La Asociación Británica de Sant Antoni y Cala de Bou se ha sumado a las muestras de preocupación mostradas entre la sociedad de la isla por el asentamiento que se sitúa en la estructura inacabada de Punta Xinxó. Lo ha hecho enviando una carta formal al alcalde de Sant Josep, Vicent Roig, para exigirle explicaciones sobre la situación del asetamiento. La firma el presidente de la asociación, Martin Makepeace, en un tono cordial, pero que expresa la preocupación de la asociación.
«En los últimos meses, el número de personas que residen en dicha propiedad parece haber aumentado considerablemente», señala el escrito. La carta alerta de que tanto residentes como turistas han notado un incremento de personas merodeando por la zona, y que eso «está generando una imagen negativa para Cala de Bou». En la misiva se incide en que sin una intervención adecuada, la situación puede «derivar en un incidente más serio».
Makepeace, que vive cerca del enclave durante los meses de verano, tiene la creencia de que «solamente es una cuestión de tiempo que algo pase muy mal. Es peligroso».
Asegura el representante de la Asociación de Británicos que los miembros le trasladan incidencias con regularidad. Uno le ha llamado precisamente este jueves para contarle que hay coches dañados en la zona. Dos comerciantes vinculados a la asociación que tienen negocios en Cala de Bou le dicen que la situación «está muy mal». Lo que más les inquieta no es tanto lo que ya ha pasado como la atmósfera que se ha instalado: grupos de personas paradas, mirando a los turistas que pasan. «Me dicen que este barrio se ha convertido en peligroso».
La carta al alcalde es el primer contacto formal de la asociación con el ayuntamiento por este asunto. «Yo pido al alcalde que me explique, como presidente de la asociación, qué hace exactamente», dice Makepeace. Y añade que espera una respuesta concreta, no evasiva: «Hay que decir exactamente qué van a hacer durante los próximos meses de verano para ayudar al barrio, a residentes y turistas».
«Zona abandonada»
Pero la preocupación por Punta Xinxó es, en su opinión, parte de un problema más amplio. Makepeace considera que Cala de Bou es una zona olvidada por las instituciones, especialmente en comparación con el centro de Ibiza. «No se pone la energía que sí se destina a otros lugares como, por ejemplo, Platja d’en Bossa. Hay que regenerar». Una queja, dice, que comparten los comerciantes de la zona desde hace tiempo y que la comunidad británica residente hace suya ahora de manera oficial.
Estas críticas coincide con la perspectiva de unos vecinos que, en declaraciones a este rotativo, aseguraron que se consideran en una situación muy poco ventajosa: «estamos abandonados: en sanidad, en vigilancia, en todo. Somos una zona turística que estamos dejando que esto sea un gueto. Al final vamos a tener que salir los nueve mil vecinos a manifestarnos».
Los británicos han hecho mucho daño y mucho mal a la isla, y han causado muchas molestias. Los borrachos y drogados de San Antonio y Playa den Bossa son todos jóvenes británicos. Lo del edificio éste es algo puntual y en unos meses estará resuelto. Lo de los británicos es de hace décadas y continuará siempre. Tendrían que tener la decencia de ser coherentes y callarse.