Más de medio centenar de médicos, acompañados por pacientes, se concentraron este miércoles en el paseo de Vara de Rey en esta tercera semana de huelga indefinida del colectivo contra el Estatuto Marco de Sanidad. La protesta, que forma parte de una movilización de ámbito nacional, sirvió para visibilizar el creciente malestar entre los facultativos de la isla y denunciar lo que consideran una «sanidad en decadencia, condenada al colapso» si no se adoptan medidas urgentes.
Durante la concentración, los profesionales pusieron sobre la mesa sus reivindicaciones, exigiendo la dimisión de la ministra de Sanidad, además de reclamar la intervención directa de la Presidencia del Gobierno para coordinar a los distintos ministerios implicados en la negociación de un Estatuto propio de la profesión médica.
Sin médicos no hay sanidad, fue uno de los lemas más repetidos durante la jornada. El colectivo, según recordó el delegado sindical de Simebal en las Pitiusas, David Fernández, acumula ya 16 días de huelga indefinida en un contexto marcado por la falta de avances en la negociación con el Ministerio de Sanidad. Según denunció, la actitud del Ministerio es «inoperante» y no ha sido capaz de ofrecer soluciones a un conflicto que ya está teniendo un «impacto asistencial significativo».
Manifiesto
«El cansancio es evidente, pero no hay que confundirlo con rendición», subrayó durante la lectura de un manifiesto en el que insistieron que la movilización no responde a un «capricho», sino a la necesidad de dignificar la profesión médica y garantizar la sostenibilidad del sistema público de salud.
En este sentido, los facultativos advirtieron del desgaste emocional que supone mantener una huelga indefinida, especialmente en una fase en la que los esfuerzos no se han traducido en concesiones visibles. El núcleo de las reivindicaciones, indicaron, pasa por la creación de un Estatuto propio de la profesión médica, con mesas de negociación específicas, así como la reforma del actual sistema de guardias, que calificaron ayer de «sistema explotador».
En esta línea, los médicos denunciaron que las jornadas de guardia implican horarios extenuantes que afectan tanto a su salud como a la calidad asistencial. «Seguimos forzados a trabajar bajo una gran sobrecarga laboral», explicaron, agregando que el sistema sanitario se sostiene «sobre el sacrificio constante del colectivo». A pesar de la falta de avances tangibles, los médicos consideraron que la huelga ha servido para reforzar la unidad entre los profesionales y para implicar a las consejerías de sanidad de las distintas comunidades autónomas en la negociación.
Uno de los principales problemas denunciados durante la concentración fue el déficit estructural de médicos, una situación que se agrava por la creciente fuga de profesionales hacia la sanidad privada o hacia otros países europeos con mejores condiciones laborales. Según explicó Fernández, en los últimos tres años entre 40 y 50 especialistas han abandonado el Área de Salud de Ibiza y Formentera, una cifra a la que se suma el hecho de que alrededor del 70 % de los médicos residentes que finalizan su formación no permanecen en las Pitiusas.
«La oferta no es lo suficientemente atractiva», apuntó. A esta situación se añade la alta rotación de profesionales y la dificultad para cubrir plazas, lo que obliga, añadió, en muchos casos a recurrir a contrataciones temporales o a médicos sin especialidad vía MIR mediante contratos de excepcionalidad. Una medida que se implantó durante la pandemia y que, según denunció, se ha mantenido de forma artificial.
«Las plantillas no se sostienen», advirtió, señalando que en Atención Primaria cerca del 40 % de los médicos no cuentan con la especialidad requerida. El déficit de personal afecta de manera especialmente grave a determinados servicios. Es el caso de Radiología, donde la falta de profesionales ha llevado a externalizar parte de la actividad, o del servicio de Urgencias del Hospital Can Misses, que actualmente presenta una cobertura del 70 % de la plantilla. Esta falta de recursos humanos, manifestó, se traduce en una sobrecarga de trabajo para los profesionales en activo, que deben asumir un volumen asistencial elevado en condiciones que califican de «insostenibles». «Cada día de huelga pone sobre la mesa una realidad que se ha normalizado: un sistema que depende del sobresfuerzo constante de los médicos», denunció.
Pacientes
La concentración contó también con la participación de pacientes, algunos de ellos con enfermedades graves, que quisieron mostrar su apoyo a los profesionales sanitarios. Entre ellos, Toño Stihl, un paciente oncológico que acudió a la protesta para respaldar al colectivo tras su experiencia en el sistema sanitario. «Necesitan más recursos y medios», afirmó, recordando que la última vez que fue a Urgencias de Can Misses tuvo que esperar varias horas para ser atendido. Respecto a los usuarios, los médicos destacaron que los pacientes comprenden el fondo de la huelga y que las mejoras que reclaman redundarán directamente en la calidad de la atención. «Si conseguimos regularizar nuestros horarios y hacerlos equiparables a los de cualquier empleado público, esto permitirá atraer a más profesionales», señalaron desde Simebal. El seguimiento de la huelga en Ibiza se situó en torno al 70 % en el ámbito hospitalario y en el 30 % en Atención Primaria, según datos aportados por el colectivo.
Aunque se mantienen los servicios mínimos, los médicos advirtieron de que el conflicto está teniendo consecuencias en la actividad asistencial, especialmente en consultas y pruebas no urgentes. Los retrasos en la atención son una de las principales preocupaciones, como ejemplifica el caso de pacientes que han tenido que esperar más de un año para una cita con especialistas como Cardiología.
Pese al desgaste acumulado, los médicos dejaron claro que no están dispuestos a dar un paso atrás. Consideraron que hacerlo enviaría un mensaje equivocado y perpetuaría las condiciones actuales. «Si hoy cedemos, se entenderá que solo hay que esperar lo suficiente para que bajemos los brazos», agregaron.
La movilización, insistieron, no solo responde a las condiciones actuales, sino también al futuro de la profesión y del sistema sanitario. «Estamos en huelga porque así no queremos ejercer la sanidad pública», concluyeron, reiterando que su reivindicación es «justa» y que continuará hasta que se produzcan cambios reales.
Qué coñazo con los médicos de marras, todos los días noticia de huelga de médicos, parece que le quieren hacer la competencia a los okupas y a los chabolistas a ver quién saca más noticias en los medios. Médicos vs chabolistas, the final battle.