La villa de Buscastell donde este miércoles fue intervenida una macrofiesta ilegal que reunió a cerca de un millar de personas presentaba este jueves un aspecto muy diferente al de las horas previas. Tras la actuación conjunta de la Policía Local de Sant Antoni y la Guardia Civil, que obligó a poner fin anticipadamente al evento, la finca se convirtió durante toda la mañana en un intenso escenario de desmontaje y retirada de material.
Desde primera hora se pudo observar un constante ir y venir de vehículos de trabajo, entre ellos camiones de empresas de limpieza y recogida de residuos, así como furgonetas, furgones y numerosos turismos entrando y saliendo de la propiedad. La actividad era incesante y evidenciaba el esfuerzo por desmantelar en tiempo récord la compleja infraestructura que había permitido celebrar durante casi un día completo una fiesta con características propias de un gran festival.
Desde el exterior de la finca se podían escuchar continuos sonidos metálicos compatibles con las labores de desmontaje de una gran estructura que todavía podía entreverse entre la masa de pinos que rodea la propiedad. Además de esta instalación, en el interior seguían siendo visibles varios contenedores de basura, grupos electrógenos, numerosas furgonetas de servicio y un importante número de operarios trabajando en las tareas de limpieza y retirada de equipamientos.
La imagen contrastaba con la que encontraron los agentes durante la inspección realizada el miércoles. Según informó el Ayuntamiento de Sant Antoni, la fiesta había sido detectada a través de su promoción en redes sociales y tras las quejas vecinales por el ruido y el estacionamiento masivo de vehículos en suelo rústico de la zona de Buscastell y Forada.
En el operativo participaron tres patrullas de la Policía Local de Sant Antoni, tres patrullas de la Guardia Civil y el técnico municipal de Actividades. Durante la inspección se constató la existencia de una organización logística propia de un evento multitudinario, con personal encargado de regular los aparcamientos, aseos portátiles, grupos electrógenos, varias barras de servicio, una zona de restauración, un tiovivo portátil y un dispositivo sanitario formado por una ambulancia y una carpa con personal técnico.
Los agentes comprobaron además que en el interior de la finca se encontraban aproximadamente mil personas, todas ellas portando pulseras identificativas de acceso. El evento contaba asimismo con varios espacios musicales diferenciados y un cartel compuesto por una quincena de deejays internacionales.
Como resultado de la actuación, el técnico municipal levantó acta por presuntas infracciones de la Ley balear de Actividades, mientras que el Ayuntamiento continúa valorando posibles incumplimientos adicionales relacionados con la celebración del evento en suelo rústico. La investigación administrativa sigue abierta para determinar el alcance de las responsabilidades derivadas de la organización de esta fiesta ilegal.
Mientras tanto, la actividad observada este jueves en la finca refleja las consecuencias inmediatas de la intervención policial. Donde apenas 24 horas antes sonaba música para cientos de asistentes, ahora predominan los motores de los camiones, el movimiento de los operarios y el ruido de las estructuras siendo desmontadas pieza a pieza.