La figura del policía tutor se ha consolidado en Ibiza como una herramienta clave en la prevención del acoso escolar y en la protección de los menores dentro y fuera de las aulas. Con motivo del Día Mundial contra el Acoso Escolar, el agente Juan Carlos Sánchez Escorza, policía tutor en Sant Josep y coordinador de este servicio en la isla, pone el foco en la importancia de la detección temprana y el trabajo conjunto con la comunidad educativa para evitar que los casos leves evolucionen hacia situaciones más graves. «Gracias a nuestra labor preventiva, los casos leves de acoso escolar se cierran sin riesgo a cronificarse», subraya Sánchez Escorza, quien explica que, aunque las estadísticas reflejan un ligero aumento de casos en los últimos años, este dato debe interpretarse con cautela. «No significa necesariamente que haya más acoso, sino que se detecta más y mejor, y eso es positivo», matiza.
En la isla de Ibiza, los casos de acoso escolar en los últimos años se sitúan por encima de las 25 intervenciones. De estas, indica, solo una pequeña parte llega a judicializarse como casos graves. En concreto, en los últimos años se han registrado entre cuatro y cinco situaciones de especial gravedad que han requerido intervención judicial. «Los casos leves, que son la mayoría, se resuelven en el ámbito educativo gracias a la prevención y a la rápida intervención», destaca el agente. El aumento de la población escolar en la isla es otro de los factores que influye en el crecimiento de las cifras. A mayor número de alumnos, mayor probabilidad de que se registren incidencias. Sin embargo, Sánchez Escorza insiste en que la clave está en la interpretación de los datos: «También hay que tener en cuenta que cada vez se detectan más casos porque los protocolos funcionan mejor y la comunidad educativa está más sensibilizada».
Pilares
Uno de los pilares fundamentales del trabajo del policía tutor es su integración en los centros educativos. Lejos de ser una figura externa, estos agentes forman parte activa de la comunidad escolar, participando en el día a día y desarrollando talleres y charlas dirigidas tanto a alumnos como a profesores y familias. «Cada vez está más normalizado que el policía tutor esté presente en los centros. Somos casi un miembro más», afirma. Las charlas preventivas son una de las herramientas más eficaces. Según agrega, se imparten tanto dentro del Plan Director como por iniciativa propia de los agentes y abarcan no solo el acoso escolar, sino también otras problemáticas como el consumo de drogas, el uso de vapeadores o los riesgos asociados a las nuevas tecnologías. «Tenemos una variedad muy amplia de talleres y todos están funcionando muy bien», asegura.
«Cada vez está más normalizado que el policía tutor esté presente en los centros. Somos casi un miembro más»
En el caso del acoso escolar, estas intervenciones se realizan tanto de forma preventiva como cuando ya se ha detectado un problema concreto. Este agente explica que si un centro activa el protocolo de bullying, el policía tutor interviene asesorando a la comunidad educativa y a las familias, y colaborando en la adopción de medidas para proteger a la víctima. «Lo primero es garantizar su seguridad y bienestar», explica Sánchez Escorza. Además, señala que los agentes evalúan si los hechos pueden constituir un delito, en cuyo caso orientan a las familias sobre la posibilidad de presentar una denuncia. En paralelo, agrega, se trabaja con el centro para reforzar las medidas educativas y evitar que la situación se agrave. «Nuestra principal labor es preventiva, pero también actuamos cuando el problema ya ha surgido», añade.
Ciberacoso
Uno de los retos actuales es el aumento del ciberacoso, una forma de violencia que trasciende el ámbito escolar y se extiende a través de las redes sociales y las aplicaciones. El acceso cada vez más temprano a dispositivos móviles ha provocado, según este policía tutor, que este tipo de conductas aparezcan a edades más tempranas. «Es una herramienta de doble filo. Cuando se utiliza mal, las consecuencias pueden ser muy graves», advierte. Por este motivo, los talleres sobre ciberbullying se están adelantando a cursos como cuarto o quinto de Primaria, coincidiendo con la edad en la que muchos menores empiezan a tener su propio teléfono móvil. «Tenemos que adelantarnos a la realidad», señala el agente. En cuanto a los recursos disponibles, Sánchez Escorza considera que Ibiza cuenta con una situación privilegiada. Todos los municipios disponen de policías tutores, aunque con diferencias en la dedicación. En el caso de Sant Joan, por ejemplo, el servicio no es a tiempo completo debido a la menor plantilla policial. Aun así, el balance es positivo. «A nivel balear y en Ibiza estamos bien. Tenemos apoyo institucional y político, y eso es fundamental», afirma.
El modelo de policía tutor de Baleares se ha convertido en un referente a nivel nacional, según destaca el propio agente. No todos los municipios de España cuentan con este servicio, lo que refuerza la importancia de su implantación en las islas. «Es algo que funciona y se está demostrando. Por eso es importante darle visibilidad», reivindica. La coordinación entre municipios es otro de los aspectos clave del sistema. En Ibiza, existe una figura de coordinación insular que se encarga de garantizar la comunicación entre los distintos agentes, especialmente en casos en los que un menor estudia en un municipio distinto al de su residencia. «Nos coordinamos con todos los estamentos relacionados con menores para garantizar su bienestar», explica Sánchez Escorza, quien actualmente ejerce esta función. Esta coordinación también se extiende a otras islas. En Baleares, cada territorio cuenta con sus propios responsables, «lo que permite un trabajo conjunto y una respuesta más eficaz ante situaciones complejas».
Más allá de la intervención directa, los policías tutores también desarrollan una labor de sensibilización a través de redes sociales, donde comparten consejos y recursos para prevenir el acoso escolar. «Tenemos que adaptarnos a los tiempos y utilizar todos los canales disponibles», señala el agente.
Con motivo del Día Mundial contra el Acoso Escolar, Sánchez Escorza insiste en la necesidad de seguir apostando por la prevención y de reforzar la figura del policía tutor en todos los municipios. «Estamos trabajando con menores, que son el futuro, y es fundamental protegerlos y acompañarlos», concluye. Una labor que, como reconoce el propio agente, requiere vocación y compromiso. «Es un trabajo muy agradecido, pero también duro cuando hay casos graves. Hay que estar preparado y tener sensibilidad», afirma. Sin embargo, los resultados avalan el esfuerzo: cada vez más casos se detectan a tiempo y «se resuelven antes de que puedan convertirse en situaciones crónicas», cumpliendo así el principal objetivo de este servicio.