Juan Bastida todavía recuerda cómo, siendo un niño, la fiesta de la Cruz de Mayo se vivía en su pueblo natal de Andalucía con gran devoción. Años después, y por primera vez en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Vila, muchos fieles participaron ayer en esta celebración tan especial que reunió a los cofrades de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y a componentes de la Asociación Rociera de Ibiza.
La fiesta comenzó a las 20.00 horas con una misa solemne amenizada por el coro rociero y el coro de las comunidades.
Tras el oficio, la procesión de la Cruz de Mayo congregó a decenas de personas, algunas sorprendidas por toparse con este acto religioso por las calles de la ciudad.
Elaborada en madera por un cofrade y adornada con multitud de flores, la Cruz procesionó por zonas cercanas a la iglesia, llegando hasta el Parque de la Paz.
Algunos niños de la cofradía, especialmente aquellos que este año celebrarán la Primera Comunión, fueron los encargados de participar en la procesión y mostrar la Cruz de Mayo a todos los asistentes.
Desde la cofradía reconocieron sentir una ilusión especial por organizar este año la fiesta y reunir a numerosas personas que la vivieron con devoción.
Esto no es fe, es folclore de importación. Que falta de adaptación a la cultura de aquí.