«Desde el Govern somos conscientes de que la situación es muy grave». El conseller balear de Medio Natural, Joan Simonet, no se anda con medias tintas para calificar la invasión de serpientes que está diezmando la población de lagartijas en Ibiza y ha acabado con su presencia en diez islotes. «Es una guerra a largo plazo. No somos optimistas porque nunca se ha conseguido erradicar una plaga de serpientes, pero ahora tenemos nuevas técnicas», añade Simonet antes de darle la palabra a Tomeu Moragues, jefe del Servicio de Protección de Especies.
Moragues señala que el equipo del Govern que se dedica a la erradicación de las serpientes en Ibiza y a la recuperación de la sargantana está formado por 17 personas y detalla que en 2025 las trampas controladas por el Cofib consiguieron atrapar 3.528 culebras de herradura (Hemorrhois hippocrepis) y 76 ejemplares de culebra de escalera (Zamenis scalaris). En cambio, en Formentera la de escalera es predominante (886 capturas por 7 de herradura).
No obstante, estas siete capturas preocupan al Govern, ya que es un indicativo de que podría estar expandiéndose por la pitiusa del sur, mientras que la población de culebra de escalera está ‘confinada’ prácticamente en la zona de la Mola.
Además de la captura de serpientes, el Govern también lleva a cabo medidas de bioseguridad para evitar la entrada de más serpientes a través de la importación de árboles. De esta manera, está prohibida la entrada de árboles con un tronco que tenga más de 40 centímetros de diámetro durante la época reproductora y de hibernación de los ofidios, mientras que los viveros están obligados a colocar trampas en su zona perimetral. El pasado año, el Govern llevó a cabo 94 inspecciones y establecimientos vinculados a la venta de árboles ornamentales que desembocaron en 21 expedientes sancionadores.
La lucha contra la invasión de serpientes en Ibiza suma un nuevo recurso. Este miércoles se presentó el primer refugio seguro destinado a la conservación de la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis), que permitirá mantener poblaciones protegidas frente a la amenaza de las serpientes invasoras.
Este primer refugio, ya construido y operativo, se ha instalado en el Centro Integrado de FP Can Marines gracias a la colaboración del Consell d’Eivissa y forma parte de una futura red de recintos seguros.
Las instalaciones tienen una superficie de entre 100 y 150 metros cuadrados y se han diseñado específicamente para impedir el acceso de las serpientes invasoras y ofrecer unas condiciones óptimas para la supervivencia de las lagartijas. Cuentan con vegetación autóctona, estructuras de roca y refugios naturales, disponibilidad de agua y hábitats adecuados para favorecer la presencia de invertebrados, que constituyen su principal fuente de alimentación.
El investigador del CREAF Oriol Lapiedra ha desarrollado el diseño de los refugios, que se ha incorporado al proyecto en el marco del convenio de colaboración entre la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural y la Fundación Zoo de Barcelona. Los refugios constituyen una nueva fase de la estrategia de conservación impulsada conjuntamente por ambas instituciones, tras los buenos resultados obtenidos con el proyecto de cría ex situ de la lagartija pitiusa. Esta infraestructura permitirá acoger ejemplares procedentes de este programa y de poblaciones especialmente vulnerables de las Pitiusas con el objetivo de crear nuevas poblaciones estables en entornos seguros.
Con el refugio presentado este miércoles, la Conselleria prevé disponer de cuatro refugios seguros en Ibiza: dos en la finca pública de Sa Coma y dos en la finca de experimentación Can Marines, ambas propiedad del Consell d’Eivissa. Unos refugios que se recomienda a los particulares que no lleven a cabo en sus casas, ya que deben tener un seguimiento por parte de expertos en genealogía y otras especialidades para que sean viables.
Durante la visita, el conseller Simonet destacó que «la lucha contra las serpientes invasoras y la conservación de la lagartija pitiusa constituyen una prioridad absoluta para el Govern».
Simonet añadió que «estos refugios seguros son una garantía de futuro para la especie porque permiten crear poblaciones protegidas frente a una amenaza que sigue presente en la isla. Nuestra obligación es actuar con todos los recursos disponibles para preservar una especie que forma parte de la identidad y del patrimonio natural de las Pitiusas».
Estrategia 2026
Por su parte, la directora general de Medio Natural y Gestión Forestal, Anna Torres, añadió que «la conservación de la lagartija pitiusa requiere combinar distintas líneas de trabajo complementarias. Las capturas de serpientes invasoras siguen siendo imprescindibles, pero también debemos generar espacios seguros que aseguren la supervivencia y la recuperación de las poblaciones más vulnerables».
La puesta en marcha de estos refugios se complementará este año con el traslado de trampas a zonas del litoral sudoeste de la isla, que es hacia donde avanza el frente de la plaga de serpientes, para poder defender los islotes de esta zona. Además, también se colocarán más trampas en estos islotes.
En números concretos, el Govern mantendrá las 1.900 trampas instaladas en Ibiza y colocará 114 en 15 islotes, 180 en el Parc Natural de ses Salines y 85 en Cala d’Hort y el Racó de sa Pedrera.
En Formentera, se mantendrán las 500 trampas y se reforzará su presencia en Can Marroig y a las afueras de la Savina, además de en el Racó de ses Ampolles hasta la Punta Alta.
Paralelamente, el Govern impulsa, junto con el Zoo de Barcelona y con la colaboración de diferentes instituciones científicas, el proyecto ex situ de conservación de la lagartija pitiusa. Los resultados obtenidos durante el primer año han superado las expectativas iniciales, con el nacimiento de 32 crías y la ampliación posterior del programa con nuevos ejemplares procedentes de diferentes poblaciones de las Pitiusas.
Los nuevos refugios seguros constituyen ahora una pieza clave de esta estrategia global, ya que permitirán disponer de espacios controlados donde establecer poblaciones protegidas y reforzar la conservación a largo plazo de una especie única y emblemática.
BigarratNo tienen carne para comer son pura carne dura. Habría que ver si en japón ochina las sabrian cocinar. Pero disfrutaria sin comermelas y viendo como les dan matarile