En un momento en que muchos fieles han reforzado su fe con la visita a España del Papa León XIV, la celebración del Corpus Christi en Ibiza volvió a reunir este domingo por la tarde a decenas de personas que abarrotaron la Catedral durante la misa solemne y que, posteriormente, procesionaron por las calles de Dalt Vila hasta la parroquia de Sant Salvador de la Marina. Una vez más, Ibiza rememoró una bonita tradición en la que los niños que han recibido este año la Primera Comunión fueron los grandes protagonistas.
Con una Catedral que este año olía a 'herba de Sant Ponç', a romero y a tomillo, la misa fue oficiada por el vicario general José Martínez Franco, quien explicó que el obispo Vicent Ribas no había podido participar en la celebración al encontrarse en Madrid con motivo de la visita del Papa León XIV.
En su homilía, Martínez Franco se ha referido precisamente a la «magnífica misa» presidida por el Santo Padre en la que ha lanzado un mensaje «de profundo calado» que «nosotros necesitamos escuchar».
También ha afirmado que la del Corpus no es una fiesta más sino que esta jornada supone para los fieles volver a las raíces de la fe para renovar con amor y fidelidad «nuestro amor a Dios».
Además, ha recordado que la celebración coincidía con el Día de la Caridad, por lo que instó a colaborar con Cáritas, la ONG que humaniza la vida de tantas personas con necesidades.
Tras concluir la misa, los asistentes y, sobre todo, los niños y niñas que acaban de hacer su Primera Comunión han salido del templo lanzando pétalos de flores y mostrando una gran emoción.
Con ellos, uno de los tesoros más importantes de la Diócesis volvió a recorrer las calles de Ibiza. Se trata de la custodia de asiento más antigua de España, una pieza gótica de plata dorada elaborada en 1.399 por Francesc Martí.
Desde el Obispado resaltan en su página oficial que esta joya se encuentra en muy buen estado de conservación, a pesar de los desperfectos que sufrió en 1708 tras sufrir una caída y de los daños registrados durante la Guerra Civil que hicieron necesaria una restauración en 1944. De nuevo, en 2011 fue sometida a una intervención y limpieza a cargo del Instituto de Patrimonio Cultural de España.
Durante la procesión, el recorrido ha incluido varias paradas en Dalt Vila ante los altares decorados con flores y elementos eucarísticos.
Fernando, vestido con su traje de Comunión «que seguramente no volveré a utilizar», recordó lo bien que se lo pasó en su gran día celebrado hace poco en la iglesia Nuestra Parroquia del Rosario.
Valentina, Roberto y Jordi, aseguraron que lo mejor de la Comunión era «saber que teníamos a Dios en el cuerpo» y afirmaron que ha sido una jornada muy bonita y divertida en la que, además, recibieron algunos regalos.
Mireia también acaba de celebrar la Comunión, un día que «estuvo guay» y en el que lució un vestido elegido por su madre.