumir solas» este tipo de crisis sin un respaldo efectivo del sistema. En este sentido, la afectada subraya la necesidad de visibilizar estos casos para evitar que se repitan. «Si exigimos derechos para ellos, también necesitamos garantías para quienes convivimos con estas situaciones», concluye esta mujer.
La salud mental es un tema muy complejo. Desaparecieron los psiquiátricos y se establecieron otras maneras de atención. Y cuando hay problemas serios las familias se desbordan y los sanitarios se limitan a dar medicación. No hay ningún espacio para estos enfermos, si es necesario ingresarlos van a hospitales y allí también es un problema mantenerlos estables con el resto de pacientes. Es peligroso. Todo el mundo lo sabe pero nadie asume el cuidado de estos enfermos porque están totalmente descontrolados y descompensados siendo peligrosos. Muy complejo.